Toni Cruanyes
El presentador del Telenotícies Vespre de TV3, Toni Cruanyes.
GENTE EN FORMA

Toni Cruanyes: “El periodismo es una manera de vivir”

Toni Cruanyes (Canet de Mar, 1974) es una de las caras más conocidas del periodismo catalán. A pesar de que su padre hubiera preferido que estudiara Derecho, acabó haciendo Periodismo y Ciencias Políticas en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). El primer micrófono lo cogió en Ràdio Canet y el primer sueldo lo cobró con el Informatiu del Maresme, en Ràdio Arenys. En su pueblo natal, “un pequeño paraíso”, fundó con unos amigos, todos estudiantes de Periodismo e Historia, la revista local Àmbit, posteriormente La revista de Canet, “fue una escuela de periodismo”, explica a The New Barcelona Post. Se trata de la segunda entrega de una serie de entrevistas a personajes en forma de la sociedad civil barcelonesa que publicamos con el apoyo de DIR, la cadena de gimnasios líder en Catalunya.

Antes corresponsal en Londres y París, Toni Cruanyes presenta el TN Vespre de TV3 desde hace diez años y no hay día que alguien no le pida una foto cuando le ve, incluso, en un gimnasio después de hacer una entrevista. Sabe que es parte de su trabajo, “entras en la casa de la gente a una hora de cierta intimidad y este favor que te hacen también lo tienes que devolver”, y agradece que los espectadores que se encuentra por la calle le respeten cuando va con sus hijos. “No hablarás con la gente, ¿no?”, le dice a menudo el mayor cuando salen de casa. Y la pequeña lo saluda cuando le ve en la tele.

Siente que ser periodista le ha permitido conocer a personalidades como Ian Wilmut, el clonador de la oveja Dolly, o políticos como los expresidentes Jimmy Carter, Evo Morales o François Hollande. También, a la cantante y modelo Carla Bruni. Las bromas que le hace Marc Giró antes del TN lo sacan “un poquito fuera de guion”, pero lo que más le cuesta seguir es el tiempo con Tomàs Molina. Además, también escribe y ganó el premio Josep Pla con La vall de la Llum (Destino, 2022), donde se acerca a la historia de su abuelo. De momento, está trabajando en la segunda parte, pero no está consiguiendo encontrar el tiempo para acabarla.

— ¿Cómo es la vida cotidiana del presentador del Telenotícies Vespre?

— Mi día a día empieza muy marcado por la vida familiar. Por la mañana, soy el primero que se despierta en casa y tiro de todo el mundo.

— ¿A pesar de ser quien se va más tarde a la cama?

— Sí. Soy el último que me voy a dormir y también soy el primero que me levanto. Es mi maquinaria interna, tiro con pocas horas de sueño. Pero tampoco es nada del otro jueves, me levanto a las ocho menos cuarto y preparo todo para que a las ocho pueda despertar a los niños e ir hacia el cole. También porque realmente me gusta mucho. De ocho a nueve de la mañana es la hora que tengo con mis hijos y mi marido, que podemos estar todos en familia. Después hay días en los que voy a buscar al mayor y comemos juntos, y así tenemos un rato para estar nosotros dos. Mi hijo mayor tiene 9 años y seguramente es quien más me echa de menos a lo largo de la semana.

— Y, ¿después de dejar los niños en el cole?

— Mi mañana es hacer dos o tres encargos que tengo pendientes en casa. Hay que ir a comprar, hay que limpiar, hay que intentar ir al gimnasio… Después están las cosas del trabajo, algunas reuniones y estar pendiente del WhatsApp. Pero, sobre todo, es hojear periódicos y escuchar la radio. Soy un señor antiguo.

— ¿No tanto Twitter?

— También lo miro, pero, para mí, es más importante leer periódicos. Es un momento de placer: el café y un periódico de papel. Quiere decir que tengo un rato y que me lo dedico. Además, lo que hago es intentar leer la información que más me gusta: internacional, política, economía y cultura. Ahondo en ella para aprender más. El periodismo es sobre todo aprendizaje.

— ¿También como presentador?

— Es verdad que la mitad de mi jornada laboral tiene mucho que ver con la forma en la que explicamos las cosas. Cada día, me paso una hora y media, o más, vistiéndome, maquillándome y ante una cámara en el plató. Hay toda una parte muy estética y teatral. Pero, en cambio, el trabajo que más disfruto es el editorial. La punta máxima de esto es este café leyendo el periódico por la mañana. Y después las discusiones que tenemos en el trabajo, con los jefes de sección o con los expertos de los temas. Eso sí que es un auténtico lujo, trabajar con una redacción en la que hay gente que despunta y poder discutir sobre un tema para después acabar decidiendo de qué manera lo explicamos. Es una fuente de aprendizaje brutal y también de satisfacción.

“Soy el último que me voy a dormir y también soy el primero que me levanto. Es mi maquinaria interna, tiro con pocas horas de sueño. Pero me gusta mucho: de ocho a nueve de la mañana es la hora que podemos estar todos en familia”

— ¿Hay algún tipo de noticia que te cueste más?

— A mí me gustan mucho las historias que tienen una explicación o que sirven para entender una realidad más grande. En ese sentido, lo que menos me interesa son los sucesos; cuando es una cosa que ha pasado de una forma aparentemente fortuita, para mí, no tiene tanto interés. No obstante, donde más me cuesta estar atento es en la meteo. Mira que Tomàs (Molina) lo hace muy bien y, además, tiene mucha gracia explicando las cosas. Pero soy capaz de estar escuchando y después decir: “Ostras, ahora no sé si tengo que coger el paraguas o no”.

— Este 2024 cumplirás diez años presentando el TN Vespre. ¿Qué ha sido lo más difícil?

— Una parte de mi trabajo consiste en decidir cuánto tiempo dedicas a cada tema, a quién envías a un lugar y a quién a otro, cómo empiezas y cómo acabas… Muchas veces esto tiene que ver con unos mecanismos que no son periodísticos, sino más bien logísticos. Esta es la parte que se me hace más pesada. Pero la he acabado aprendiendo a dominar. Al principio, me venía grande. Estuve un par de años que no controlaba la escaleta del telediario. Ahora ya tengo la sensación de que la domino y, además, bastante bien. Antes me preocupaba mucho por esto y, al cabo de un tiempo, por fin, pude enfocarme en lo que es realmente importante en el trabajo de un editor del telediario, que es estar al quite de la información, valorarla y tener un criterio propio para desmarcarte de los otros medios, tanto porque lo ves importante o porque crees que no merece la pena explicarlo, como porque crees que no lo hemos explicado suficiente y la gente necesita saberlo.

Toni Cruanyes periodista presentador Telenotícies TV3
Toni Cruanyes presenta el TN Vespre desde 2014.

— Además, el público de noche es muy específico. 

— Cuando empecé a presentar el telediario estaba muy obsesionado con la última hora, en diferenciarme del mediodía, en buscar una cosa diferente a la que la gente hubiera visto durante todo el día. Pero me di cuenta de que realmente el espacio natural del Telenotícies Vespre es hacer un resumen de las noticias. Hacerlo bien, es decir, todo lo bien que antes se esperaba del periódico del día siguiente. Muchas veces la gente a las nueve de la noche ya sabe lo que ha pasado, porque le ha llegado a través del móvil o lo ha oído por la radio; sabe algo y espera que tú se lo ordenes. A pesar de las plataformas, los móviles y de la multiplicación de canales, creo que estamos manteniendo como momentos de informarnos el margen natural de cuando me voy a dormir o cuando me levanto. Por la mañana, la gente, sobre todo, escucha la radio y, por la noche, antes de ir a dormir, todavía pone la televisión para que le hagan un resumen.

— ¿Te ves diez años más presentando el TN?

— No me veo haciendo el telediario toda la vida. Pero ahora tenemos delante unos procesos muy chulos, como los nuevos decorados que vamos a estrenar antes de que acabe el año o las nuevas marcas informativas del 3Cat. Tengo ganas de dar esta vuelta más a los informativos, me apetece mucho poner al servicio todo este background y ver cómo funciona. Después ya veremos, la vida profesional es larga y a ti y a mí nos tocará trabajar hasta los 70. Creo que todos nos tendremos que ir reinventando.

“Muchas veces la gente a las nueve de la noche ya sabe lo que ha pasado, porque le ha llegado a través del móvil o lo ha oído por la radio; sabe algo y espera que tú se lo ordenes”

— Fuiste corresponsal en Londres y París, y has informado desde muchos lugares como Washington, La Habana, Buenos Aires y Bruselas. ¿ Te querrías volver a ir? 

— A mí me gustaría mucho, pero no sé si familiarmente lo podré hacer. La oportunidad de ser corresponsal es que aprendes muchas cosas nuevas porque todo es nuevo. Te lo tienes que replantear todo del país al que vas, tienes que empezar de cero con su visión de la política, el sistema económico, cómo tienen los hospitales, cómo son sus escuelas o la integración de sus barrios más difíciles. Es aprenderlo todo y esto es lo que es más chulo de irse como corresponsal.

— Si pudieras, ¿qué país elegirías?

— A mí me gustaría Oriente Próximo. Es una zona del mundo que me interesa mucho. Ahora mismo, Israel es un país muy interesante. Pero también Turquía, Líbano, Irán… Son países que a mí me interesan mucho desde el punto de vista de la información internacional. Ahora bien, lo veo muy difícil a nivel familiar.

— Siendo una de las caras más conocidas de TV3, seguro que te paran por la calle.  

— Conmigo todo el mundo es muy amable. Pero sí que es bastante continuo que te hagan comentarios. La mayoría son pulgares arriba y diciendo “muy bien, nos gustas mucho, lo haces muy bien” o cosas así. Este impacto como familiar, yo me lo tomo como que lo estamos haciendo bien. Al final, no dejas de entrar en la casa de la gente a una hora de cierta intimidad, te abren la puerta y te dejan pasar. Por lo tanto, ese favor que te hacen, también lo tienes que devolver cuando te lo reafirman por la calle.  

Toni Cruanyes
Con Cruanyes, todo el mundo es muy amable en la calle, le piden fotos o le dicen “muy bien, nos gustas mucho, lo haces muy bien”.

— ¿Detectas cuando alguien te reconoce?

— Muchas veces sí. La gente quiere ser discreta, pero, claro, tú te das cuenta de la reacción antes. Porque ves a alguien que te mira, tarda un segundo o dos en acabarte de reconocer, y la cara primero es de sorpresa y, después, normalmente sonríen.

— Seguro que tienes días de no querer saludar a nadie. 

— La gente respeta mucho cuando voy con los niños. Eso se agradece. En cambio, cuando ven que vas solo, se atreven más a hacerte comentarios. De todas formas, aun así, también muchos me hacen comentarios con los niños, y mi hijo mayor, cuando vamos a algún lugar, a veces, me dice: “Pero no hablarás con la gente por la calle, ¿no?”.

— Pero seguro que en casa se esperan a ver cuando sales en la tele.

— Sí, les hace gracia. Mi hija pequeña todavía me saluda cuando me ve en la tele. El mayor, cuando era más pequeño, también lo hacía. Ahora, él se va a dormir cuando toca, pero, cuando llego, a las diez y media de la noche, le doy un beso de buenas noches y muchas veces todavía está medio despierto, esperándome. O a veces está medio dormido, pero me quiere decir algo sin demasiado sentido.

“Mi hija pequeña todavía me saluda cuando me ve en la tele. El mayor, cuando era más pequeño, también lo hacía”

— Y, ¿te dan consejos para el trabajo? 

— Mi hijo mayor me dijo que vigilase cuando me enviaron este año a Israel o el año pasado a Ucrania. “Sobre todo vigila, ten cuidado”, me repetía.

— ¿Se están animando a ser periodistas?

— La niña es todavía muy pequeña, ahora cumplirá los cuatro, pero al mayor le gustan mucho los deportes y sería un buen periodista deportivo. Le gusta el fútbol y, cuando juega con los clicks de Playmobil, retransmite el partido.

— Lo tienes bastante encarrilado. ¿Le enseñas cómo explicar las jugadas o proyectar la voz?

— No. Pero él ya tiene gracia. Tiene una capacidad natural de narrar. La parte emocional le tira mucho y es capaz de expresar muy bien las emociones.

Toni Cruanyes TV3
El hijo mayor de Cruanyes ya retransmite partidos de fútbol cuando juega con los clicks de Playmobil.

— O sea, tú no serás el típico padre que no deja estudiar periodismo.  

— A mí me encanta el periodismo. Es una vocación, una pasión y casi te diría que una manera de vivir. Si a un hijo mío le gusta esto, estaré encantado. También te tengo que decir que, tal y como están las cosas ahora, si uno de ellos me dijera que quiere ser periodista, no sé si me saldría esa vena conservadora de padre que quiere que el hijo no sufra y quiere protegerlo. Realmente, ahora mismo veo que es muy difícil trabajar como periodista. Quizás esta parte me podría y le diría: “¿Te lo has pensado bien? ¿Estás seguro?”. Pero lo que sí que estoy convencido es de que tienes que estudiar lo que te apasiona. Y, si te apasiona el periodismo, adelante.

— ¿Cómo se lo tomaron tus padres?

— En mi casa sí que lo entendieron porque veían que era una cosa que me gustaba desde pequeño. Pero a mi padre le hubiera gustado más que hubiera hecho derecho.

“Tal y como están las cosas ahora, si uno de mis hijos me dijera que quiere ser periodista, no sé si me saldría esa vena conservadora de padre para que no sufra. Realmente, ahora mismo veo que es muy difícil trabajar como periodista”

— ¿Por qué decidiste ser periodista?

— A mí me gustaba mucho el periodismo, pero también me gustaba mucho leer. Pensaba hacer periodismo de prensa escrita, pero lo primero que hice fue en la radio de mi pueblo, Ràdio Canet, y después fui viendo que tenía facilidad para hablar en público. Cuando hice las prácticas en la universidad y después en la tele, también vi que me expresaba bien delante de cámara, y esto hizo que todo me fuera llevando hacia el audiovisual. Pero mi idea inicial era escribir y todavía ahora es una cosa que cuando he podido la he hecho. Durante dos años estuve en el diario Avui, fue una oportunidad que me pasó por delante y la cogí. Después he escrito libros. Yo aún pienso que hay cosas que se tienen que escribir. Es verdad que trabajo en un ámbito en que se hacen documentales, todo tipo de información de audio y de video, pero, aun así, creo que algunas cosas no se expresan nunca tan bien como cuando se escriben.

— ¿Todavía te planteas hacer el cambio a la prensa escrita? 

— Lo veo difícil. Pero, si puedo me gustaría continuar escribiendo libros, en la medida que pueda compatibilizarlo. Desde mi punto de vista, es una manera más de hacer periodismo. Yo no me veo haciendo literatura de ficción; en cambio, sí que creo que es una buena fórmula hacer periodismo en forma de ensayo, de reportaje o de historia. El último libro que he escrito (La vall de la Llum) es la historia de mi abuelo y mi aproximación a su vida y a cómo vivía la gente de su época, es muy periodística. La guerra, las carencias, la posguerra, un espíritu de superación, la transición… El punto determinante fue que murió en una residencia geriátrica durante la covid. Nos dejó un mal cuerpo a todos en la familia y explicar su historia fue también un poco terapéutico.

“Es verdad que trabajo en un ámbito en que se hacen documentales, todo tipo de información de audio y de video, pero, aun así, creo que algunas cosas no se expresan nunca tan bien como cuando se escriben”

— ¿Tienes algo entre manos?

— Estoy escribiendo, sí. Es un tema más memorialístico vinculado al libro de la historia de mi abuelo. Sigue el mismo hilo. Yo pensaba que el primer libro serviría para saldar una deuda con mi abuelo y me he encontrado que quedan más deudas por saldar. Pero voy muy lento. Me está costando mucho sacar la información. Y, por otro lado, la logística familiar y el trabajo no me dejan tiempo.

— Esto te iba a decir. ¿Cómo lo haces para escribir?

— Los dos libros anteriores los escribí haciendo el TN, dedicaba o unas horas por la mañana o unas mañanas cada semana. Los últimos dos años, me está costando mucho esta dinámica porque no consigo encontrar el tiempo. Pero, vaya, el proyecto está ahí. Un día u otro acabará saliendo. Si no es este año que viene, será el otro.

Toni Cruanyes TV3 presentador TN Vespre
Cruanyes continuará la historia de su abuelo con un segundo libro.
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