The Greenhouse abandera el movimiento 'slow' en Barcelona.

Del campo a la mesa: guía ‘slow’ para comerse Barcelona

Menos ruido, menos prisas, menos intermediaros. No son pocos los destinos, y los restaurantes, cuyo compromiso con el movimiento 'slow' es más firme que nunca, sobre todo en el ámbito gastronómico. Hoy reservamos mesa en algunos de esos 'templos slow' de Barcelona empeñados en preservar los placeres de la buena vida… y la buena cocina.
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l movimiento está claro: proteger un modo de vida auténtico frente a un mundo homogeneizado por la vía rápida. O aterrizando el concepto, promover los alimentos locales en lugar de las marcas globales. Y como no siempre la velocidad implica progreso, cada vez más ciudades se suman a un movimiento que protege las materias primas y las tradiciones y recetas del territorio, que cataloga sabores que se han abandonado por el camino y que aboga por el ritmo lento como uno de los mayores placeres de la vida. No hace falta explicar mucho más si hablamos, por ejemplo, de ciudades como Barcelona que, abanderada del movimiento slow food, predica con el ejemplo cumpliendo a rajatabla su compromiso. Así se demuestra en rincones foodie como el famoso Flax & Kale. 

Flax & Kale es muchas cosas, pero sobre todo es un paraíso de la alimentación saludable donde se demuestra que la cocina sana también puede ser divertida. Bajo un claro y marketiniano lema, “eat better, be happier, live longer”, Flax & Kale se enorgullece de ser el primer restaurante flexiteriano de España. Si eres un foodie despistado aún no sabrás lo que significa, pero el concepto es bastante sencillo.

En Flax & Kale sólo se sirve comida de base vegetal o con pescado azul.

Aquí todos los platos están diseñados pensando, no solo en el mero placer gastronómico, sino también en su valor nutricional. Un 80% de su oferta gastronómica es plant-based y el restante 20% son recetas que incluyen pescado azul. La carne, aquí, ni olerla, pero sí todo un diccionario de términos de lo más slow, como superalimentos, zumos cold-pressed, biodinámico y saludable. Entre los platos de su carta destacan opciones tan saludables como las salmón mini burgers o el curry rojo vegetariano, aunque esto es solo el principio, ya que entre su carta de desayunos, brunch, comidas y cenas, la oferta gastronómica es realmente completa. 

Flax & Kale pertenece al grupo Teresa Carles.

Muy sano, muy sabroso, y con una estética tan atractiva como sus platos, Flax & Kale tiene mucho que agradecer al camino que desde 1979 le lleva allanando Teresa Carles, el alma mater del negocio y la mujer que hay detrás de toda esta filosofía de vida slow: “queremos ayudar con nuestro pequeño granito de arena para que día a día la gente se alimente mejor”. La gran mayoría de los productos de este restaurante vegetariano, que es toda una institución en la Ciudad Condal, son de proximidad y ecológicos. Piquillos con brandada de atún y berenjena, coca de recapte o su arroz negro componen una carta tan sencilla como sincera que cumple a rajatabla con la filosofía slow, no solo en sus platos, sino también en su forma de vida.

Poner en valor las verduras de temporada, las carnes de proximidad, los pescados traídos diariamente de la lonja y los postres 100% artesanos. Este es el mantra del restaurante The Greenhouse, donde sus platos son elaborados con ingredientes de la tierra, frescos y saludables, incluyendo las verduras heirloom, un concepto de verduras “reliquia”, que recuperan los sabores del pasado. Arroz del Delta del Ebro, buey de mar y vainilla, tartar de gambas rojas, rábanos, crème fraîche y vinagreta de su cabeza o los sabrosos espárragos blancos, piñones y yema huevo son algunas de las creaciones con las que el chef australiano Damien Bolger se luce en una muestra de su dominio del concepto que le ha llevado a abanderar el movimiento slow en Barcelona. Y aunque el menú ahora es más reducido, y el emplazamiento ha cambiado al lobby del hotel Pulitzer, nada ha cambiado en la filosofía de este restaurante que en breve reabrirá sus puertas. 

Uno de los platos de The Greenhouse, del chef australiano Damien Bolger.

Un sólido compromiso con la sostenibilidad también implica la práctica de una agricultura limpia que proteja la biodiversidad alimentaria que enriquece el patrimonio gastronómico de las regiones. Y predicando con el ejemplo, nos colamos ahora en uno de los espacios más polivalentes del centro de Barcelona. Woki Organic es muchas cosas en una, pero sobre todo es un restaurante ecológico dentro de un mercado donde comprar y comer productos bio. Su oferta gastronómica es non-stop, siendo tan amplia como nutritiva, con una cocina ininterrumpida con pasta, hamburguesas, woks, ensaladas e incluso comida vegana. 

De temporada y proximidad

Muy honesto, y también muy verde, es la siguiente parada en este recorrido por los templos slow de nuestra ciudad. Honest Greens, el que fuera buque insignia de las tendencias relajadas y de proximidad en Madrid, ha tardado un tiempo en abrir sucursal en Barcelona, aunque sin duda está recuperando el tiempo. La filosofía de este local ubicado en el mismo corazón de la ciudad no puede ser más clara, ni más honesta: “nuestra comida es real; siempre de temporada, fresca, no procesada y sin aditivos, conservantes o azúcares añadidos. Nos gusta comer alimentos de proximidad y producidos responsablemente, lo que significa que apoyamos a los granjeros, productores locales y artesanos que utilizan métodos sostenibles”, explican desde el restaurante. Un lugar donde se empeñan en ofrecer a todo el mundo la posibilidad de comer bien, sentirse bien y vivir su mejor vida. Con manifiestos así, ¿quién no está dispuesto a tomarse la vida, y la comida, con algo más de calma? 

Apoyamos a los granjeros, productores locales y artesanos que utilizan métodos sostenibles

Hetta, cuyo nombre significa calor en sueco, hace alusión a una experiencia gastronómica que ofrece al comensal la posibilidad de elegir entre distintos productos de temporada, a diferentes temperaturas. Yema de huevo texturizada con pistacho y cecina, salpicón ahumado de centollo o su delicioso humus de zanahoria completan una oferta gastronómica que no comprende ningún misterio más allá de una materia prima excelente, una oferta de vinos naturales y un equipo comprometido con la buena vida. Al fin y al cabo, nadie debería necesitar más en la vida.