Salvador Garcia-Ruiz
Salvador Garcia-Ruiz es economista y codirige Abacus. ©Marc Llibre
LA ENTREVISTA

Salvador Garcia-Ruiz: “¡Basta de excusas! Pasemos de los discursos a los hechos”

El codirector general de Abacus no compra “el discurso de la decadencia de Barcelona” y reclama a la administración pública facilitar la actividad económica “sin pegas ni frenos”

Salvador Garcia-Ruiz es economista y directivo de altos vuelos. Nacido en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona), estudió en la Universitat Pompeu Fabra y vivió en Nueva York. Ha pasado por McKinsey, Goldman Sachs, Caixa Manresa, Fundació Catalunya La Pedrera y también ha sido consejero delegado del diario ARA. Su dieta informativa es muy variada.

“Es imposible que un CEO sepa de todo, pero es muy importante que sepa qué sabe hacer y qué no”, asegura. Actualmente, es codirector general de Abacus, inversor en la startup Roka Furadada, uno de los impulsores de Catalunya Sense Límits y profesor en la UPF. ¿La clave de todo? El equipo y el camino compartido. Sin excusas ni pegas. ¿Un sueño? “Una sociedad plena y comprometida con el respeto a la diversidad, la libertad y la igualdad de oportunidades”.

— ¿Por qué estudió Economía?

— Era la carrera que más me interesaba. Estudié en la Pompeu y me dieron una beca para hacer el doctorado de Economía en Estados Unidos, pero entonces llegó McKinsey con la propuesta, de que si hacía bien el trabajo, me pagaría un máster en Nueva York.

— Primero McKinsey y después Goldman Sachs. ¿Símbolos de poder empresarial?

— Era muy joven y vi que eran empresas con mucho impacto y prestigio, pero no era consciente de la influencia que podían llegar a tener. He aprendido mucho, sobre todo en McKinsey, y es un conocimiento que me ha servido para toda la vida.

— ¿Cómo se vive el capitalismo allí?

— Depende mucho de dónde y cómo lo vivas. No es lo mismo el capitalismo en Abacus que en una gran empresa del Ibex o en una multinacional. La visión anglosajona normaliza mucho más el capitalismo y si tienes una visión reformista aquí te dirán que eres de centro-izquierda, mientras que si la tienes allí te considerarán muy de izquierdas. No hay tanta gente que levante la voz.

“No es lo mismo el capitalismo en Abacus que en una gran empresa del Ibex o una multinacional”

— ¿Instituciones inclusivas o extractivas?

— Hay un libro titulado Why Nations fail de Daron Acemoglu y James A. Robinson que habla mucho del poder y de la calidad de las instituciones que al final regulan la economía y nuestra vida. De hecho, hay una relación directa entre la calidad de las instituciones públicas y el papel que tienen las élites extractivas en la evolución de la economía. Este es un problema importante en Estados Unidos, pero también aquí.

“Hay una relación directa entre la calidad de las instituciones públicas y el papel que tienen las élites extractivas en la evolución de la economía”

— De vuelta a Catalunya trabajó en Caixa Manresa. ¿Las fusiones bancarias han sido una cuestión de Estado o de sentido común?

— Las cajas desaparecieron porque no hicieron bien su trabajo. Esta fue la razón principal. También es verdad que las cajas no eran demasiado cómodas para el poder y había una voluntad de que desaparecieran. Y hubo una concentración de crédito malo como en muchas cajas de ahorros de todo el Estado.

— ¿Por qué?

— Yo no buscaría culpables y reconocería el valor de aquellas cajas que todavía existen como Caixa d’Enginyers, Laboral Kutxa o las cajas rurales. En la vida es bueno no buscar excusas, aunque el viento sople en contra. Cuando las cosas no salen bien, tenemos que pensar hasta qué punto es responsabilidad nuestra. El resto son excusas…

Además de sus responsabilidades en Abacus, Salva Garcia-Ruiz es profesor en la UPF y miembro de la asociación Catalunya Sense Límits. ©Marc Llibre

— ¿Qué es lo más importante a la hora de ser y elegir CEO?

— No he elegido nunca un CEO, pero recuerdo un estudio de Steven Kaplan y Morten Sorensen que hace referencia a las habilidades generales, la ejecución (vs. interpersonal), el carisma (vs. análisis) y la estrategia (vs. gestión). Este estudio concluye que la capacidad de ejecución es más importante que las habilidades interpersonales para hacer el trabajo con éxito.

— El Principio de Peter advierte que a menudo las organizaciones promocionan aquellos que hacen bien su trabajo hasta su nivel de incompetencia.

— Es imposible que un CEO sepa de todo, pero es muy importante que sepa qué sabe hacer y qué no.

“Las cajas desaparecieron porque no hicieron bien su trabajo, a pesar de que también es verdad que no eran demasiado cómodas para el poder”

— ¿Le ha ido bien como alto directivo?

— La clave cuando me han ido bien las cosas es el equipo y los colaboradores. Hay que saber escuchar y tener la humildad para dejarte ayudar por aquellos que saben más que tú tanto por las cosas que no sabes como por las que crees que sabes.

— Ha sido CEO del diario ARA durante 6 años. ¿Cuál es el presente y el futuro del negocio del periodismo?

— El presente es complicado porque el periodismo de calidad vale dinero y a la gente le cuesta mucho pagar por el periodismo. Es entonces cuando se entra en un círculo vicioso donde a pesar de la necesidad de periodismo de calidad, la gente no paga y entonces baja la calidad y todavía se paga menos y hay más precariedad. El buen periodismo cuesta dinero. Los medios tradicionales tienen que pensar que los códigos de lenguaje y comunicación han cambiado y la gente se informa cada vez más por canales diferentes.

“El periodismo de calidad vale dinero y a la gente le cuesta mucho pagar por el periodismo. El gran reto es cambiar y conocer esta nueva realidad informativa”

— ¿Cuáles son estos canales?

— Mis hijos y yo nos informamos de forma diferente. Imagínate cómo se informará la sociedad de aquí 15 o 20 años. El gran reto de los periodistas y los medios es cambiar y conocer esta nueva realidad informativa que vendrá. Si no se adaptan serán cada vez más prescindibles. También es verdad que el periodismo tiene que ganarse el derecho a definirse como buen periodismo. Lo que hablábamos de las excusas…

Salvador Garcia-Ruiz Abacus
Para el directivo es clave tener un buen equipo, saber escuchar y dejarse ayudar. ©Marc Llibre

— ¿Cómo es su dieta informativa?

— Pago para estar informado en el Diari ARA, Vilaweb, El Diario.es o The Guardian. También utilizo Expansión, El Confidencial, La Vanguardia, el Financial TimesThe New Barcelona Post. Cada mañana paso un buen rato leyendo y a lo largo del día me informo a través de las redes que te encuentran y saben qué es lo que te gusta a través del algoritmo. Las noticias relevantes te acaban llegando.

— ¿Cuál es su visión de Abacus?

— Abacus quiere ser una herramienta al servicio del país, en el ámbito de la educación y la cultura a través del cooperativismo. Nació hace 55 años con la voluntad de reforma pedagógica y ahora está reinterpretando sus orígenes. Está presente y contribuye en las escuelas que hoy tienen muchas más necesidades que van más allá del material escolar.

“Abacus quiere ser una herramienta al servicio del país, en el ámbito de la educación y la cultura a través del cooperativismo”. Salvador Garcia-Ruiz

— La fusión entre Abacus y Som supuso un antes y un después.

— El objetivo de la fusión es liderar el sector cultural y educativo y participar en comunicación, revistas, libros, documentales o películas. Hubo un acto de generosidad tanto por parte de Abacus como de Som y el resultado es una historia de éxito que puede ser escalable.

— ¿Cuál es vuestra relación con Mediapro y cómo es vuestro proyecto en común?

— Pensamos que en Catalunya hay espacio para una plataforma de contenidos educativos, culturales y de entretenimiento con nuevos formatos. Para impulsarlo nos hemos asociado con dos grandes socios como son Mediapro y Minoria Absoluta, de los que podemos aprender mucho y construir grandes cosas juntos. Si todos tenemos Netflix, HBO o similares, ¿por qué no podemos tener una plataforma de contenidos pensados y creados en Catalunya, que también tenga buenos contenidos internacionales en versión original?

— ¿Hay que defender más y mejor el catalán desde la empresa?

— Hay que defender el catalán desde y por todas partes y no se puede derivar esta responsabilidad solo a la empresa porque la administración pública también tiene que defenderlo igual que todos los ciudadanos. Seguro que muchas empresas podrían hacer más, pero no creo que este sea el problema principal del catalán.

“¿Por qué no podemos tener una plataforma de contenidos educativos, culturales y de entretenimiento pensados y creados en Catalunya con impacto internacional? Nos hemos asociado con Mediapro y Minoria Absoluta para hacerlo posible”

— ¿Cuál es entonces el problema principal?

— Nuestra actitud para defender y utilizar el catalán en el día a día, y la prioridad que le da la administración a la hora de asegurar que se pueda vivir plenamente en catalán.

Víctor Costa con Salvador Garcia-Ruiz jugando al ajedrez. ©Marc Llibre

— ¿Hacen falta más fusiones?

— Hace falta que algunas empresas de Catalunya ganen tamaño y masa crítica, ya sea vía fusiones o capital de otros inversores. Si esto no pasa, entonces hay una limitación de crecimiento y ambición. No es un tema específico del cooperativismo sino también de las empresas familiares. Tiene mucho que ver con la mentalidad catalana.

— ¿Y la competencia?

— Ahora podemos hacer proyectos desde Abacus y Som que antes eran del todo imposible, ya fuera por músculo financiero o conocimiento. La concentración permite hacer proyectos más ambiciosos por escala y capacidad de inversión. Sin embargo, ¿hasta qué punto somos capaces de romper la barrera para ser todavía más líderes?

— Ley de mecenazgo: ¿mito o realidad?

— En Catalunya tenemos pocas herramientas, pero las que tenemos se podrían utilizar mucho mejor. Parece que se aprobará una nueva Ley de Mecenazgo en el Estado, pero en Catalunya ni se contempla. Es un buen ejemplo de todo lo que se podría hacer con unas herramientas insuficientes que tenemos pero no usamos.

“Las fusiones permiten ganar tamaño y masa crítica en las empresas, a la vez que pueden hacer proyectos más ambiciosos por escala y capacidad de inversión”

— ¿Cultura y empresa tienen que ir más de la mano?

— El objetivo de las empresas no es hacer cultura, sino dar un buen retorno a los accionistas, tener trabajadores en buenas condiciones o respetar su entorno. No hay que derivar la responsabilidad cultural a la empresa, pero sí que hay que reconocer todas aquellas empresas que lo hacen bien impulsando intangibles que no son su negocio directo como la cultura, la sociedad o el medio ambiente.

— Es inversor de Roka Furadada que quiere “reducir la incidencia del cáncer de piel y otras enfermedades relacionadas con la radiación ultravioleta”. ¿Ha habido un cambio de paradigma en la salud después de la pandemia?

— Tenemos un gran sistema sanitario público que demasiado a menudo está colapsado. Si tienes una enfermedad grave, se soluciona bien y deprisa, pero si no es tan grave entonces te encuentras una larga lista de espera. No sé si se tendría que invertir más en salud, pero seguro que se tendría que invertir mejor.

— ¿Cómo ve la ciudad de Barcelona?

— Más bien sería como la ven los ciudadanos… Sus principales preocupaciones son seguridad, limpieza y vivienda. Esto quiere decir que la ciudad está fallando y expulsando a sus ciudadanos porque el problema de la vivienda afecta sobre todo a los jóvenes. Seguridad, limpieza y vivienda son esenciales para la calidad de vida y hay que priorizar para evitar que sean un problema.

Salvador Garcia-Ruiz Abacus
El ejecutivo constata que a las empresas catalanas les falta dimensión y ambición. ©Marc Llibre

— ¿La capital catalana vive un momento dulce o de decadencia?
— No compro el discurso de la decadencia de Barcelona y pienso que tenemos una ciudad que tiene un atractivo extraordinario no solo por su turismo que por cierto se tendría que regular, sino por las empresas, las startups, la investigación o la innovación. Insisto, pero, que hay que revertir las preocupaciones de los ciudadanos y encontrar soluciones.

“No compro el discurso de la decadencia de Barcelona porque tiene un atractivo extraordinario, pero es prioritario encontrar soluciones a las preocupaciones de seguridad, limpieza y vivienda”

— ¿Qué papel tiene que jugar la sociedad civil y la colaboración publicoprivada?

— Todo el mundo tiene que tener el rol que quiera y que le corresponda. La colaboración publicoprivada seguro que puede resolver mejor los problemas de los ciudadanos.

— ¿Por ejemplo?

— Es la mejor manera de garantizar el acceso a la vivienda con un alquiler aceptable, del mismo modo que podríamos hablar de la sanidad con el caso del Hospital de Sant Joan de Déu o la educación con el TecnoCampus o la Universidad de Vic. Hay que romper barreras mentales con el sesgo anti-empresa a la vez que tiene que haber una administración eficiente.

— ¿Cuáles tienen que ser las prioridades?

— El compromiso con la educación pública para la igualdad de oportunidades o el compromiso de lucha contra el cambio climático tienen que ser una prioridad. Por ejemplo, hay que recuperar la sexta hora en las aulas de las escuelas públicas. Tenemos que luchar para que el político vaya más allá de la promesa y se comprometa a convertir lo que dice en realidad.

“Hay que pasar de los discursos a los hechos tanto en la empresa como en la sociedad. Hay que exigir al político que convierta lo que promete en realidad”

— ¿Políticos cumpliendo sus promesas?

— Hay que pasar de los discursos a los hechos tanto en la empresa como en la sociedad. ¿Queremos luchar contra el cambio climático? Entonces no pongamos trabas a las renovables como se está haciendo estos últimos años en Catalunya. ¿Queremos una sociedad más justa y con educación de calidad para todo el mundo? Recuperemos la sexta hora.

— ¿El empresario es el bueno o el malo de la película?

— La generalización es injusta tanto para el sector privado como para el sector público. Hay gente buena y mala en todas partes. Tenemos que reivindicar la figura del empresario y felicitar a todos los que arriesgan su capital, tanto si se les va bien como si no. No percibo este sesgo anti-empresa en la sociedad, pero esta fobia sí que está más presente en algunos medios de comunicación. Hay que denunciar cuando hay excesos o abusos por parte del sector privado a la vez que hay que reconocer su importancia y el rol que juega. La sociedad civil así lo tiene que exigir y conseguir que se haga realidad porque su compromiso va mucho más allá de la empresa.

— ¿Falta más pedagogía económica y empresarial?

— En los medios hay un sesgo en contra de la empresa, pero sí que es verdad que la mayoría de gente que estudia en las universidades acabará trabajando en una empresa. Las universidades tendrían que ser más activas para que las empresas estén presentes. Hay que hacer este cambio de mentalidad.

“Tenemos que reivindicar la figura del empresario y felicitar a todos los que arriesgan su capital, tanto si se les va bien como si no”

— En 2013 escribió un libro titulado Catalunya Last Call: propuestas para volver a hacer elevar el país. ¿Qué sigue vigente 10 años después?

— Barcelona tiene un rol como capital de Catalunya e instrumento clave dentro del área metropolitana que sigue muy vigente. Barcelona tiene que asumir y explotar mucho más esta posición de liderazgo. Nuestra reivindicación principal del libro de hace 10 años era volver a ser un país industrial. Me gustaría que esto fuera verdad, pero creo que la principal preocupación actual es como conseguimos que la administración pública facilite la actividad privada y no ponga pegas a cualquier iniciativa que se quiera hacer, ya sea abrir un supermercado, una gasolinera, una fábrica o una central logística.

“La administración pública tiene que facilitar la actividad económica y no poner pegas ni ser un freno a la creación de riqueza y puestos de trabajo calificados”

— ¿Qué tipo de pegas?

— Como una carrera de obstáculos que cuesta tiempo y dinero. No tiene ningún tipo de sentido. No se trata de bajar los estándares de exigencia, sino de agilizarlo porque es un freno a la actividad económica, a la creación de riqueza y puestos de trabajo calificados. Deseo que Catalunya vuelva a ser un país industrial que ya era la reivindicación de hace 10 años, pero seguramente nos urge la reforma de la administración que se está acelerando en sentido contrario en los últimos años.

Salvador Garcia-Ruiz Abacus
Garcia-Ruiz urge a reindustrializar la economía ya reducir la burocracia. ©Marc Llibre

— El anterior entrevistado de Persona a Persona, Gabriel Masfurroll, le hace las siguientes preguntas: ¿Cómo cree que la IA impactará en el mundo educativo?

— La inteligencia artificial acelerará el proceso de transformación digital que hay en las escuelas, pero como nos recuerda el gran Gregorio Luri, las principales competencias de futuro son saber leer y escribir, que son la clave para tener pensamiento crítico. Cualquier revolución en las escuelas tiene que recordar que esto es clave.

“Las principales competencias de futuro son saber leer y escribir como clave del pensamiento crítico”

— ¿Y editorial?

— La IA ya está teniendo impacto en términos de personalización del contenido, análisis de datos o automatización de la escritura, lo que hace los procesos editoriales mucho más eficientes, y sin duda irá a más.

— ¿La filantropía es suficientemente reconocida en nuestro país? ¿Cómo se puede mejorar?

— En Catalunya tenemos la experiencia del micromecenazgo, miles de personas haciendo pequeñas donaciones y también grandes filántropos, como Antoni Vila Casas i Pere Mir, que son dos ejemplos extraordinarios. Y muchos más. Sin ningún tipo de duda ayudaría mucho que hubiera un tratamiento fiscal más favorable, pero lo más importante es el reconocimiento social hacia estas personas por su compromiso sin esperar nada a cambio. Los medios tendrían que explicarlo con más orgullo.


SIETE DE VIDA DE SALVADOR GARCIA-RUIZ

1. Referente: Golda Meir
2. Libro: El amigo reencontrado de Fred Uhlman
3. Película: La mort de Guillem de Carlos Marqués-Marcet
4. Canción: Sunday Bloody Sunday de U2
5. Rincón preferido: Little Beach House en el Garraf
6. Lema de vida: Work hard, play hard
7. Sueño: Una sociedad plena y comprometida con el respeto a la diversidad, la libertad y la igualdad de oportunidades