Cuando se habla de turismo, a menudo se imagina al visitante que, cámara en mano, recorre Barcelona en busca de sus grandes reclamos: los monumentos más emblemáticos, la belleza arquitectónica de sus calles o su reconocida oferta gastronómica y cultural. Pero existe otro perfil de visitante, menos visible y pocas veces identificado como turista y, sin embargo, clave para la economía y la proyección internacional de la ciudad: aquel que no llega con cámara, sino con maletín, acreditación y una agenda cargada de reuniones. Es el turista de negocios y congresos, conocido bajo el nombre de MICE —por las siglas en inglés de reuniones, incentivos, congresos y eventos—, un segmento en el que Barcelona se ha consolidado en las últimas décadas como uno de los grandes referentes internacionales.
Las cifras así lo avalan: solo en el último año la ciudad sumó 142 congresos internacionales y 125.826 delegados. Estos datos confirman el peso internacional de Barcelona, que ocupa la cuarta posición mundial en número de congresos según el último informe de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA), solo por detrás de Viena, Lisboa y Singapur. Y aún más: la capital catalana lidera el ranking mundial en número de congresistas, impulsada por eventos de gran formato como el Mobile World Congress o el Integrated Systems Europe (ISE), que actúan como grandes motores del sector. Este liderazgo se refuerza especialmente en el ámbito sanitario, donde encabeza el ranking mundial en número de congresos médicos.
Aunque los grandes congresos internacionales son el segmento más visible y mediático del MICE, el turismo de negocios va mucho más allá e incluye también reuniones corporativas, team buildings, presentaciones de empresa, viajes comerciales o convenciones de formato más reducido. Así, si se amplía el foco más allá del ranking de la ICCA y se contabiliza el conjunto de congresos y reuniones, la dimensión del sector crece de manera significativa: en 2024, la ciudad sumó 1.986 reuniones, de las cuales 1.410 fueron encuentros corporativos y 558 congresos.
Asistente al Mobile World Congress. © Aina Martí / ACNEste volumen de reuniones y congresos evidencia que, más allá de los grandes eventos, Barcelona mantiene un flujo constante de encuentros y convenciones empresariales que, a menudo discretos, tienen un impacto sostenido en la economía local. Se trata de un tipo de turismo habitualmente asociado a un mayor gasto en la ciudad y a un retorno económico más elevado, por el cual las administraciones están apostando firmemente.
Las claves del éxito: infraestructuras, red y acompañamiento
Pero más allá de la apuesta turística, Barcelona reúne una serie de factores que explican su éxito internacional en este segmento. La ciudad “dispone de una gran infraestructura para el turismo de congresos, con Fira de Barcelona como uno de los espacios más reconocidos a escala global”, remarca
Christoph Tessmar, director del
Barcelona Convention Bureau, la entidad encargada de captar y acompañar congresos en la ciudad.El recinto de Gran Via, con 240.000 metros cuadrados de superficie expositiva y ocho pabellones de última generación, se ha consolidado como uno de los espacios feriales más modernos del mundo. Su capacidad, además, seguirá creciendo con proyectos como
el nuevo Hall Zero, previsto para finales de 2027, que permitirá alcanzar los 300.000 metros cuadrados y ampliar la oferta para congresos ya existentes, así como atraer nuevos eventos. Por su parte, el recinto de Montjuïc, con 153.000 metros cuadrados, se encuentra inmerso en
una profunda remodelación destinada a modernizar una infraestructura histórica, construida con motivo de la Exposición Internacional de 1929.
El recinto Gran Via de Fira Barcelona alcanzará los 300.000 metros cuadrados con la construcción del Hall Zero. © Mariona GilA estos equipamientos se suman otros espacios gestionados por Fira de Barcelona, como el Centre de Convencions Internacional de Barcelona (CCIB), especialmente relevante en el ámbito de los congresos médicos, o el Circuit de Barcelona-Catalunya, cuya gestión asumió Fira el año pasado para ampliar las posibilidades del sector incluso más allá del núcleo urbano.
Más allá de Fira, la ciudad también dispone de infraestructuras como el World Trade Center Barcelona, con 130.000 metros cuadrados —45.000 ocupados por tres edificios de oficinas— frente al mar y con capacidad para acoger desde pequeñas reuniones corporativas hasta grandes congresos. El Eurostars Grand Marina y los servicios de acompañamiento del equipo del WTC completan la oferta de este espacio, que el año pasado acogió hasta 350 eventos, con un especial enfoque en convenciones y reuniones de los ámbitos marítimo, médico y tecnológico. Este año, el centro se prepara para acoger una gran cita: el AI Summit, que prevé reunir hasta 10.000 asistentes entre los días 22 y 23 de septiembre.
Vista aérea del World Trade Center de Barcelona.A este ecosistema hay que añadir hoteles, restaurantes y otros espacios privados con salas polivalentes, así como equipamientos de
coworking, que permiten adaptarse a formatos muy diversos. Más allá de la infraestructura, la ciudad también destaca por “
una planta hotelera moderna y una conectividad muy eficiente, con distancias reducidas entre el aeropuerto y los principales recintos feriales”, según Tessmar. La climatología, así como la oferta gastronómica y cultural, completan un destino que invita a los congresistas a disfrutarlo más allá de las reuniones.
Christoph Tessmar: “Algunas ciudades, cuando captan congresos, se olvidan de ellos; en Barcelona, en cambio, se abren las puertas y se colabora para garantizar su éxito”
“El paquete global es muy atractivo”, resume Tessmar, que destaca también otro factor clave:
la colaboración entre administraciones, sector hotelero y restauración. “Algunas ciudades, cuando captan congresos, se olvidan de ellos; en Barcelona, en cambio, se abren las puertas y se colabora para garantizar su éxito”. Esta maquinaria discreta pero esencial se coordina también a través del Barcelona Convention Bureau, que acompaña a los eventos durante todo el proceso.Un ejemplo claro de esta colaboración público-privada son los
fondos MICE, creados en 2021 para captar y acompañar congresos en la ciudad. De cara a 2026, contarán con más de 3 millones de euros anuales: el Ayuntamiento aporta 1,4 millones, a los que se suman 1,5 millones del Gremi d’Hotels y el Barcelona Convention Bureau, y 300.000 euros de Turisme de Barcelona. Desde su creación,
este instrumento ha permitido captar o fidelizar 134 eventos.Dos grandes motores: tecnología y ciencias de la vida
Dentro del ámbito de los congresos y convenciones, Barcelona destaca especialmente en dos grandes sectores: la tecnología y las ciencias de la vida. Y no es casualidad: se trata también de dos de los ámbitos con mayor peso en la economía y la investigación de la ciudad. En el ámbito tecnológico, eventos como el Mobile World Congress —que este año ha cumplido dos décadas desde su instalación en Barcelona, en 2006—, el Integrated Systems Europe (ISE) o el Smart City Expo World Congres forman parte de un ecosistema que conecta empresas, start-ups e inversores.
Demostración experiencial en el Integrated Systems Europe. © Ceci FímiaEn paralelo, el ámbito de las ciencias de la vida ha ido ganando peso hasta consolidar a Barcelona como una de las ciudades líderes en congresos médicos. Este sector representa cerca del 20% de los eventos, con más de medio centenar de citas anuales, muchas de las cuales se celebran en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona (CCIB). Entre las más destacadas figuran encuentros de referencia como los de la European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE) o el Congreso Europeo de Cardiología.Pero más allá de los grandes nombres, el calendario de congresos refleja la diversidad económica de la ciudad, que este año abarca desde la arquitectura, con el Congreso Mundial de Arquitectura de la Unión Internacional de Arquitectos, hasta el sector de la alimentación, con citas como Alimentaria o Seafood Expo Global.Un perfil de visitante de alto valor
Pero más allá del tipo de eventos, hay que fijarse en quién asiste a ellos. La Encuesta de Turismo Congresual 2024 dibuja un perfil claro: mayoritariamente hombres (68,2%), de entre 31 y 45 años, y con un fuerte componente internacional, ya que el 76,8% procede de fuera de España. La gran diferencia respecto al turista de ocio, sin embargo, es el gasto: el visitante de congresos suele invertir mucho más en la ciudad, ya sea en hotel, restauración o actividades. Asistentes en el MWC. © Aina Martí - ACNAsí lo resume Pau Relat, presidente del Consejo de Administración de Fira de Barcelona: “El visitante de negocios que asiste a un congreso médico o a una feria tecnológica tiene un perfil muy distinto del turista tradicional: gasta más, pernocta más noches y, en muchos casos, vuelve a la ciudad, primero como congresista, después como turista e incluso como empresario”, estableciendo una relación con la ciudad que va más allá de la visita y planteándose invertir posteriormente en ella.
Los datos corroboran este perfil: el visitante que llega a la ciudad por motivos profesionales destina de media 190,06 euros diarios a alojamiento y 106,66 euros a restauración y gastos personales, a los que hay que sumar 611,15 euros en inscripción al congreso y 662,55 euros en transporte, según la Encuesta de Turismo Congresual 2024. Un gasto muy superior al del turista convencional —especialmente en alojamiento, donde a menudo se priorizan establecimientos de alta gama con espacios exclusivos para reuniones—, que gasta unos 88,20 euros por noche y 106,27 euros diarios en gasto general, según el Observatorio de Turismo de Barcelona.
Un perfil que corroboran también desde Perk, empresa de gestión de viajes de negocios, donde los usuarios alojados en Barcelona gastan de media 194 euros por noche, casi el doble que el turista de ocio. “Es un tipo de viajero más exigente, menos sensible al precio y mucho más orientado al valor y la comodidad del viaje”, apunta Adrià Izard, director de ventas para España y Portugal.
Oficinas de Perk.Izard destaca también otra característica clave: “Es un tipo de turismo menos estacional y con una clara recurrencia. Cuando una empresa tiene una filial o un cliente en la ciudad, los desplazamientos se repiten, a diferencia del turismo de ocio”. La empresa, nacida en Barcelona, conoce el sector a escala global: opera en una cincuentena de mercados, con 12 oficinas entre Estados Unidos y Europa y 1.800 trabajadores —900 de ellos desde Barcelona—, y subraya que la ciudad es un destino especialmente demandado para eventos corporativos. Barcelona registra actividad durante todo el año, pero con especial intensidad entre febrero y marzo —coincidiendo con eventos como el ISE o el Mobile— y también en otoño, entre septiembre y noviembre, meses en los que suele concentrarse la actividad empresarial.
Así, a diferencia del turismo de ocio, concentrado principalmente en los meses de primavera y verano, los congresos se distribuyen a lo largo de todo el año. “Los congresos y reuniones de empresa nos permiten equilibrar el negocio y mantener la actividad turística durante todo el año”, apuntan Mireia Carrera y Júlia Nicolau, responsables del departamento de eventos de Playa Grande. El complejo, situado en primera línea de mar en Gavà, dispone de un hotel boutique, un restaurante de cocina mediterránea y salas privadas pensadas especialmente para eventos corporativos.
Sala de eventos del grupo Playa Grande.Contrariamente a la percepción habitual, la estancia de este tipo de visitantes no se limita al ámbito laboral. Los congresos y convenciones tienden cada vez más a ajustar horarios y jornadas para favorecer la conciliación y el bienestar de los asistentes, y también dejan espacios libres para que puedan descubrir la ciudad y disfrutar de su oferta gastronómica y cultural. Así,
la estancia media de estos visitantes es de 4,5 días y dos de cada tres viajan acompañados.Durante estos días,
ocho de cada diez participantes aprovechan la visita para hacer turismo y conocer la ciudad, y un 33% también realiza desplazamientos, a menudo dentro de Catalunya, según la Encuesta de Turismo Congresual. Las visitas culturales, la gastronomía y las compras son las actividades más habituales, gastos que contribuyen a ampliar el impacto del turismo MICE sobre el conjunto de la economía urbana. Así, la frontera entre turismo de ocio y de negocios se difumina cada vez más, en un fenómeno conocido como bleisure —palabra que surge de la combinación de
business (negocio) y
leisure (ocio)—. “El cliente corporativo gasta más y busca una experiencia más completa, valorando cada momento y oportunidad para descubrir la ciudad, y no solo consumir de forma rápida”, explican Carrera y Nicolau desde Playa Grande.
Visitante en el Mobile World Congress. © Júlia ArnauLa pandemia, que paralizó la actividad congresual en todo el mundo e impulsó los formatos online, puso en duda el futuro de los viajes corporativos. Pero los datos confirman no solo su recuperación, sino también su crecimiento. “Existe una tendencia a alargar la estancia en torno a los congresos, llegando antes o marchándose después”, remarca Adrià Izard, de Perk. De hecho, los datos recogidos por la plataforma indican que un 43% de los travel managers ha aumentado el presupuesto para reuniones presenciales en los últimos años, con viajes que suelen alargarse entre dos y cuatro días, mientras que los desplazamientos de un solo día han bajado del 19% (2019) al 9% (2023).
Estos viajes han crecido especialmente en ciudades como Barcelona, que se consolida como ciudad de referencia global. En la capital catalana, aunque el turista de ocio sigue siendo mayoritario, este turismo de negocios y congresos ya representa cerca de una quinta parte del total de visitantes. Estos datos coinciden con los de Vueling, aerolínea con sede en Barcelona, que estima que aproximadamente un 20% de sus pasajeros viajan por motivos profesionales, mientras que el 80% lo hacen por ocio.
Óscar Cerezales: “El legado no puede quedarse en una idea abstracta, en una sensación o en la idea de que el evento ha ido bien; debe traducirse en un proyecto concreto”
La demanda es tan elevada que, ante citas como el Mobile, la compañía ha reforzado la conectividad de la ciudad con frecuencias adicionales en 16 rutas, una muestra del peso creciente del turismo de negocios y congresos en Barcelona. En este sentido, Marta Puigvi, directora de ventas, pagos y distribución de Vueling, asegura que “Barcelona se ha consolidado como un punto clave de entrada y salida tanto para el turismo como para la actividad empresarial y profesional”.
El legado, más allá del impacto económico
Este intenso volumen de actividad se traduce en un impacto económico directo significativo, que en 2025 alcanzó los 1.384,42 millones de euros. Más allá de esta cifra global, uno de los indicadores que mejor ilustra la rentabilidad del sector es el retorno de la inversión: según el Barcelona Convention Bureau, puede llegar a los 450 euros por cada euro invertido. Hoteles, restaurantes, servicios de catering o empresas audiovisuales, entre otros, se benefician de este impacto, que también se traduce en empleo: solo en Fira Barcelona se generan hasta 49.000 puestos de trabajo.
Imagen de clausura del Integrated Systems Europe con drones. © Michiel TonAunque a menudo se pone el foco en el impacto económico —especialmente en eventos como el ISE, con más de 520 millones de euros de impacto, o el Mobile, que desde su llegada a la ciudad en 2006 ha generado unos 6.900 millones de euros—, el valor del turismo MICE va más allá. Se traduce, especialmente, en legado: un legado tanto intangible como tangible. El intangible refuerza el ecosistema empresarial y favorece la instalación de nuevas compañías en la ciudad, e incluso impulsa la investigación y la innovación en el ámbito sanitario. El legado tangible, por su parte, se concreta en la creación de puestos de trabajo e incluso en proyectos concretos con un impacto duradero sobre el territorio.
Porque, como subraya Óscar Cerezales, Global President de MCI Group, el legado “no puede quedarse en una idea abstracta, en una sensación o en la idea de que el evento ha ido bien. Debe traducirse en un proyecto concreto: puede ser desde inversión en investigación, programas educativos, mejoras en el sistema sanitario o acceso a conocimiento que antes no existía. Pero debe ser real”. En palabras del Barcelona Convention Bureau, “si no trabajas el legado no queda nada”.
Río de congresistas en el pabellón 3 del recinto ferial de Gran Via. © GSMA/MWC“Si no se trabaja el legado, no queda nada, porque la ciudad no obtiene ningún beneficio y el evento podría celebrarse igual aquí o en cualquier otra ciudad”, añade Christoph Tessmar. Por este motivo, desde el Barcelona Convention Bureau se trabaja, desde hace un año, en el denominado Legacy Program para facilitar que los congresos dejen una huella positiva y tangible en la ciudad, impulsando proyectos directamente con la organización de congresos internacionales, pero también sumando entidades locales que puedan aportar su conocimiento y visión.
Es el caso de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que, a través de la conexión facilitada por el Barcelona Convention Bureau con la European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE), ha impulsado diversas iniciativas para promover la detección precoz del cáncer de colon y recto. Entre estas acciones destacan una campaña de sensibilización en el Mercado Municipal del Besòs, una zona con baja participación en los programas de cribado, y una carrera solidaria para la captación de fondos.
El sector médico de Barcelona reunido en el CCIB.“En Barcelona se celebran congresos médicos de primer nivel, pero a menudo poco visibles para la sociedad. Hay que trabajar para que tengan recorrido e impacto real: no se trata solo de que la ciudad sea sede de estos eventos, sino de que ayuden a generar sensibilización y avances en estos ámbitos”, afirma Pau Berbel, responsable de Relaciones Institucionales de la AECC.
Y esta no es la única iniciativa del programa, ya que el modelo también se ha replicado en otros congresos, como el Congreso Internacional de Cáncer de Pulmón, que dio lugar a un documento de trabajo que ahora se está desarrollando con el Departamento de Salud para avanzar en políticas antitabaco, o el Congreso Mundial de Parkinson, que impulsó formaciones dirigidas a hoteles y a la Guardia Urbana sobre cómo actuar ante una crisis. Para Josep Tabernero, jefe del Departamento de Oncología Médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron, los congresos médicos “son plataformas de generación e intercambio de conocimiento que aceleran la traslación a la práctica clínica”, y contribuyen a generar conocimiento y alianzas que perduran en la ciudad.
Carles Anglada: “Barcelona tiene un problema de oferta, no de demanda. Si pudiéramos acoger más congresos, tendríamos más”.
No son los únicos ejemplos. De hecho, “cada vez más congresos incorporan esta dimensión de legado”, remarca Tessmar. En algunos casos, incluso han derivado en estructuras estables, como MWCapital, entidad público-privada vinculada al Mobile que promueve el desarrollo digital de la ciudad. Este tipo de eventos contribuyen también a reforzar el ecosistema tecnológico de Barcelona, que ya cuenta con más de 160 hubs de empresas internacionales y genera cerca de 2.879 millones de euros y 35.000 puestos de trabajo. En la misma línea, el ISE ha anunciado este año la creación de una fundación propia con el objetivo de traducir el crecimiento del sector audiovisual en oportunidades concretas para profesionales y empresas.
Asistente en el ISE.Más allá de estos ejemplos, el sector coincide en una misma lectura: la ciudad vive un momento de crecimiento sostenido del turismo MICE. Desde el World Trade Center, su presidente Carles Anglada lo resume de forma clara: “Barcelona tiene un problema de oferta, no de demanda. Si pudiéramos acoger más congresos, tendríamos más”. La ciudad se encuentra, así, en un escenario de crecimiento de este tipo de turismo que, aunque no es el visitante que habitualmente se asocia al turismo de ocio —aquel que recorre la ciudad cámara en mano—, ya tiene un impacto económico relevante y un peso cada vez más importante en forma de conocimiento, conexiones y legado.