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Producción y edición: Morrosko Vila-San-Juan

Julio Manrique y T de Teatre: una comedia sobre el dolor, su poética y sus formas

Julio Manrique dirige este otoño a las T de Teatre, una de las compañías más longevas de la escena catalana, que celebra sus 25 años de la mejor manera que saben: haciendo teatro. E.V.A. es una comedia dramática sobre cuatro ex compañeras de escuela que nos hace reflexionar sobre el dolor, su poética y sus formas.

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ulio Manrique nos recibe en el vestíbulo del Romea y entablamos una conversación con él en la platea de este teatro que conoce muy bien porque fue su director artístico durante tres años. Incluso dice cree haber visto el fantasma de la Xirgu, deambulando entre los palcos. Ahora vuelve, pero, para dirigir a las T de Teatre, una de las compañías más longevas de la escena catalana, que celebra sus 25 años de la mejor manera que saben: haciendo teatro. E.V.A. es una comedia dramática sobre cuatro ex compañeras de escuela que nos hace reflexionar sobre el dolor, su poética y sus formas.

Rosa Gàmiz, Carolina Morro, Marta Pérez, Carme Pla y Àgata Roca, han visto llover mucho, desde que hace un cuarto de siglo crearon una compañía con nombre de infusión, que ha perdurado hasta nuestros días, reinventándose y apostando por hombres en su dirección. Las puede ver en el Teatre Romea hasta el 14 de octubre.

JULIO MANRIQUE: TEATRO EN ESTADO PURO

Si pensamos en un nombre propio del teatro catalán, el suyo es uno de los primeros que nos viene a la cabeza. Julio Manrique ya hace tiempo que dejó atrás la imagen de guaperas de las telenovelas catalanas, para pasar a ser uno de los actores y directores teatrales más reconocidos. Estudió derecho, pero a pesar de que no ha ejercido la profesión, ir a la universidad valió la pena: le permitió descubrir su talento dramático. Poco se pensaba aquel chico de 19 años, que debutó de la mano de Josep Maria Mestres, que podría vivir de ese divertimento. “Soy un privilegiado y me siento así”, confiesa.

Cine, televisión, teatro… se atreve con todo, pero donde se siente más cómodo es cerca de los escenarios. La pasión por el teatro ha hecho que sea capaz de afrontar la interpretación de un clásico como Edipo de Sófocles, pero también, por ejemplo, la dirección de una pieza de ácida crítica social, como Otra película, de David Mamet. Manrique no teme a los retos y defiende un teatro con inquietudes, no como una herramienta que pueda cambiar el mundo, pero sí “para remover conciencias”. No sabe cuántas obras ha dirigido o interpretado, pero seguro que le faltarían dedos para contarlas. Obsesivo y disciplinado, le espera una temporada cargada de proyectos donde incluso hay un pequeño papel para una serie de Netflix. Manrique acaba de ser padre por tercera vez y, precisamente, junto a sus hijos y sus amigos recupera fuerzas y consigue “tener los pies en el suelo”.