El futuro museo impulsado por Carmen Thyssen empieza a asomarse a la ciudad. Lo hace con un gesto discreto, pero cargado de simbolismo: su primer espacio expositivo abierto a la calle. A partir de este lunes, un local contiguo al histórico Cine Comedia muestra una primera pieza del proyecto cultural que está llamado a transformar el emblemático edificio en un nuevo polo artístico de la ciudad (y más allá). No será una sala al uso: la exposición se observará a través del cristal, desde la calle ---pero no cualquier calle, sino en pleno Paseo de Gràcia, como un escaparate cultural abierto a los paseantes.
El lugar no es casual. Hasta ahora, ese pequeño local había funcionado como un escaparate adicional de la tienda de Guess, situada al lado y que mantiene su actividad sin ningún cambio ---el local era solo un escaparate, sin acceso a la tienda---. Hoy, sus paredes blancas y su interior diáfano se transforman en el primer gesto visible de un museo que todavía se encuentra en proceso de gestación, con la previsión de que abra en 2028.
La iniciativa se ha impulsado bajo el nombre Un Lienzo en Blanco, como una metáfora del propio proyecto. En este espacio se expondrán de forma rotativa las butacas del antiguo cine intervenidas artísticamente por estudiantes de escuelas de Barcelona. Cada semana se mostrará una pieza distinta, creada por alumnos de centros como Elisava, EINA, IED o Escola Massana.
Las butacas forman parte de un proyecto artístico que se presentó en noviembre en el interior del cine. Ahora, el objetivo es sacarlo literalmente a la calle, y hacerlo visible para toda la ciudad. Así, si aquella presentación fue un primer ensayo en un espacio cerrado, este nuevo escaparate representa el primer contacto real del museo con los barceloneses.
Nuevo talento emergente
Además, el proyecto anticipa uno de los ejes que quiere marcar la identidad del futuro museo: su relación con las nuevas generaciones de artistas. La exposición pone el foco en el talento emergente de la ciudad y en la colaboración con las principales escuelas de arte locales, ofreciendo a jóvenes creadores la oportunidad de mostrar su trabajo en uno de las calles más transitadas de Barcelona.El pequeño espacio expositivo que ahora abre como una ventana cultural acabará integrándose en el futuro museo cuando el proyecto arquitectónico del antiguo cine esté completado. Por ahora, funcionará como un anticipo visible de lo que está por venir.
Una invitación a mirar
La transformación del Cine Comedia en el Museo Carmen Thyssen Barcelona es uno de los proyectos culturales más ambiciosos en marcha en la ciudad. Cuando abra sus puertas, el museo aspira a reforzar el eje cultural del Paseo de Gracia y ampliar la oferta museística del centro de Barcelona, como polo de atracción cultural no solo de la ciudad, sino de más allá.Mientras tanto, el museo empieza a construirse también fuera de sus paredes. Y lo hace con un gesto sencillo: una butaca, un cristal y una invitación implícita a mirar. Un primer paso, modesto pero simbólico, de un proyecto que quiere formar parte de la vida cultural de la ciudad, incluso antes de abrir sus puertas.