Un país sin cultura es un país sin alma. Y un país no se limita a las grandes urbes y metrópolis; si quiere ser un territorio cohesionado y vivo, debe mirar a todos los rincones. Y este es precisamente el objetivo que persigue el proyecto que se ha alzado como ganador de la Nit de l’Empresa i la Cultura: Fastt, festival de artes escénicas para micropueblos, que aspira a llevar hasta los pueblos más pequeños de Catalunya la cultura, en forma de actuaciones, talleres y proyectos de cocreación artística con los vecinos.
Todo surgió, precisamente, de un micropueblo: Garrigàs. Entre sus 350 habitantes, una familia solía organizar un festival de teatro en su Mas Gironí, que vio crecer a Rebeca Alabert. Cogiendo el testigo de sus padres y de esos encuentros con el teatro, Alabert ha extendido esta propuesta cultural a los pueblos de menos de mil habitantes. Y no son pocos: “Representan el 51% de los municipios de Catalunya”, ha remarcado frente a las más de 500 personas que han abarrotado el Petit Palau del Palau de la Música Catalana.
Con una sala a rebosar —con sillas añadidas de forma improvisada y con asistentes intentando llegar a los escasos sitios libres a pocos minutos de empezar la velada—, Fastt ha sido premiada por su voluntad de acercar el derecho del acceso a la cultura a todo pueblo de Catalunya: “No es sólo cultura, es transformación social”, ha declarado Alabert. Es un rasgo que Fastt comparte con otras de las iniciativas presentadas durante la gala, que optaban también al premio de la Fundació Catalunya Cultura, dotado con 15.000 euros.
Girem Full es uno de ellos: una iniciativa que enlaza el fomento de la lectura con la investigación contra el cáncer. Con el impulso del Hospital Clínic, el proyecto genera un círculo virtuoso entre lectores de todas las edades, centros educativos e investigadores, conectados mediante padrinos que donan 20 euros por cada reseña literaria que se vincula al proyecto, y que equivalen a diez minutos de investigación contra el cáncer. En su segunda edición, se superaron las 15.300 reseñas el año pasado, que se tradujeron en 2.000 horas de investigación. “Ofrecemos a la sociedad un instrumento sencillo y eficaz al alcance de cualquier para formar parte del cambio”, ha defendido desde el Clínic Núria Vilamajó, responsable del proyecto, que fue reconocido con el Premi The New Barcelona Post a la Cultura.
Entre aplausos del público y a base de breves pitch de tres minutos, la gala ha ido de las artes escénicas de Fastt y la lectura de Girem Full a la música de Gio Symphonia y de Sinèrgic, dos proyectos de alma musical aunque de naturaleza distinta. Gio Symphonia, “transforma la clásica para conectar con nuevos públicos”, ha explicado Jaume Sabaté; Sinèrgic, por su lado, lleva la música hasta los hospitales para acompañar a los pacientes y sus familias para “mejorar su bienestar emocional”, como ha expuesto Mariona Montaña, ante un público en el que se ha mezclado la esfera cultural y empresarial, con presencia de autoridades incluida. Los consellers de ambos mundos —la de Cultura, Sònia Hernández, y el de Empresa, Jordi Sàmper—; el presidente del Parlamnet, Josep Rull, y el expresidente de la Generalitat, Artur Mas, han seguido las presentaciones, que se han completado con la de Vibez, festival de cultural digital joven que conecta a artistas e iniciativas con empresas. “Apostar por Vibez no es dar apoyo a un festival, sino apadrinar a una generación”, ha proclamado Nàhia Gironès, erigida como representante de la generación Z sobre el escenario, en el que finalmente ha subido como premiada la iniciativa de Fastt.
Pero en la Nit de l’Empresa i la Cultura, también ha habido reconocimientos, cómo no, para el ámbito empresarial. Borges International Group ha sido premiado con el galardón a la Gran Empresa por el impulso de iniciativas culturales, como las que llevan a cabo en Mas de Colom, la masía de Borges que se llena de propuestas culturales que van desde conciertos a circo acrobático. Y, como el mecenazgo no depende del tamaño de la empresa, la velada también ha reservado un reconocimiento en la categoría de pymes: ha recaído en Montana Colors, empresa de productos de pintura en spray que no se queda aquí que no se queda ahí, sino que apoya desde hace tres décadas la expresión artística urbana.
Todo ello en una gala en la que no ha faltado la música —de la mano del Conservatori del Liceu— ni la danza —con la escuela Eidart, mención especial de la pasada edición—. Tampoco ha faltado el teatro, con intervenciones teatralizadas de la directora de la Fundació Catalunya Cultura, Maite Esteve, junto a responsables de la entidad a la hora de organizar la velada. La fina línea entre interpretación y realidad se ha difuminado aún más en el discurso del presidente de la fundación, Eloi Planes, que ha arrancado con unas gafas olvidadas y dos ajenas prestadas. Pero no hacía falta ver mucho para seguir su discurso: ha invitado a los asistentes a cerrar los ojos e imaginar una Catalunya sin iniciativas ni instituciones culturales y sin investigación ni entidades sociales: “Sin cultura, sin mecenas, sería un país triste, pobre y sin impulso”.
“Todos somos o podemos ser mecenas, y cada gesto cuenta. Como en una sardana, cada paso y cada mano entrelazada hace crecer el círculo”, ha resaltado Planes, que ha agradecido el rol de los mecenas en el apoyo a la cultura. “Sin esta generosidad, Catalunya no sería lo que es. El progreso nace de la generosidad compartida”, ha incidido el también presidente ejecutivo de Fluidra. Y no ha podido cerrar su intervención sin hacer una mención a la principal reivindicación del ámbito de los mecenas en Catalunya: poder contar con una ley de mecenazgo catalana que facilite “entrar de una vez a una rueda virtuosa que genere más cultura, más oportunidades y más vida”. Los aplausos espontáneos de los asistentes han hecho patente que se trata de una reivindicación compartida por el auditorio.
La consellera de Cultura ha cogido el guante: “Estamos trabajando en el anteproyecto de la Ley de Mecenazgo”, ha recordado. La pelota está en el tejado de la Conselleria d’Economia, con la que Cultura está trabajando “codo con codo” para que salga adelante con “el máximo consenso posible”. Es un consenso que deberá buscarse en el Parlament, presidido por un Josep Rull que ha elogiado el “optimismo y el talento” que ha desprendido la gala, en una noche que entrelaza empresa y cultura no sólo puntualmente para la velada, sino que tiende puentes perdurables y transformadores.
