Avellaneda 080
Juan Avellaneda ha abierto este lunes la 080 en La Pedrera. ©080 Barcelona Fashion Week

Avellaneda: “Después de la pandemia volverá con fuerza el hedonismo y el gusto por vestirse”

El diseñador, que ha abierto la pasarela 080 con una exquisita colección cápsula que condensa su visión de la moda, asegura que la televisión y las redes sociales han sido fundamentales para consolidar su marca

Si eres uno de los 300.000 seguidores en Instagram de Juan Avellaneda (Barcelona, 1982) nunca te aburres. En una misma semana lo puedes encontrar en sus stories entrando en una suite de lujo de un hotel de Madrid, cocinando con Nandu Jubany para una sofisticada marca de utensilios de cocina o dando consejos sobre estilismo. “Mostrarte como eres, ser transparente y próximo es básico para crear marca, pero no nos engañemos, yo lo hago también porque me encanta, siempre me he sentido muy a gusto en este ámbito”, explica el diseñador barcelonés a The New Barcelona Post. Avellaneda reconoce que su dominio de las redes ha sido uno de los pilares de su fulminante trayectoria. El otro, su faceta televisiva como concursante de Masterchef Celebrity 4 o como juez en el reality show enfocado en el cambio de imagen, Cámbiame, que lo han dado a conocer al gran público.

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El diseñador ha abierto este lunes la 080 Barcelona Fashion Week, que se celebra virtualmente desde La Pedrera. ©080 Barcelona

Personaje y profesión se fusionan en el universo Avellaneda con éxito, aunque nada sería posible sin su fino olfato para moverse en el  complejo y cambiante mundo de la moda. Empezó en 2014 colocando unas cuantas piezas masculinas en una discreta pop up en Santa Eulalia,  y seis años después ha abierto la pasarela 080 de Barcelona con un Fashion Show donde muestra una colección cápsula cuidada y elegante que transita por un bosque imaginario ubicado en la orgánica Pedrera, el escenario elegido por la Fashion Week catalana para esta temporada.

“La moda debe volver a envolvernos de belleza”

En su propuesta (La nuit éclairée) encontramos diseños sofisticados con algún giro sorprendente. Como los vestidos femeninos que juegan con los fajines masculinos. “En momentos como éstos la moda debe recuperar su función ancestral: envolvernos en belleza, alegría, diversión y escapismo”, explica cuando le preguntas sobre la inspiración de la línea. “Los acontecimientos del último año nos han hecho soltar lastre para quedarnos con lo esencial, así que me he concentrado en pocos elementos que condensan mi visión de la moda y el mundo”. Esmoquin para hombre y mujer, estampados inspirados en la porcelana china, glamur, gama cromática energética…

Algunos de los diseños de la colección cápsula La nuit éclairée, presentada en la 080. ©DayronVera

No ha presentado una colección al uso. Avellaneda no produce como una gran firma, varias colecciones al año.  “Cuando sacas tantos looks a la vez la gente no retiene todo y además tampoco es sostenible”, asegura el diseñador, que cree en el goteo permanente de piezas —una al mes aproximadamente—, de producción local y disponibles en su web. No tiene stocks. Fabrica a petición, “y eso hace las cosas más humanas porque el cliente a veces te pide que le bordes iniciales o que le acortes la manga”, comenta. Tarda 8 días en hacer la entrega y 3 semanas en hacer un traje. También existe la opción de que te cosa un diseño totalmente a medida, y “además, de vez en cuando, una historia, un sentimiento me inspira y realizo una colección cápsula como esta última de La Pedrera”.

Es la segunda vez que su ropa se muestra en la cita barcelonesa. “Me gusta apoyar a la ciudad”, dice. La anterior fue un mes antes de la pandemia, y se realizó en formato fiesta glamurosa para celebrar el quinto aniversario de la marca. Muchos de sus amigos (Boris Izaguirre, Clara Mas, Judit Mascó, Carles Francino, Marta Torné…) lucieron piezas clásicas de la casa.

Unos diseños aptos para hombres y mujeres, porque ¿dónde está escrito que no se puedan cruzar mundos? Como esos esmóquines ajustados sin complejos, con flores o lentejuelas que han subvertido la imagen conservadora masculina en los últimos años —“¿Por qué un hombre  no puede ponerse un traje rosa, un bolso grande o botas cubanas con tacón?”— y han llevado la sastrería cañera al cuerpo femenino. “Soy muy partidario de que sigan vigentes, a veces con algún ajuste, piezas básicas de la casa que definen tu estilo. Los que han invertido en ellas tienen derecho a seguir luciéndolas. Esto lo hace Chanel y no pasa nada, pero si lo haces tú es fácil que te lo cuestionen”, dice Avellaneda, que incluye dentro de esta categoría sus camisas con aire de pijama, o las que tienen estampado Liberty, todas adaptadas a ambos sexos. Una manera de apostar por la atemporalidad y también por la sostenibilidad. “Para mí, esto es el futuro”.

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Los vestidos femeninos juegan con los fajines masculinos. ©DayronVera

Dejar la banca para sumergirse en los patrones

Cuando Avellaneda decidió lanzarse a crear su propia marca, tenía un trabajo estable y muy bien pagado en una entidad bancaria. Con formación de ingeniero, había optado por seguir el camino que le garantizaba seguridad económica, a donde le habían llevado los consejos de sus padres y su propia educación, pero no era feliz. Le gustaba la moda desde pequeño. Se encontraba a gusto cuando de niño acompañaba a su padre y a su abuelo a los sastres.

Admirador de los diseños de Yves Saint Laurent y Tom Ford, tenía 29 años cuando se atrevió a saltar al vacío. “No sabía cómo me iría y descubrí que ser emprendedor era muy duro, pero me dije que para dar marcha atrás siempre habría tiempo. Quería intentar realizar mi sueño”. Se formó en la prestigiosa escuela británica Central Saint Martins, donde estudiaron los irreverentes John Galliano y Alexander McQueen, aunque curiosamente Avellaneda asegura que allí más que locuras aprendió “cómo organizar un negocio”. Empezó a trabajar para marcas de lujo creando accesorios de hombre de forma anónima. Con la complicidad de su pareja, Sergio Corbera, en 2014 se atrevió a dar un paso más, a crear su marca, “aunque me daba mucho pudor firmar mi propia ropa”.

Juan Avellaneda creó su propia marca en 2014.

Desde el primer momento, cuando Lluís Sans le dio la oportunidad de mostrar sus piezas de piel masculinas confeccionadas con un material de primera en una tienda efímera en Santa Eulalia, supo cómo comunicar su trabajo. En ese momento recorrió a amigos jetsetters vinculados con el mundo de la cultura para hacer de modelos espontáneos delante de la cámara de un buen fotógrafo: Ramon Freixa, los galeristas Hugo Portuondo y Miquel Alzueta, el editor Claudio López de la Madrid, el interiorista Jaime Beriestain, Boris Izaguirre o Esteve Rabat. Entonces no se atrevía todavía con las flores, pero sí hacía cazadoras de estilo tejano con fina napa. “Mi ropa no busca el ruido ni el circo”, decía entonces y aseguraba que Barcelona, donde tiene su taller, era una de las ciudades más creativas y atractivas de Europa desde donde abrirse paso al mundo.

Un día descubrió que el bajista de los Rolling Stones, Ronnie Wood —que se había comprado un piso en la ciudad— llevaba una chaqueta suya; Jaime de Marichalar lo llamó porqué había visto su ropa y escogió un abrigo de mutón azul… y en 2016 se llevó la sorpresa de que  la prestigiosa publicación de moda Women’s Wear Daily destacaba su trabajo asegurando que “buscaba llenar un hueco entre la sastrería británica y la italiana”.

Convertirse uno mismo en imagen de marca

Su visión del hombre mediterráneo, relajado pero también sofisticado, y sobre todo su amor por los tuxedos le permitió vestir rostros de pasarela reconocidos como Los Javis, Carles Francino o ese Aldo Comas (pareja de Macarena Gómez) que se atreve con todo, incluso con aquella americana con la langosta bordada en claro homenaje a Dalí y Schiaparelli.

Nieves Álvarez se los colocó también, iniciando así la que sería la apuesta de moda femenina de Juan Avellaneda, siempre con aroma a sastrería y con lazadas de un declarado romanticismo. “Es mi amiga y mi gran musa”, confiesa el modista, que ha convertido también a la modelo en la imagen de su reciente colección de novias, una nueva línea de negocio que ya se puede encontrar en su web. Su complicidad es absoluta. Fue ella quién lo animó a lucir sin complejos sus diseños en actos sociales, redes…, viajes y él siguió su consejo,  convirtiéndose así en su mejor embajador.

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El esmoquin y el negro para hombre y mujer también tienen cabida en la colección cápsula presentada por Avellaneda. ©DayronVera

En su vida actual caben proyectos de colaboración con firmas de estética, de joyas y hasta de vajillas. Su marca personal se imprime en múltiples proyectos, sobre todo después de pasar por la pequeña pantalla. Participar en Masterchef  Celebrity 4  sumó a su lista de amigos a Tamara Falcó, con la que estableció tantas sinergias que hasta firmaron juntos una colección de ropa. “Conectamos enseguida. Es muy divertida e ingeniosa. Ahora no nos vemos casi por la pandemia y porque ella está muy enfocada en su marca y en la televisión”, dice de su amiga, a la que arropó vía telefónica cuando el mes de marzo del año pasado falleció su padre, Carlos Falcó.

La experiencia televisiva en Cámbiame de Telecinco le sirvió para darse cuenta “como de perdida va la gente a la hora de vestirse”, y de ahí nació Poténciate (Grijalbo), un manual para perder el miedo a experimentar con la ropa. “Las mujeres tienen muchas inseguridades relacionadas con el cuerpo  y los hombres temen parecer afeminados”, dice.  Amante de los “divertidos y excéntricos” años 70, Avellaneda es un detractor convencido del chándal, aunque el que lo lleva intente darle un tinte glamuroso: “Me aburre, no soporto que la gente se descuide a la hora de vestir”. O sea que el confinamiento, a nivel estético, le ha sentado fatal.

Tiempo de pandemia para reflexionar y reordenar

La pandemia le pilló a tope de trabajo. “No paraba ni un momento”, reconoce. Por ello, aunque es una desgracia que tu empresa sufra un frenazo obligado, asegura que el descanso le ha venido bien. “He podido reflexionar con tranquilidad, pensar y  reordenar mi negocio en diferentes áreas como la web”, explica a The New Barcelona Post. Se ha reafirmado en su apuesta por las piezas atemporales de calidad, “que es lo que más necesitamos en estos momentos”, y ha reinventado su tienda en línea. “Entonces fue cuando decidí que no tendría stock”.

Hiperactivo por naturaleza, también ha decidido que no va a planificar a largo plazo, y, aunque tiene proyectos en mente, prefiere ser prudente y no contarlos. Eso sí, no iniciará aventuras empresariales fuera del marco geográfico que le es próximo, “entre España y América latina hay conexión, nos une la misma lengua, la estética y el color, y eso hay que aprovecharlo”.

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Els dissenys d’Avellaneda és la segona vegada que desfilen per la passarel·la de moda barcelonina. ©080 Barcelona

En Instagram este tiempo ha sido muy activo, compartiendo desde consejos de estilo hasta recetas de cocinillas avezado.  Unió fuerzas con Vicky Martín Berrocal para confeccionar batas y mascarillas para sanitarios. En Instagram se permite expresar sus sentimientos, incluso cuando no tiene el mejor día. No todo en la vida de Avellaneda es de color de rosa. Colgó en las redes el “marica” que le pintaron en su puerta para denunciar las agresiones cobardes hechas desde el anonimato, y también ha hecho público que en el pasado sufrió un cáncer testicular para que la gente que se enfrenta a una noticia de este tipo no tema verbalizarlo en voz alta y pedir ayuda y consejo a los que saben.

¿El futuro de la moda? Para Avellaneda pasa por superar el momento de esplendor del chándal. “Ahora por poco que salgas a cenar a casa de algún amigo, ya te vistes muchísimo”, dice convencido de que saldremos de ésta con ganas de lucirnos. “Triunfará el hedonismo y una estética más cargada, sin atender al qué dirán”. La pandemia nos ha dejado sin algunas tiendas físicas de marcas de moda.  “Creo que el futuro será un mix entre la tienda física y la venta en línea, está claro que las marcas se tendrán que centrar en generar experiencias gratificantes para sus clientes”. La de la 080 es una de ellas.