Interior del Pier 07, edificio en el que se ha instalado la BSC AI Factory.Un ecosistema que, precisamente, se quiere crear en el Pier 07 de Tech Barcelona, que debe servir de espacio de trabajo, pero también para que las compañías reciban formación tecnológica y científica sobre las diferentes herramientas y recursos disponibles, así como asesoramiento personalizado. A la vez, este espacio también se convierte en un punto de encuentro y de conexión para los proyectos acelerados con otras compañías que forman parte del ecosistema Tech Barcelona: desde empresas consolidadas hasta inversores especializados. Además, al formar parte de este programa del BSC AI FActory —aparte de conseguir visibilidad y difusión---, las startups seleccionadas también tienen acceso gratuito a los avanzados modelos de inteligencia artificial con los que trabaja el BSC, así como la experiencia y el conocimiento puntero de sus investigadores. Además de impulsar y acelerar estas compañías que se encuentran en fases más iniciales, los 198 millones de euros invertidos en este proyecto también servirán para mejorar y reforzar las capacidades del superordenador MareNostrum 5, que, tras estrenarse a finales de 2023, se ampliará para que pueda servir para entrenar y desarrollar modelos de IA generativa en diferentes ámbitos como la salud, la energía o las comunicaciones. Asimismo, las compañías que ya tienen sus tecnologías más desarrolladas también podrán acceder y hacer uso de la infraestructura del superordenador para desarrollar y escalar sus soluciones de inteligencia artificial.
Cristian Canton, director asociado del BSC; y Miquel Martí, CEO del Tech Barcelona.Pier 07, lleno a rebosar
Con la llegada e instalación de la BSC AI Factory, el Pier 07 ha quedado completamente lleno.
Inaugurado en 2023 e inicialmente enfocado a proyectos del ámbito de la salud,
en solo dos años ha conseguido llenar sus 5.000 metros cuadrados repartidos en seis plantas. Una evolución y consolidación de los espacios de Tech Barcelona que para Miquel Martí, CEO de la entidad, refleja la rápida evolución que ha vivido el tejido tecnológico catalán en los últimos años. “En poco más de una década, desde que en 2013 nació Tech Barcelona, el ecosistema ha evolucionado y madurado de forma muy rápida”, defiende Martí.Y precisamente la evolución de este ecosistema ha propiciado que el Pier 07,
inicialmente concebido para acoger proyectos relacionados con el ámbito de las ciencias de la vida, haya ampliado su mirada para convertirse en un espacio transversal y multidisciplinario. “Pese a su evolución, uno de los principales retos del sector es que esta innovación traspase las
startups y llegue a pequeñas y medianas empresas para que aumenten su productividad y competitividad”. Un reto que, para Martí, solo se puede lograr con “una mirada amplia y transversal, creando espacios de trabajo y conexiones que también sean transversales”.De hecho, con este modelo innovador, Barcelona no solo puede convertirse en líder europeo de inteligencia artificial, sino también busca ser un referente para los países próximos, ya que
el formato de la BSC AI Factory se ha concebido para que pueda exportarse a los otros Estados miembros de la factoría: Portugal, Turquía y Rumanía.Sin embargo, este no es el único proyecto de Tech Barcelona, ya que el Pier 07 de Via Laietana forma parte del proyecto
Urban Tech Campus de la entidad: su red de espacios conectados —Pier 01 (situado en el Port Vell), Pier 03 (también instalado en el Port Vell e inicialmente especializado en
blockchain) y el Pier 07— para impulsar esta innovación y transferencia tecnológica. Con todos estos espacios (
Piers)
ya completamente ocupados por 150 empresas, inversores, escuelas de negocio o corporaciones (cifra que asciende a 1.5000 corporaciones si se tienen en cuenta los socios que forman parte de la asociación), el objetivo actual de Tech Barcelona es continuar ampliando su red y ecosistema. A pesar de que por ahora no contemplan inaugurar ningún edificio nuevo, sí buscan reforzar las colaboraciones con otros centros, laboratorios y espacios para continuar reforzando su comunidad.
Fachada del Pier 01 en el Port Vell, el primer espacio de Tech Barcelona.El equilibrado engranaje tecnológico catalán
Todo, para favorecer un ecosistema catalán en el que no solo juegan un papel clave instituciones como el BSC —que no solo lidera este proyecto, sino que en los últimos años ha desplegado todo un programa de transferencia de conocimiento, que ya suma 14 spin-offs y varias tecnologías patentadas— o Tech Barcelona, sino también otros espacios de investigación como el Sincotró Alba o el ICFO, escuelas de negocio y universidades, o centros como Eurecat, Leitat o el DFactory. Un ecosistema propicio para la llegada de proyectos transnacionales o europeos, como la BSC AI Factory, pero también la gigafactoría de inteligencia artificial europea que el Gobierno apuesta para que se instale en la población de Móra la Nova (Ribera d'Ebre). Proyectos europeos que no solo demuestran la capacidad de Barcelona para liderar la IA, sino también otros ámbitos y retos tecnológicos: como son los chips fotónicos o la supercomputación cuántica.“Barcelona (y Catalunya) dispone de un potente recurso: el talento, entendido como personas, pero también como empresas”, defiende Martí. “El territorio catalán no dispone de petróleo, grandes bosques u otros recursos naturales que sí que tienen otros países europeos, pero sí que disponemos de un gran potencial de talento local e internacional que tenemos que aprovechar e impulsar”, añade el CEO de Tech Barcelona.
Detalle del superordenador del BSC. © Àngel BravoUn talento que también enfatiza la jefa de Innovación y Desarrollo de Negocio, que remarca que la capital catalana no solo es rica en talento, sino también en “infraestructuras, conocimiento e iniciativa empresarial”. Así, para Sanz “Barcelona ya cuenta con todos los ingredientes para liderar la inteligencia artificial”, y proyectos como la BSC AI Factory tienen que convertirse en el motor que traccione y articule todos estos ingredientes para que la capital catalana, y a su vez Europa, logren la anhelada soberanía tecnológica.