¿Y si desapareciera la arquitectura? 48H Open House abre las puertas a otra Barcelona

El Palacio del Marqués de Alfarràs, uno de los edificios que se podrán visitar durante el festival. © Jose Masterton
El Palacio del Marqués de Alfarràs, uno de los edificios que se podrán visitar durante el festival. © Jose Masterton

Los días 24 y 25 de octubre, el festival de arquitectura abrirá 217 edificios de seis municipios para descubrir la arquitectura que se esconde más allá de los monumentos, desde palacios históricos hasta escuelas, viviendas y equipamientos cotidianos

(Redactora en The New Barcelona Post)
12 de octubre de 2026 - 05:30

La Barcelona que ha conquistado el mundo con su arquitectura tiene nombres propios: Gaudí, Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch. Sus obras, con las formas sinuosas y los detalles ornamentales de las fachadas del Eixample, han contribuido a proyectar una imagen de ciudad reconocida en todo el mundo. Pero la arquitectura de Barcelona va mucho más allá de los monumentos que la hacen célebre. También toma forma en escuelas, hospitales, polideportivos y viviendas: espacios cotidianos que, precisamente porque forman parte del día a día, a menudo pasan desapercibidos. 

Es esta arquitectura, más discreta pero esencial, la que el festival 48h Open House Barcelona reivindica desde hace más de quince años. Cada otoño, durante un fin de semana, el festival invita a cruzar puertas que habitualmente permanecen cerradas y a descubrir edificios que a menudo pasan desapercibidos. Escuelas, hospitales, polideportivos y viviendas comparten programa con palacios, edificios históricos y otros espacios patrimoniales. A través de visitas libres, recorridos guiados y explicaciones de voluntarios y profesionales de la arquitectura, los visitantes pueden conocer qué se esconde tras las fachadas y descubrir cómo los espacios condicionan la manera de vivir, trabajar, aprender y relacionarse. 

Esta invitación a mirar la arquitectura con otros ojos volverá a tomar forma el fin de semana del 24 y 25 de octubre, en una edición que abrirá las puertas de 217 edificios de seis municipios. Barcelona concentrará 155 espacios visitables, pero el festival también se extenderá a Badalona, l'Hospitalet de Llobregat, Sant Joan Despí, Vilassar de Dalt y Sitges. Bajo el lema “La vida sin arquitectura”, esta edición propone imaginar qué pasaría si los edificios desaparecieran: ¿dónde se estudiaría, se trabajaría o se pasaría el tiempo libre? ¿Y qué espacios quedarían para cuidarse, encontrarse y convivir? Preguntas que ponen de relieve hasta qué punto la arquitectura, más allá de los monumentos, es imprescindible en la vida cotidiana.

Persones visitant el Palau del Marquès d’Alfarràs en l'anterior edició del 48 H Open House Barcelona. © 48 H Open House
Personas visitando el Palacio de Marqués de Alfarràs en la anterior edición del 48H Open House Barcelona. © 48H Open House

Preguntas especialmente pertinentes en un año en que Barcelona ejerce de Capital Mundial de la Arquitectura. Con motivo de esta efeméride, el 48h Open House ha ampliado excepcionalmente el formato habitual del festival, que cada otoño abre las puertas de numerosos edificios de la ciudad y el entorno, con tres ediciones especiales a lo largo del año. Bajo el nombre de Open Barri, esta iniciativa —estrenada este año con motivo de la Capitalidad—, ha dedicado las ediciones de invierno, primavera y verano a descubrir el patrimonio arquitectónico de tres zonas de Barcelona que a menudo quedan fuera de los circuitos más conocidos: la Marina, Nou Barris y Sarrià-Vallvidrera. 

Ahora, con la llegada del otoño, el festival recupera su cita general, con una programación que se extiende por Barcelona y cinco municipios más. Pero la mirada que el Open Barri ha llevado a diferentes zonas de la ciudad también se refleja en esta edición, que incorpora espacios cotidianos y edificios alejados de los circuitos monumentales más habituales. “Cuando pensamos dónde está la buena arquitectura, acostumbramos a referirnos a zonas como Ciutat Vella o el Eixample. Pero la buena arquitectura está en todas partes; solo hay que detenerse a observar” afirma Elisenda Bonet, directora de la asociación 48H Open House Barcelona, en una entrevista con The New Barcelona Post. 

Por este motivo, algunos de los edificios dados a conocer a través de las tres ediciones del Open Barri también se incorporan a la programación general de otoño, como la antigua masía de Can Valent, en Nou Barris. Esta continuidad responde a una voluntad que va más allá de descubrir espacios desconocidos: conseguir que los vecinos reconozcan el valor arquitectónico e histórico de su entorno. “Reivindicar la arquitectura también es un ejercicio de autoestima colectiva”, afirma Bonet. Cuando se descubre la historia de los edificios que forman parte del paisaje cotidiano, también cambia la manera de mirar el barrio y de valorar un patrimonio que, de tan cercano, a menudo pasa desapercibido.

L'antiga masia de Can Valent
La antigua masía de Can Valent, en Nou Barris, uno de los edificios descubiertos durante el Open Barri que se incorporan al programa general. © Jacqueline Glarner

Un programa renovado para descubrir arquitectura más allá de los clásicos

Las incorporaciones procedentes del Open Barri no son las únicas novedades de la edición de este año, en un programa que incluye 63 edificios que no habían participado en ninguna edición anterior, cerca del 28% del total. Renovar la selección es, de hecho, una de las constantes del festival, que cada año combina espacios emblemáticos, capaces de atraer a miles de visitantes y generar colas de hasta tres horas, con nuevas incorporaciones que permiten descubrir otras maneras de entender la arquitectura.

Esta voluntad de dar paso a nuevos espacios también implica dejar descansar algunos de los más populares. Este año, ni el Arc de Triomf ni la antigua prisión de la Model, dos de los edificios más solicitados en ediciones anteriores, forman parte del recorrido. Su lugar lo ocupan nuevas propuestas, tan diversas como el CEM Espronceda, un equipamiento deportivo de barrio; el Institut-Escola El Molí, fruto de la transformación de dos centros educativos de Nou Barris, o el edificio de CCOO de Catalunya, en la Via Laietana. 

El CEM Espronceda
El CEM Espronceda, uno de los edificios que se incorporan al programa de este año. © José Hevia

La renovación también permite dar visibilidad a arquitectos emergentes y descubrir edificios patrimoniales recién rehabilitados. Como explica Elisenda Bonet, el festival ofrece, además, la oportunidad de visitar algunos espacios en un momento muy concreto: justo cuando se han terminado las obras y antes de que los vecinos entren a vivir o de que los equipamientos empiecen a funcionar. En algunos casos, son los mismos arquitectos quienes explican los proyectos a los visitantes, además del millar de voluntarios que hacen posible la organización y las visitas a los espacios participantes. 

Más que recomendar edificios concretos, Bonet propone descubrir el festival por zonas: elegir un edificio que despierte interés y explorar qué hay alrededor, sin muchas expectativas, para dejarse sorprender. Esta manera de recorrer el programa, sin tener que planificar cada visita, encaja con la misma concepción del festival, pensado para que los diferentes puntos queden cerca los unos de los otros. “El festival está pensado para que, cada quince minutos de recorrido, haya otro edificio por descubrir”, ejemplifica Bonet. 

Pero, ante la amplitud del programa y la dificultad de escoger entre tantas propuestas, este año el festival también ha incorporado una nueva herramienta: el Recomendador. Más allá de la búsqueda por tipología de edificio, ya disponible en la web, o por estilo arquitectónico, esta herramienta invita a explorar el programa a través de los cinco sentidos. A partir de preguntas sobre gustos y sensaciones, sugiere edificios que permiten descubrir la arquitectura desde una perspectiva menos convencional.

De palacios históricos a polideportivos: 10 edificios que revelan otra Barcelona

Más allá de El Recomendador, también se puede empezar la ruta por diez edificios que, por motivos muy diferentes, merecen una mirada atenta. The New Barcelona Post ha hecho una selección que va más allá de los nombres más conocidos y pone el foco en la variedad de historias, usos y formas arquitectónicas que esconde el programa.

Para empezar a descubrir esta Barcelona que a menudo pasa desapercibida, la Llotja de Mar es una buena puerta de entrada. Situada en un punto de paso habitual para muchos barceloneses, es uno de esos edificios ante los cuales se puede haber pasado miles de veces sin haber visto nunca su interior. Detrás de la fachada se esconde una combinación de arquitectura medieval y neoclásica, pero también episodios clave de la historia económica y cultural de la ciudad: aquí tuvo su sede la Taula de Canvi, una de las primeras instituciones de banca pública de Europa, y, según la tradición, se encuentra el origen del término bancarrota, además de haber sido protagonista de la primera fotografía capturada en España. 

Un dels espais interiors de la Llotja de Mar. © Cambra de Comerç de Barcelona
Uno de los espacios interiores de la Llotja de Mar. © Cámara de Comercio de Barcelona

Otros edificios que el festival abre excepcionalmente al público son el Cercle del Liceu, un club privado al que habitualmente solo pueden acceder los socios y sus invitados, lo que reserva sus interiores modernistas y las obras de Ramon Casas a unos pocos privilegiados, y el Palacio del Marqués de Alfarràs, en los jardines del Laberint d’Horta. Con unos orígenes que se remontan al siglo XI, cuando era una torre defensiva que más adelante se convertiría en finca agrícola, el palacio esconde casi mil años de historia. Este palacio también fue uno de los escenarios de la reconocida película El perfume y, después de un largo período sin acceso público, las obras de rehabilitación han permitido recuperar su valor patrimonial y preservar detalles decorativos de estilo neoárabe.

Pero no solo los grandes edificios históricos esconden historias que vale la pena descubrir durante el 48h Open House Barcelona. En Badalona, la vivienda conocida como Reforma Badalona permite observar cómo una casa de 1910 puede adaptarse a las necesidades actuales sin borrar las huellas del pasado. Esta voluntad de preservar las huellas de otras épocas también se hace visible en la antigua masía de Can Valent, en Nou Barris. En medio de la trama urbana actual, la masía conserva el recuerdo de un paisaje de campos y caminos anterior al crecimiento de Barcelona. 

La vivienda 'Reforma Badalona'
La vivienda 'Reforma Badalona' es un ejemplo de un edificio que ha conservado el patrimonio, pero adaptándose a los usos actuales. © Pol Viladoms

Las casetas de la playa del Garraf son otro ejemplo de patrimonio popular que ha perdurado con el paso del tiempo. Construidas a partir de finales de los años veinte para acoger pescadores, trabajadores del ferrocarril y familias veraneantes, estas pequeñas construcciones se han convertido en parte inseparable del paisaje costero. E incluso los hoteles, espacios que a menudo asociamos a los turistas y que pasan desapercibidos para muchos barceloneses, pueden esconder un interés arquitectónico que va más allá de su función. La Torre Melina Gran Melià, en Les Corts, combina un hotel con un palacio histórico y unos jardines que también forman parte del patrimonio de la ciudad.

Pero la arquitectura también se puede descubrir en los espacios que forman parte del día a día. El CEM Espronceda, en el barrio de Navas, destaca por cómo aprovecha una parcela entre medianeras para encajar las pistas deportivas y, a la vez, abrir el polideportivo al barrio con una plaza de acceso y patios ajardinados. La Universidad CEU Abat Oliba, ubicada en el antiguo convento de las Oblatas, combina el valor patrimonial del edificio con su función educativa actual. En la Via Laietana, el edificio de CCOO de Catalunya, obra de Josep Domènech i Mansana, ha estado durante años parcialmente escondido tras andamios y lonas. Ahora, la visita gracias al 48H Open House permite descubrir su interior y contemplar la avenida desde un punto de vista poco habitual. Espacios diferentes entre sí, pero, que recuerdan que la arquitectura no se limita a los grandes monumentos: también está en los lugares donde aprendemos, practicamos deporte o nos relacionamos, y que a menudo pasan desapercibidos a pesar de formar parte de la vida de la ciudad.

Las casetas del Garraf, otro de los espacios que se incorporan a la programación de este año.
Las casetas del Garraf, otro de los espacios que se incorporan a la programación de este año.

 

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Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

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