La carrera de Barcelona para liderar la innovación europea

BSC - copyright Àngel Bravo
BSC - copyright Àngel Bravo

Catalunya, con su capital a la cabeza, se posiciona como polo innovador del sur de Europa, mientras busca vías para que las empresas ganen capacidad para incorporar esta innovación en sus productos y operativa

(Redactora)
09 de febrero de 2026

La innovación no es una opción para las empresas y la economía catalanas; es una condición sine qua non para su crecimiento. Y el tejido empresarial es consciente de esta realidad: seis de cada diez empresas catalanas impulsan medidas para innovar en sus productos o procesos, como refleja el Barómetro de Innovación de la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat, Acció.

“El rendimiento de una empresa vendrá de su innovación; su crecimiento, su internacionalización, vendrán de la innovación”, defiende Jordi Aguasca, CEO de Secartys y exdirector de Innovación y Transformación Tecnológica de Acció. Pero, ¿qué se entiende por innovación? "Al final, es la mejora de un proceso, de un servicio o de un producto que genera valor, y que es sostenible a lo largo del tiempo”. E introducir mejoras es imprescindible para seguir siendo competitivo. “En un mundo tremendamente cambiante y tremendamente competitivo y cada vez más inestable, es imprescindible tener una propuesta de valor que te diferencie”. Y eso se consigue con la innovación.

Así, la innovación puede darse en diversos aspectos de la realidad de una empresa. Las innovaciones en producto son las más habituales en el empresariado catalán (el 64%), junto a las mejoras en los sistemas de información y comunicación (60%), según el barómetro. Con datos de 2024, también destacan las empresas que innovan en procesos de producción (33%), y las que lo hacen en marketing y ventas (31%).

Independientemente del área de la empresa en la que se apliquen las mejoras, muchas llegan de la mano de la misma tecnología: la inteligencia artificial ha desembarcado en las empresas para optimizar desde procesos de producción hasta la relación con los clientes, pasando por el funcionamiento de las máquinas de una fábrica. “La IA, la ciberseguridad y también la robótica serán tres pilares claros de transformación del tejido industrial y empresarial de Catalunya”, garantiza Aguasca. Tras pasar 12 años por Acció ---como director de Startup Catalonia durante siete años primero, y como director de Innovación y Transformación Tecnológica luego durante cuatro más---, Aguasca lidera ahora Secartys, que reúne a empresas, centros tecnológicos, administraciones y entidades para promover precisamente la innovación competitiva.

Es aquí donde entra también la industria 4.0, con la integración de tecnologías digitales inteligentes en los procesos industriales y de fabricación. De hecho, las innovaciones que van en esta línea van ganando peso en Catalunya de forma firme: cerca de 1.500 empresas catalanas utilizan herramientas de la industria 4.0, un 30% más que en 2021, según el estudio La Industria 4.0 en Catalunya. En global, la facturación agregada de estas empresas es de 7.200 millones de euros, con más de 37.200 empleados.

Como plataforma de aterrizaje de esta industria 4.0, la metrópolis barcelonesa cuenta con un actor clave: el DFactory del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), que “tiene la visión estratégica de liderar la transformación de la industria hacia una industria digital, aportando valor añadido al territorio, con la generación de nuevos puestos de trabajo y la captación y retención de talento”, remarca el delegado especial del Estado en el CZFB, Pere Navarro. Para propulsar esta transformación, el DFactory está inmerso en una ampliación con la que pasará de los 17.000 metros cuadrados actuales a 60.000 a finales de 2026. Esta ampliación configurará el centro en cuatro edificios, que se llenarán tanto de proyectos locales como de iniciativas internacionales. El CZFB está actualmente llevando a cabo “una tarea internacional para captar este tipo de empresas”, como detalla la directora general del consorcio, Blanca Sorigué, que resalta que “las 40 empresas que ya están instaladas en el DFactory están creciendo a gran velocidad, y piden más espacio”. En este sentido, como resalta Navarro, lo que articula el centro es “un ecosistema que genera oportunidades, talento, conectividad con la ciudad, con nuevos proyectos y, en definitiva, con la innovación”.

Entrada edifici DFactory Zona Franca

Acceso al DFactory de la Zona Franca de Barcelona.

En la Champions de la innovación

El DFactory es una de las piezas que conforma un conjunto de equipamientos e instituciones que favorecen esta innovación en las empresas. “Tenemos infraestructuras muy interesantes, como el Sincrotró Alba, el ICFO o el Barcelona Supercomputing Center; infraestructuras de investigación punteras que, además, se abren a las empresas, como lo hará el BSC como una de las nueve fábricas europeas de IA, con el objetivo de impulsar el desarrollo empresarial con esta tecnología. Como defiende Aguasca, “Catalunya juega a la Champions League; juega para liderar la innovación tecnológica europea”.

Tanto es así que el Regional Innovation Scoreboard 2025, elaborado por la Comisión Europea, sitúa Catalunya como Strong innovator, con un índice de innovación de 110 puntos, 10 por encima de la media europea. Este posicionamiento la convierte en la región con mejor rendimiento en innovación a nivel estatal, y una de las mejor ubicadas en el sur de Europa. Y ya están en marcha proyectos que la harán escalar posiciones, como el conocido como Tridente Innovador, estrategia que aglutina tres grandes iniciativas en tecnologías emergentes para impulsar la soberanía tecnológica europea: el Innofab, para el desarrollo y fabricación de chips de alto rendimiento; el DARE, liderado por el BSC, y el PixEurope, coordinado por el ICFO.

Vista aèria de la nova seu del BSC

La sede del Barcelona Supercomputing Center.

Sin embargo, y pese a estos proyectos e instituciones punteras, sigue habiendo margen de mejora en la transferencia de esta innovación hasta el tejido empresarial. En este sentido, la principal barrera para impulsar la innovación dentro de una empresa no es la falta de convicción, sino la financiación: “Si se les facilita, las empresas están por innovar”, garantiza Aguasca. Y es un dato relevante, especialmente en un tejido empresarial en el que el 95% de las compañías son microempresas. La capacidad y la ambición innovadora no sólo varían en función del tamaño de la empresa, sinó también en función de su antigüedad. De hecho, la innovación empresarial se concentra en las compañías más jóvenes —el 80% de las empresas con menos de nueve años innovaron en 2024—, y se reduce en las más maduras, hasta descender al 64% en el caso de las empresas con más de 50 años.

Promover la innovación en este contexto es una necesidad y “un gran reto”, y debe afrontarse desde diversos ángulos, incluyendo “incentivos fiscales, ayudas económicas, compra pública o regulaciones específicas” que favorezcan la innovación. “Si se quiere continuar siendo una región europea sólida y reconocida por su nivel de innovación, es imprescindible avanzar en estas cuestiones”, sentencia Aguasca. “Por un lado, tenemos el contraste de grandes tecnologías que se están desarrollando en el ámbito de la innovación tecnológica y, por el otro, la capacidad de las empresas de poder incorporar esta tecnología”, remarca.

Así, el reto pasa por lograr acompasar y sincronizar la innovación tecnológica con la capacidad de la empresa de adoptarla. Y en este camino, también entra en juego otra pieza indispensable: el talento, los profesionales que aplican la innovación dentro de las empresas. Con un sistema universitario consolidado y con escuelas de negocios de primer nivel, estas instituciones son clave no solo para formar a los profesionales que protagonizarán los avances, sino que son también cuna de iniciativas que transfieren el conocimiento generado en la red universitaria hacia la empresa.

En este puente entre la innovación y la empresa, también son fundamentales centros tecnológicos como Eurecat y Leitat, que ofrecen sus servicios de I+D para trasladar los avances de la investigación al tejido productivo. Más allá de empresas como estas, en las que la innovación es algo intrínseco, la cuestión es que la pulsión innovadora se extienda a todo tipo de empresas, independientemente del sector y del tamaño; desde una multinacional a una pyme y al comercio de barrio, para construir una economía que lidere desde la innovación.

Sobre el autor

Anna Badia López
Anna Badia López

Redactora

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