Poner el arte bajo la luz. Esta es la idea que guía el proyecto de ampliación del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), concebido por los estudios de arquitectura HArquitectes y Christ & Gantenbein. Una luz que funciona como metáfora, pero también como principio arquitectónico: simboliza la transparencia, los espacios abiertos, la accesibilidad y la conexión con la ciudad. Pero también expresa una ambición cultural más profunda: revelar la totalidad de la colección del museo y, con ella, explicar el recorrido completo de la historia artística catalana. Un relato que hasta ahora permanecía oculto en la penumbra de los almacenes del MNAC, sin poder ver la luz debido a las limitaciones expositivas del museo actual.
El cambio no será menor: cuando el proyecto de ampliación esté terminado, el MNAC pasará de los 49.000 metros cuadrados actuales a más de 71.000. La pieza clave de esta ambiciosa ampliación será la rehabilitación del Palau Victòria Eugènia, obra de Josep Puig i Cadafalch, que se integrará con el Palau Nacional mediante un pasaje cubierto que convertirá ambos edificios en un único museo.
Este nuevo espacio permitirá incorporar más de 22.000 metros cuadrados de área expositiva. Con un presupuesto estimado de 112,6 millones de euros, el calendario fija 2029 —coincidiendo con el centenario de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929— como el momento en el que la transformación deberá hacerse realidad. La primera fase de las obras, prevista para iniciarse en el primer trimestre de 2028, deberá culminar en 2029.
"Con la ampliación, el MNAC llenará sus casi 15.000 metros cuadrados con arte catalán hasta ahora invisible"
Preservar el pasado, adaptarlo al presente
A pesar de la magnitud de la ampliación, el proyecto responde a una premisa clara: intervenir lo mínimo imprescindible para preservar el valor patrimonial del Palau Victòria Eugènia, manteniendo sus formas originales. Una estrategia que responde, según Pepe Serra, a uno de los cuatro grandes valores que marcan el proyecto: la sostenibilidad. El director del MNAC también ha reivindicado los otros principios fundamentales de la ampliación: servicio público, proyecto de país —aunque arraigado en Barcelona— y proyección internacional desde una mirada local, ya que las colecciones del museo, especialmente las de románico y modernismo, tienen una relevancia que supera ampliamente el ámbito catalán.
Uno de los elementos centrales del proyecto será la luz natural: las obras se exhibirán bajo los lucernarios de la cubierta, mientras que el recorrido se reservará a las zonas más oscuras del pabellón. Paralelamente, también se realizarán intervenciones puntuales en el Palau Nacional —actual sede del MNAC— para resolver deficiencias existentes, especialmente en términos de accesibilidad entre algunos de sus niveles, e introducir mejoras funcionales.
Exponer los siglos pasados para repensar el museo del siglo XXI
La ampliación comportará también un cambio visible en la relación del museo con la ciudad. La nueva puerta principal del Museu Nacional d’Art de Catalunya se situará junto al Palau Victòria Eugènia, con una gran fachada de vidrio abierta a la Plaça Carles Buïgas, junto a la Font Màgica de Montjuïc y frente al Pabellón de Barcelona y CaixaForum Barcelona. “La ambición es estirar la ciudad dentro del museo”, ha resumido Josep Ricart, socio fundador de HArquitectes, durante la presentación del proyecto. La idea es convertir el museo en una prolongación del espacio público: una plaza cívica que conecte de manera más directa con la vida urbana. De este modo, el MNAC también afronta un reto histórico: superar la sensación de distancia que a menudo genera el hecho de coronar la montaña de Montjuïc.
Por este motivo, la ampliación es al mismo tiempo pasado y futuro. Pasado porque culmina el proyecto fundacional que ya había imaginado el primer director del museo, Joaquim Folch i Torres, cuando en 1934 concibió un gran museo nacional de arte para el país. Sin embargo, los acontecimientos históricos posteriores —la Guerra Civil Española y la dictadura de Francisco Franco— interrumpieron aquel plan y el museo quedó dividido en dos edificios, con las colecciones repartidas entre el Palau Nacional y el Parc de la Ciutadella. Aunque la reunificación en el Palau Nacional en 2004 supuso un paso importante, las limitaciones de espacio dejaron fuera del relato a las últimas generaciones de artistas y creadores catalanes, fundamentales para explicar la historia cultural del país.
Urtasun: “La cultura es el viaje que nos permite entender de dónde venimos"
El Palau Victòria Eugènia permitirá exponer la gran colección de arte del siglo XIX y XX que habitualmente ha quedado relegada a un segundo plano en el MNAC. De hecho, una de las principales novedades de la ampliación será la incorporación sistemática del arte de la segunda mitad del siglo XX, prácticamente ausente hoy en las salas del museo. Con todo, el museo quiere convertirse en una “verdadera casa para los artistas”, acercándose también a los creadores contemporáneos. Como ha destacado el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, la función de los museos es precisamente esa: convertirse en espacios de encuentro entre épocas y artistas. “La cultura es el viaje que nos permite entender de dónde venimos, y los museos son los espacios que nos permiten adentrarnos en este recorrido”.
Un nuevo museo para la tercera vida de Montjuïc
La ampliación del Museu Nacional d’Art de Catalunya se enmarca en un proyecto mucho más amplio de transformación de Montjuïc de cara al centenario de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. La montaña afronta su “tercera vida”, tras la gran transformación urbana de 1929 y los Juegos Olímpicos de 1992, que revitalizaron gran parte de la zona.
En esta “tercera vida”, Barcelona quiere convertir Montjuïc en una nueva centralidad metropolitana, renovando espacios emblemáticos, impulsando los barrios del entorno y mejorando la conectividad con proyectos como la ampliación de la L2 del metro. En conjunto, las actuaciones previstas supondrán una inversión de cerca de 2.800 millones de euros hasta 2035.
En esta nueva etapa, el latido cultural jugará un papel central: “un nuevo MNAC para un nuevo Montjuïc”, ha resumido el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Pero el MNAC no es la única pieza de este nuevo entramado cultural, ya que comparte entorno con instituciones como la Fundació Joan Miró, el Pabellón de Barcelona, CaixaForum Barcelona, el Museu d’Arqueologia de Catalunya, el Teatre Lliure o el Mercat de les Flors.
La relevancia del proyecto es tal que el presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, ha situado la ampliación del MNAC al nivel de otros grandes proyectos estratégicos: “Estamos ante uno de los grandes proyectos de país, de la misma importancia que la Sagrada Família, el Catalunya Media City, la transformación de la Fira de Barcelona o la estación de la La Sagrera”.