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Contra un techo de cristal que aún se resiste

A pesar de que se siguen percibiendo barreras de género en las empresas, diversas instituciones llevan a cabo programas para fomentar la igualdad
A

unque el término Techo de Cristal apareció por primera vez en un artículo de Wall Street Journal en 1968, este se ha hecho cada vez más conocido y utilizado por el conjunto de la sociedad. Después de más de cincuenta años (¡medio siglo!), el término aún no ha desaparecido de nuestro vocabulario cotidiano, sino que, en cierto modo, se ha intensificado. Lo corroboran estudios como el ESADE Gender Monitor, un informe sobre el equilibrio de género en la empresa que cuenta con una muestra de más de 500 directivas y donde se les pregunta en relación a las políticas de igualdad de las empresas donde trabajan. La última edición del informe, presentado el pasado mes de enero, destacaba el aumento del número de directivas que percibían barreras en su empresa (especialmente en temas como la conciliación y la desigualdad salarial) y dejaba entrever que en este aspecto todavía queda mucho camino por recorrer.

Desde diferentes organismos internacionales, se han puesto en marcha varias iniciativas para fomentar la igualdad, como la campaña HeForShe, un programa de las Naciones Unidas creado en 2014 para fomentar el empoderamiento femenino y la igualdad de género en sectores gubernamentales, privados o académicos; el Women’s Empowerment Principles, también de las Naciones Unidas que sirve como plataforma global para intercambiar opiniones y crear comunidad, o Time’s Up, una organización que insiste en fomentar el trabajo seguro, justo y digno para todo tipo de mujeres.

Estos son sólo algunos ejemplos de muchísimas otras iniciativas que han ido tomando fuerza a nivel internacional. Aparte, cada país y región tiene sus propias campañas para fomentar la igualdad, ya nivel más micro, las empresas podrán adherirse a las iniciativas internacionales u otras más estatales como la Certificación EFR (Empresa Familiarmente Responsable) que concede la Fundación Másfamilia y reconoce las buenas prácticas en las organizaciones. Organizaciones de aquí como CaixaBank o ESADE, entre otros, se han adherido en algunas de ellas.

ESTANCAMIENTO Y LIDERAZGO

El informe de la consultora Grant Thornton al respecto, Women in Business: ¿Cumplir o liderar?, también hizo evidente, a finales de 2018, que la presencia femenina en posiciones directivas se ha estancado, y apenas se ha incrementado un 5% desde 2011. Estos y otros datos ponen de relieve que las empresas, especialmente las grandes compañías, no están liderando como deberían hacerlo y es esencial que lo hagan lo antes posible.

Algunas de las grandes compañías de aquí se están poniendo las pilas con el tema, como el caso de CaixaBank, que en el último año ha puesto en marcha el programa Wengage, que pretende potenciar su compromiso con la diversidad de género y la igualdad, y que incluye acciones internas dirigidas a incrementar la visibilidad y la proporción de mujeres en posiciones directivas, que en la actualidad supera 39% -una de las cifras más altas del sector, teniendo en cuenta que la banca y las finanzas han sido tradicionalmente sectores dominados por el género masculino-.

Caixabank Sostre de vidre The NBP
Ana Quirós, directora corporativa de Relaciones Laborales, Cultura y Desarrollo de CaixaBank. Imagen cedida por CaixaBank.

El Consejero Delegado de esta entidad bancaria, Gonzalo Gortázar, señalaba que “la diversidad es clave para conseguir atraer y desarrollar todo el talento de una organización”, y se sumaba un hito: “En este sentido, CaixaBank ha conseguido sus objetivos de aumento de mujeres en posiciones directivas marcadas por el Plan Estratégico 2015-2018 de la compañía”.

LENGUAJE Y SENSIBILIZACIÓN

Fomentar la igualdad en el mundo de la empresa pasa por incluir a todos, independientemente del género y de las categorías profesionales. Y el lenguaje juega un papel importantísimo, como se ha hecho patente en las últimas campañas políticas y en los nuevos actores -partidos políticos- que han ido apareciendo en este ámbito. El Instituto de la Mujer, un organismo autónomo adscrito al Ministerio de Sanidad, tiene como función la promoción y el fomento de las condiciones que posibiliten la igualdad social de ambos sexos y la participación de las mujeres en la vida política, cultural, económica y social, y por ello ha puesto especial énfasis en este aspecto del lenguaje y ha elaborado algunas guías prácticas sobre comunicación para las empresas que están al alcance de cualquiera a un simple click.

En este sentido, CaixaBank también ha elaborado una guía, titulada Comuniación Igualitaria: el reto de las relaciones interpersonales, un libro escrito por la doctora y catedrática de la Universidad de Barcelona, ​​Estrella Montolío, y que, entre otros aspectos, incluye recomendaciones prácticas para evitar que los estereotipos condicionen las decisiones y favorecer la igualdad.

CONCILIACIÓN Y CORRESPONSABILIDAD

La conciliación entre la vida personal y la profesional -una de las métricas que según muchos estudios sigue sin solucionarse a pesar que es una de las grandes demandas-, juega un papel muy importante a la hora de posicionarse profesionalmente. Ésta ya implica a todos los estamentos y por eso, como apuntan algunas fuentes, “la conciliación ha ido virando hacia la llamada corresponsabilidad” y añaden: “las medidas de conciliación que ofrecen las empresas deben ofrecer a cualquier persona que trabaje en la empresa, independientemente de su situación personal”.

Las empresas van tomando conciencia y crean protocolos de igualdad y conciliación –CaixaBank, por ejemplo, tiene un desde 2007- y planes específicos que incluyen medidas para la conciliación. En el caso de la entidad bancaria, el plan que tienen desde 2011 contempla ampliaciones de permisos, reducciones de jornada y excedencias por maternidad y paternidad, así como para el cuidado de personas dependientes o excedencias por estudios o voluntariado, entre otros.

LAS CARRERAS STEM: UN CABALLO DE BATALLA

Las carreras profesionales relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (Science, Technology, Engineering and Mathematics en inglés, de ahí proviene STEM) serán el grueso de las actividades remuneradas, como apuntan también varios estudios. La necesidad de profesionales con este perfil se incrementará en Europa un 14% hasta 2020, según datos del Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional. Pero estas carreras aún no han terminado de superar las barreras de género, en parte debido al estigma social.

Para revertir esta situación, se hace obligatoria, más que nunca, la creación de iniciativas que impulsen la participación femenina en las carreras STEM, una preocupación aún más arraigada a nivel internacional. Campañas como For Women in Science o el proyecto Hypatia, financiado por la Comisión Europea con 19 socios de 15 países europeos diferentes -entre estos socios está la Obra Social “La Caixa”- quieren crear las condiciones óptimas para que las chicas se interesen para este tipo de carreras.

Premios como el Wonnow STEM, impulsados ​​por Microsoft y CaixaBank, y otros tipos de acciones para el reconocimiento del talento femenino, ponen su granito de arena para que pronto -lo antes posible- este tipo de iniciativas dejen de ser noticia porque todas las empresas ya serán responsables en cuestiones de género y el cristal del techo ya se habrá agrietado.