LA SEMANA DE LAS GALERÍAS

El futuro de las galerías: entre el IVA, la llamada al coleccionismo y nuevos formatos

Sala Parès- Carlos Forns_Foto Cecilia Díaz Betz_2025 (17)
Sala Parès- Carlos Forns_Foto Cecilia Díaz Betz_2025 (17)

Perfilamos los retos de futuro del galerismo a través de voces del sector, de la esfera artística y del concejal de Cultura, en un escenario en que es clave ampliar el mercado, explorar la relación con la tecnología, desmitificar la figura del coleccionista y trazar caminos innovadores desde la creatividad

07 de abril de 2026 a las 13:26h

Los colores y las texturas rompen el blanco de las paredes entre pasos pausados y miradas que pasean entre las obras y el texto de sala. Adentrarse en el arte contemporáneo por la puerta que representa una galería es para unos un gesto cotidiano; para otros, un placer puntual, un acto de resistencia o incluso una opción incontemplada. Para una ciudad que se quiera culturalmente activa, su existencia debe ser una necesidad. Y en una Barcelona donde los alquileres suben, los impuestos no bajan y los hábitos culturales cambian, las galerías ya solo exhiben obras; exhiben su propia capacidad de supervivencia.

Esta fragilidad no es nueva, pero se ha intensificado en los últimos años: el aumento del precio de alquiler complica aún más la situación de las galerías, la irrupción de la venta online ha alterado la relación directa con los coleccionistas, y la competencia global obliga a mirar más allá de la escena local (y más en un mercado donde el coleccionismo es reducido y la presión fiscal, elevada). Son elementos que, lejos de contribuir a levantar nuevas pasiones coleccionistas, dificultan la atracción de nuevos públicos, acostumbrados a relacionarse con la cultura en otros formatos. En este contexto, las galerías de Barcelona hacen un ejercicio constante de resistencia y de equilibrio entre pasión por el arte y sostenibilidad económica, mirando mayoritariamente a mercados internacionales, y teniendo en cuenta los nuevos formatos y las nuevas tecnologías que marcan un momento de transición que redefinirá el ecosistema artístico.

“El papel de las galerías de arte está en un momento de transformación muy intenso, que no está acabado. Está en un proceso de tránsito que todavía no sabemos dónde acabará”, sostiene el regidor de Cultura e Industrias Creativas de Barcelona, Xavier Marcé. Este momento de transición ha traído con él cierres históricos —como los de Sala Dalmau, Galería Eude o Estrany-de la Mota—, pero también aperturas que han dado nuevos espacios a la creatividad, y que incluso han generado nuevos ejes, como el que se ha ido tejiendo de forma natural alrededor de la calle Trafalgar. Y es que el galerismo se mantiene fuerte en esta transición. Asociaciones como Art Barcelona y Galeries d’Art de Catalunya (GAC) son una prueba.

Bombon Projects durante el Gallery Weekend de 2025. © Cecilia Díaz Betz

“Nuestro objetivo es seguir generando interés hacia la cultura y el arte contemporáneo”, destaca la directora de Art Barcelona y del Gallery Weekend, Mariña A. Pino. “Uno de los retos de la asociación y del evento es este: generar nuevos públicos y generar interés por el trabajo de los artistas y las galerías. Es el primer paso para que puedan pasar otras cosas. Si no hay interés, la gente no visita las galerías, y no compra obras de arte”. Porque las galerías son arte, pero también tienen que ser sostenibles económicamente: “Son dos factores inseparables”. Con este objetivo, el sector se articula para llegar al público en general (y a los coleccionistas en particular), con citas como el Gallery Weekend, Art Nou, Swab o The Collector is Present.

Así, estas citas representan más que un punto de encuentro (y de venta) para el sector: representan una oportunidad para levantar nuevos públicos, y cautivar futuros coleccionistas. En esta misión, hay un elemento clave que puede facilitar la tarea de sembrar nuevas pasiones coleccionistas: reducir la presión fiscal. En un ámbito en que el precio puede ser una barrera —las piezas pueden encontrarse habitualmente a partir de unos 3.000 euros, por 1.000 o 2.000 en determinados casos—, sumarle un 21% de IVA condiciona la decisión del potencial comprador. Y más todavía, en un contexto en que los países del entorno trabajan con un IVA reducido que oscila entre el 5% y el 8%. “Es una diferencia que perjudica al mercado español y la venta de obras”, enfatiza Pino. Esta desventaja competitiva queda muy retratada a ARCO: “En un estand tienes un 21% de IVA y, en el de al lado, te ofrecen las obras al 7%. Es una diferencia muy importante”, ante la cual el sector del arte clama desde hace años.

El cierre de unas 200 galerías en todo el Estado durante una semana a principios de febrero fue un paso más dentro de esta reivindicación que lleva años sobre la mesa. “El IVA al 21% nos asfixia”, sentencia Laura González desde Chiquita Room. “Hay muchas galerías que se plantean salir de aquí o coger segundas sedes en otros países, porque aquí no se vende suficiente. Es una estrategia que siguen muchas galerías”.

Chiquita Room a ARCOmadrid.

“El IVA cultural es una de las primeras barreras. El arte puede ser caro, pero las entradas a determinados conciertos, festivales o partidos también lo son, y se agotan. Pensar que el arte es elitista es un error de entrada de base”, defiende Natalia Foguet, directora de la Fundació Úniques, especializada en mujeres artistas. Y es que aquí hay otro punto crucial para el futuro del arte: potenciar la presencia femenina, ante una predominancia masculina histórica abrumadora. “Hay una deuda histórica que se ha ido acumulando, y que se está trabajando para rectificar, tanto en colecciones públicas como privadas. Y el coleccionismo bebe de lo que se ve en las galerías y en los museos. Es un efecto dominó”, remarca Foguet. A través de exposiciones y de una amplia red de artistas, la fundación privada trabaja desde hace dos años para dar herramientas a mujeres artistas para su profesionalización, así como espacios y recursos para potenciar su obra. Se trata de potenciarla en su creación, pero también en su proyección, y su venta. Y es que esta venta es crucial para conseguir una sostenibilidad económica que mantenga el ciclo.

Creatividad ante la incertidumbre

Para avanzar en esta sostenibilidad económica, Foguet aboga por imaginar nuevas vías y canales: “Estamos en el territorio de la creatividad. Estamos con personas que están todo el día creando, y nosotros también tenemos que ser creativos en nuestra aportación. Tenemos que ser flexibles y mutables en los tiempos que vivimos”, defiende la ahora directora de la fundación, que estuvo durante 25 años al frente del Hipermerc’Art, una cita anual en Vinçon en periodo navideño, momento y espacio ideal para multiplicar ventas para los artistas.

La Fundació Úniques quiere reivindicarse como un centro multidisciplinario, abierto a las diferentes preocupaciones y expresiones del arte contemporáneo.

Estas vías creativas pueden coger muchos caminos, desde ferias a nuevos formatos. Barcelona es escenario de muchos de ellos, aunque falta una feria internacional de la magnitud de la de ARCO. Algunas voces la consideran necesaria; otros sostienen que difícilmente podría coger un volumen que ya se concentra en Madrid, y otros apuestan por otros modelos, en una ciudad que ya acoge eventos en formado feria como pueden ser Swab, el By Invitation en el Círculo Ecuestre y Art Nou, para artistas emergentes. “Lo que tenemos que hacer es apostar por el Gallery Weekend”, defiende Pino.

Pero estos canales y vías creativas para contribuir a potenciar el galerismo pueden ir más de ferias y de eventos. También más allá del IVA, o dándole una vuelta más, como propone Juliana Sorondo desde su galería. “Imagina que, para impulsar a los coleccionistas jóvenes, no se tuviera que pagar el IVA en las primeras piezas. Sería como un programa Cultura Joven aplicado a las galerías, y una forma de incentivar el coleccionismo”. Desde Bombon Projects, Joana Roda sugiere más caminos, como impulsar una Ley de Mecenazgo catalana, y buscar medidas para incentivar el uso cultural de locales de la ciudad, inspirándose en las bonificaciones fiscales en el Distrito Cultural de L’Hospitalet: “Pueden haber muchas medidas para promover que se abran más negocios vinculados a la cultura”. Estos caminos alternativos pueden venir también desde dentro, con nuevas miradas para la gestión de las galerías, como resalta Lorena Pizarro de SELTZ: “El galerismo se está empezando a concebir desde otro lugar; un lugar no tanto de una sola persona o una individualidad o personalidad, sino de un sistema que sume voces diferentes”.

El papel de las nuevas tecnologías

Ponerse creativo en estas vías y canales puede contar (o no) con la tecnología como una aliada. De hecho, el canal digital de ventas ha ido ganando peso, y ya representa el 17% de las operaciones globales, tanto desde plataformas especializadas como en canales menos formales, como las propias redes sociales. Además, la tecnología ha irrumpido en el mundo del arte no solo como canal de venta, sino también para comprar obras que ya no son físicas, sino digitales, principalmente a través de NFT. No obstante, y a pesar de que estos certificados criptográficos de garantía de autenticidad emergieron con fuerza, sufrieron una caída drástica hasta haber perdido actualmente gran parte de su valor.

Todo forma parte de este proceso de transformación todavía inconcluso. Y en este mar de cambios y reajustes, se mueven los coleccionistas, tanto nuevos como consagrados. La familia Clos son unos de ellos, con más de 5.000 piezas de arte —contemporáneo y, sobre todo, antiguo—, que abren a la ciudadanía a través de sus hoteles de Derby Hotel Collection y, sobre todo, desde el Museu Egipci. En este camino como coleccionistas, iniciado por Jordi Clos, las galerías de arte juegan un papel relevante, como destaca Joaquim Clos. Y no solo para la compra de obras, sino también en colaboraciones como exhibiciones de piezas de galerías en espacios de sus hoteles. Una vía más dentro de esta creatividad para buscar nuevos canales, espacios y formatos.

Art Nou es una de las puertas de entrada de nuevos públicos al mundo del arte.

Pero, ¿como iniciarse en este mundo del coleccionismo? En Barcelona, encuentros como Art Nou y By Invitation son puntos claves donde hacerlo, junto con la cita The Collector is Present. Como destaca Pino, el evento precisamente busca desmitificar la figura del coleccionista, con “personas reales, con vidas reales, y que explican qué les lleva a meterse en el mundo del arte, para animar a otras personas a hacerlo”. Y es que, como recalca el joven coleccionista Marc Francés, “existe un aura de elitismo, de poca transparencia y de prejuicios” que aleja a muchos del mundo del arte. Desde SELTZ, Pizarro también apunta a la necesidad de eliminar “la idea obsoleta de que el arte es solo para una élite privilegiada.”

“Un grabado de un joven creador puede ser más económico que una lámina de una gran superficie”, destaca Pizarro. “Todos somos coleccionistas en potencia, simplemente tienes que adquirir, y adquirir es mucho más sencillo de lo que parece”. Las razones para hacerlo pueden ser muchas, como en el caso de Clos: “Es un click que te hace el cerebro para dedicar parte de tu tiempo y de tu patrimonio a algo que es absolutamente atemporal. El arte que puedes coleccionar es la mayor fortuna que puedes tener. Y abrirla a la ciudad es lo que la hace más grande”. En su caso, a través de un museo y de los hoteles. Y es que el arte busca sus caminos con nuevos espacios y formatos, y también en instituciones. La creación del nuevo Thyssen y las ampliaciones del Macba y el MNAC son una prueba, y contribuirán a dinamizar la escena artística de la ciudad. Ahora bien, como destaca Roda desde Bombon, “lo que es interesante de estos proyectos es que perduren y que se llenen”. No vaya a ser que, como apunta Júlia Cruz, se levanten nuevos museos pero no haya obra local que les dote de contenido.

Ampliando el mercado

Este es un riesgo que se correría si las galerías dejaran de funcionar y se truncara el ciclo. La creatividad y los artistas están; los espacios para exponerlos, también; lo que falta es mercado. “Esta capacidad que tenemos de generar, atraer y crear iniciativas necesita ampliar el mercado”, defiende Marcé. “La ciudad tiene una capacidad enorme de impulsar proyectos y talento, pero seguramente no tenemos un mercado suficientemente amplio para darle salida y para conservarlo. Es un problema de equilibrio entre la oferta y la demanda, y se tiene que buscar ampliar este mercado, dentro de la ciudad, en su entorno, y fuera”.

La galería SELTZ de Barcelona. © Cecilia Díaz Betz

Esta necesidad está más que identificada desde el ámbito galerístico, como constata Pau Escat: “Barcelona tiene buenas oportunidades, tiene talento, tiene galerías. Quizás podríamos trabajar para hacer crecer el mercado, quizás con una nueva gran feria de reconocimiento internacional”. Al margen de grandes ferias y eventos, todo pasa, de nuevo, por el mismo objetivo: generar estos nuevos públicos y democratizar el mundo del arte y el galerismo: “Hay que hacer entender que las galerías son para todo el mundo”.

El objetivo está claro; el camino para conseguirlo, no todavía, dentro de un momento de transformación y nuevos formados que desembocarán en nuevos modelos aún por definir. Es una incógnita que encontrará su respuesta, tal vez, en el propio arte. “El arte tiene una gran capacidad anticipadora, una capacidad de explicar lo que de aquí unos años se habrá convertido en un tema cotidiano”, destaca Marcé: “Barcelona es capaz de explicar realidades que son vistas por el mundo como anticipadoras”. Quizás, las respuestas ya están, y solo hace falta que las sepamos interpretar.

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