Paz Velasco, criminóloga y escritora. ©Sergi Escribano
El Bar del Post

Paz Velasco de la Fuente: Al crimen, en cuerpo y alma

“Si quieres deja la radio puesta, pero si vamos a entrar en una charla profunda, pon algo de Leonard Cohen, por favor”.

Llega al Bar con las primeras luces del día, acompañada de “ese silencio que se oye antes de que la ciudad despierte” que tanto adora. No pierde una sonrisa que aboca a una complicidad inmediata con el interlocutor y una mirada color miel que a veces despista, porque parece indicar que todo es un juego, aunque refleja un alma que hurga en lo peor de lo que somos capaces de ser.


En 2018, Paz Velasco de la Fuente dejó la abogacía para dedicarse “en cuerpo y alma” a la Criminología. “Dejé de entrar en sala, dejé de litigar para adentrarme en los delitos violentos y sus autores y autoras, pero no desde el punto de vista jurídico, sino desde el punto de vista criminológico, que va mucho más allá del acto punitivo”.

Adicta a los libros (“soy librópata”), profesora universitaria con más de una veintena de artículos, dos ensayos, divulgación criminológica en prensa y medios de comunicación y dos investigaciones en marcha, esta vallisoletana afincada en Barcelona desde hace dos décadas se considera “la mejor versión de mí misma, o al menos lo son mis neuronas” y es, a la vez, una figura clave para el entorno de la ficción negra y policíaca, que acude a sus trabajos para trazar las características y personalidades de sus personajes.

De natural hiperactiva, en la actualidad Paz se desenvuelve en distintos frentes: “Doy clases en la Universidad y dirijo trabajos de fin de máster, soy voluntaria en un proyecto del Departament de Justícia de la Generalitat, tengo mi Podcast y mi blog en El Taquígrafo, he grabado un true crime para televisión, doy conferencias online y estoy esperando a que mi segundo libro esté en las calles, a partir del 17 de marzo”. Se refiere a Homo Criminalis (Planeta), esperado volumen que brinda un pormenorizado análisis de las nuevas derivas que ha tomado el crimen y la agresión humana, desde el sicariato femenino hasta la llamada cibercriminalidad social.

Volver a empezar

Paz confiesa ser “consciente de que, desde siempre, la pasión por mi trabajo ha robado y roba tiempo a los que me quieren, ya sea familia, amigos o mi perrita; pero así soy”. Sonríe. “Se quedan conmigo quienes lo entienden y quienes de verdad me quieren”.

–Tal vez fue esa pasión la que hizo que colgaras la toga para dedicarte totalmente a la criminología.

“Fue muy difícil abandonar lo que sabía hacer tan bien. Siempre había querido ser abogada y aquello era comenzar de cero. Desde 2005 había compaginado el derecho con la criminología, pero sólo podía entregar mi corazón a una profesión. Me costó años tomar la decisión, salir de mi zona de confort”. Finalmente, un 18 de septiembre de 2018 desapareció la letrada, “que no la jurista”, y nació, “en toda su extensión”, la criminóloga. La profunda conocedora e incansable exploradora de las áreas más oscuras de una franja de humanidad que sigue deleitándose con el olor de la sangre y la desdicha del prójimo.

En marzo saldrá al mercado Homo Criminalis, el segundo libro de Velasco. ©Sergi Escribano

Me siento orgullosa de no haberme rendido ni un instante, de saber que mis miedos y mis límites eran sólo mentales”, añade antes de especificar que, a menudo, necesita su tiempo de soledad, que puede prolongarse semanas, “para estar a solas con mi alma”.

Una ciudad donde mutar

“Barcelona ha visto mi transformación personal y profesional. Ha visto mis fortalezas y mis debilidades. Ha estado conmigo en momentos difíciles, pero también en algunos de los mejores momentos de mi vida. Y, sólo por eso, jamás la abandonaré”, declara una Paz que rememora cómo llegó a la ciudad en el año 2000: “Evidentemente, no sabía hablar catalán. Esto lo solucioné rápido porque a los diez días estaba yendo a clases de catalán y, a los ocho meses, me matriculé en la Universidad para estudiar mi segunda carrera”.

 

Enamorada aún de su Valladolid natal, destaca que “las tres decisiones más importantes de mi vida las he tomado en Barcelona: Ella me ha visto cambiar y ya forma parte de mí”, antes de recoger sus enseres y hacer ademán de salir del Bar, dejando con unas lógicas ganas de más.

–¡Esta charla no puede terminar así! ¿Vendrás luego a comer?

–De acuerdo, y aviso que querré alguna ración. Un menú es demasiado para mí, y en el plato combinado se combinan cosas que no me gusta combinar.

Y Paz Velasco de la Fuente lanza una mirada risueña, chispeante y connivente, antes de recordar que dicha ración la acompañará con un vino blanco afrutado, acaso un Chardonnay prepirenaico. Y que le gustará que esté bien frío.