Lynn Wong, en su casa de Barcelona.

Expatriados en la capital catalana, del Museu Marítim al ‘networking’ virtual

La semana pasada se celebró la Barcelona Expat Week, organizada por el Ayuntamiento de Barcelona. La crisis del coronavirus ha obligado a que se hiciera de manera telemática, dejando atrás la jornada en la que miles de expatriados se reunían en el Museu Marítim desde hace siete años para intercambiar experiencias. Pese a ello, más de 2.600 personas han participado en la treintena de actividades virtuales planteadas por el consistorio.
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as historias de Lynn Wong y Aleksandar Ivancic pueden ser las de muchos otros expatriados que viven en Barcelona. Su experiencia en la ciudad ha servido de guía este año para los que acaban de llegar y no saben ni por dónde empezar. Wong e Ivancic han sido escogidos por el Ayuntamiento de Barcelona como anfitriones para la Barcelona Expat Week, evento virtual que se ha celebrado desde el lunes hasta el viernes para potenciar los contactos entre los expatriados y tejer redes entre ellos.

 

La Barcelona Expat Week ha sustituido esta vez al Barcelona International Community Day, que desde hace siete años reunía en una jornada a miles de expatriados para darles información sobre trámites que tuvieran que hacer y resolverles posibles dudas. El Ayuntamiento de Barcelona se ha adaptado así, como ya ha hecho en otros eventos, a la nueva realidad marcada por la crisis del coronavirus. En ese sentido, el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, aplaude haber podido celebrarla, pese a todo. “Es un hito que demuestra que como ciudad y como Ayuntamiento apostamos por el talento internacional, también en los momentos de crisis económica”, remarca.

En su nuevo formato, la Barcelona Expat Week ha conseguido sumar a 2.600 participantes de 130 países, más de la mitad de los que participaron hace un año. El director de Promoción de Ciudad del Ayuntamiento, Mario Rubert, señala que los resultados obtenidos muestran “la oportunidad que supone esta iniciativa” para los expatriados instalados en Barcelona. Además, valora que la treintena de charlas y talleres que han organizado han tenido una asistencia de entre 100 y 300 personas, “una ratio muy buena para la época de saturación de reuniones virtuales” que ahora vivimos.

Los participantes de la Barcelona Expat Week vienen de 130 países diferentes.

La feria para expatriados forma parte de la “estrategia 360 grados” del consistorio para acercarse a este colectivo y captar talento, según explica Rubert. Primero, hay que conseguir que vengan a Barcelona, con el objetivo de cubrir aquellos perfiles que las empresas no encuentran. Después, hay que ayudarlos en su aterrizaje en la capital, facilitándoles toda la información que necesiten para hacer trámites y informándoles de las herramientas que tienen a su disposición. Todo ello para “fidelizarlos a la ciudad” finalmente, creando comunidad y conectándolos entre ellos.

El idioma, la principal barrera

Lynn Wong, de Singapur, llegó hace 21 años a Barcelona, de la que destaca que tiene “buena imagen, talento, creatividad e innovación”. “Es una ciudad pequeña, así que todo el mundo conoce a alguien”, expone, por lo que anima a todos los recién llegados  a que no se queden sentados y salgan a encontrarse con gente. Cofundadora de Grupo Eventoplus, dedicado a la organización de eventos multitudinarios, Wong reconoce que su mayor barrera cuando se instaló en la capital fueron los idiomas, por lo que rápidamente se puso a estudiar.

 

Lo mismo dice Aleksandar Ivancic, ingeniero e investigador en energías renovables en Aiguasol, que recuerda como un compañero de trabajo le ayudó con el castellano en sus primeros meses en Barcelona. Y, para el catalán, se apuntó a un curso para aprenderlo. “Después de 30 años aprendes”, bromea. Para Ivancic, procedente de Serbia, Barcelona es “relativamente pequeña pero muy intensa”, en la que siempre tienes algo que descubrir cuando callejeas por sus barrios.