SEMANA DEL MECENAZGO

Mecenas y ciencia: un binomio clave para avanzar en investigación

Detalle laboratorio PCB - copyright Àngel Bravo
Detalle laboratorio PCB - copyright Àngel Bravo

En un contexto de efervescencia científica, los investigadores encuentran en el mecenazgo de empresas y particulares parte de la financiación imprescindible para promover sus proyectos

(Redactora)
12 de octubre de 2025

Con Barcelona a la cabeza, Catalunya se erige como territorio de ciencia. Centros de investigación, talento local e internacional y hospitales de referencia confluyen en la metrópolis barcelonesa. Para que desarrolle todo su potencial, este polo científico necesita talento y equipamientos, pero también financiación, en una ecuación en la que entran instituciones públicas pero también recursos privados.

En este contexto en el que la financiación pública no puede seguir el ritmo al que avanza la ciencia, el mecenazgo se presenta como una herramienta clave para sostener y acelerar proyectos de alto impacto. Fundaciones, empresas y donantes particulares asumen un papel determinante en el impulso de estos proyectos, complementando la inversión pública y facilitando que equipos científicos desarrollen líneas de trabajo que, de otro modo, quedarían paralizadas.

Así, desde la biomedicina hasta la inteligencia artificial, la aportación privada es crucial para una Catalunya que quiere liderar el ecosistema científico del sur de Europa. No son pocos los ejemplos de empresas y fundaciones que propulsan la investigación en Catalunya, pero el ecosistema científico clama por más iniciativas de mecenazgo. Actores como la Fundació Catalunya La Pedrera y sus programas para jóvenes investigadores, la Fundació La Caixa con el impulso del CaixaResearch Institute, la Fundación Pasqual Maragall para combatir el Alzheimer y la Fundació Puig con becas para estudiantes son algunos ejemplos, junto a otras entidades como la Fundació Vila Casas, que combina el mecenazgo artístico con su apoyo a la investigación médica.

“La ciencia es fundamental; sin investigación, no hay cura, ni información para tomar decisiones”, reivindica Sonia Mulero, directora general de la Fundación Banco Sabadell. “Ojalá hubiese más fundaciones y organizaciones privadas, y también más recursos públicos en este ámbito”, ha añadido Mulero, que capitanea una fundación con una doble vertiente: promueve tanto la cultura y el arte como la ciencia y la educación, desde el talento joven como elemento transversal: “Sin apoyar a los jóvenes no hay futuro”. En el ámbito de la cultura y las artes, la entidad apoya a proyectos como el de la Orquestra Simfònica del Vallès y a múltiples iniciativas y centros culturales y artísticos. Gran parte de la actividad de la fundación tomará el futuro centro cultural que abrirá en Sabadell, donde expondrá además 500 piezas de la colección de arte del banco, en tres edificios modernistas que se están reformando.

Y el impulso no es menor en el ámbito de la investigación. “Si hay algo que nos distingue es la ciencia”, con reconocimientos a investigadores jóvenes con premios de entre 30.000 y 50.000 euros. Con un jurado externo de expertos, la fundación entrega galardones como el Premio a Investigación Biomédica, el de Ciencias e Ingeniería, el de Economía y, como novedad, el de Sostenibilidad Marina. El impacto de la fundación con sus premios se complementa con becas, programas y actividades en colaboración con otros actores: “De alguna manera queremos ser catalizadores y, desde nuestro paraguas, promover muchas iniciativas desde un espíritu colaborativo”. Así, la fundación apoya a proyectos de otras entidades para generar un “ejemplo multiplicador”.

La apuesta de la fundación por promover el mecenazgo en el ámbito científico es compartida por entidades de toda naturaleza y tamaño. En un espacio de confluencia entre ciencia y arte, Incite trabaja como una innovadora plataforma de comunicación social de la ciencia, a través del teatro, con el objetivo de generar un impacto social. “El mecenazgo debería tener un papel fundamental”, defiende la directora de la iniciativa, Susana Eva Martínez.

La obra de teatro 'Arde, Groenlandia' de Incite, durante su estreno en Espai d’Arts Escèniques Casal d’Alella.

Desde su trayectoria científica y su pasión por el teatro, Martínez juntó ambos mundos en 2013 para acercar cuestiones de alto rigor científico a la ciudadanía y, en este camino, llegó a la Fundació Catalunya Cultura, donde conectó con el ámbito del mecenazgo. Ahí, Incite puso en valor el impacto que genera con el impulso de la cultura científica, tanto en obras de teatro dirigidas al gran público como con interpretaciones enfocadas a pacientes o profesionales del ámbito de la salud: “Nos hemos encontrado con pacientes que nos han dicho que por primera vez han entendido su enfermedad”. La labor de Incite —por la que obtuvo el premio The New Barcelona Post dentro de los Premis Impulsa Cultura 2024— contribuye así a impulsar la cultura científica para ganar criterio y “poder distinguir las fake news”, y a “profesionalizar la divulgación científica”.

Alianzas estratégicas más allá de la economía

Pero, más allá del apoyo económico, el nuevo mecenazgo científico se concibe como una alianza estratégica. Los mecenas no solo aportan recursos, sino también visión, red de contactos y capacidad para conectar el mundo investigador con la sociedad y el tejido empresarial. Factores que encontró, aunque en el otro lado del océano, la catalana Neuroelectrics. Después de nacer en 2011 tras una década de investigación desde el Observatori Fabra, Neuroelectrics abrió sede en Boston, donde entró en contacto con grandes mecenas y mentores, incluido Henri Termeer, figura clave en la creación del ecosistema biotecnológico de Boston.
"Impulsar el mecenazgo requiere no sólo incentivos, sino también pedagogía"
“Aquí hacen falta más mecenas. En el mundo de la ciencia cuesta encontrar financiación, porque implica riesgo y plazos muy largos, y necesitamos más recursos”, destaca Ana Maiques, CEO y cofundadora de Neuroelectrics. “La ciencia debería tener más mecenas, y una vía para facilitarlo es a través de un sistema de incentivos fiscales a las donaciones”, remarca Maiques. El hecho de que Neuroelectrics levantara 25 millones de dólares desde Boston “demuestra que la ciencia de Barcelona puede competir a primer nivel”; ahora, la compañía quiere captar 40 millones más para su tecnología no invasiva para estudiar, diagnosticar y tratar enfermedades neuropsiquiátricas.

Son numerosos los proyectos y profesionales científicos que han crecido de la mano de mecenas y financiación más allá de las fronteras, como es el caso de Gemma de les Coves. La física cuántica ha estado 17 años entre Austria y Munich —donde trabajó con Ignacio Cirac—, etapa durante la que ha conocido un “rico ecosistema” con numerosas opciones de financiación, incluido el mecenazgo por parte de fundaciones de grandes empresas. Ahora ha regresado a Catalunya con una plaza Icrea, financiada por el Govern, “un programa que debería ser un orgullo de país”.

“Son necesarias más personas con recursos o influencia que se animen a ayudar a hacer brillar el talento científico local. Se necesitan más facilidades para hacer crecer estos proyectos”, destaca la científica. Y pone el foco en un factor que va más allá de la cuestión económica: “Ahí los investigadores y doctores están muy reconocidos y se ven desde el prestigio, y eso ayuda a que las personas con capacidad económica se planteen apoyar con dinero a estas personas, porque lo ven como una forma de invertir en el bien público del avance de nuestra sociedad”.

Así, dar ese impulso al mecenazgo en ciencia no sólo pasa por mejorar los incentivos fiscales, sino por una narrativa social que reconozca el valor de los investigadores y de quienes apuestan por ellos desde el ámbito privado. Y esta apuesta no tiene por qué ser a través de grandes sumas de dinero; el tejido científico y social catalán se articula en numerosas iniciativas que impactan directamente en la investigación. La Marató, que este año se centra en el cáncer, es uno de los ejemplos paradigmáticos que canalizan la pulsión ciudadana de contribuir al avance científico vinculado a la salud, junto a muchas otras iniciativas, como la que promueve el Clínic a través de Girem Full. El proyecto aúna el fomento de la lectura con la investigación contra el cáncer: durante un mes entre marzo y abril —entre el Día de la Poesía y Sant Jordi—, invita a la ciudadanía a leer y a escribir reseñas sobre las lecturas; luego, mecenas que se han inscrito como padrinos aportan financiación por cada lectura. En 2025, lograron más de 15.000 reseñas, que se tradujeron en 2.000 horas de investigación contra el cáncer.

Laboratorio del Clínic.

Queremos llevar la iniciativa al tejido empresarial, y que las empresas se animen a participar”, destaca la responsable de Mecenazgo del Clínic, Núria Vilamajó. Esta “iniciativa poliédrica” — reconocida con el galardón de The New Barcelona Post dentro de los Premis Impulsa Cultura 2025— se suma a numerosas iniciativas del Clínic para alimentar a sus proyectos de investigación, que el año pasado sumaron 2,8 millones de euros captados desde el mecenazgo: “La suma de muchos pequeños esfuerzos permite hacer maravillas”.

Lo mismo defiende la responsable de Socios y Donativos de la Fundació Josep Carreras, Tina Grau. Creada por el tenor a raíz de su diagnóstico de leucemia, la fundación es en sí misma un ejemplo de mecenazgo, que ahora se dedica a combatir la enfermedad mediante programas de investigación y del Instituto de Investigación Josep Carreras. “Tenemos más de 40 líneas de investigación y 400 investigadores”, además de pisos de acogida para los pacientes que vienen de lejos, por los que en 2024 pasaron más de 100 familias. Todo ello, sin financiación pública: “Todo es posible por nuestros socios, por promotores de actividades que recaudan fondos, por herencias que nos donan y por las empresas que colaboran con la fundación”. Además de 150.000 socios, la entidad cuenta con más de 1.300 empresas que la apoyan. “Las vamos a buscar, y cuesta. Debería haber más actividad de mecenazgo”. ¿Y cómo lograrlo? No sólo con incentivos, sino con más cultura del mecenazgo: “Con pedagogía, y desde la infancia”.

Sobre el autor

Anna Badia López
Anna Badia López

Redactora

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