Open Barri Estiu: una ruta por la Barcelona escondida entre torres y bosques de Collserola

La Torre de las aguas del Tibidabo, uno de los espacios que se podrá visitar este fin de semana. © 48H Open House
La Torre de las aguas del Tibidabo, uno de los espacios que se podrá visitar este fin de semana. © 48H Open House

Casas modernistas, jardines históricos y templos protagonizan una nueva edición del festival de arquitectura, que este fin de semana pone el foco en Sarrià y Vallvidrera con una jornada de puertas abiertas a 28 espacios habitualmente poco accesibles

(Redactora en The New Barcelona Post)
26 de junio de 2026

Hay muchas Barcelonas. Hay la ciudad de los grandes monumentos, la de los edificios modernistas que llenan las postales y la de las calles que cada año recorren millones de visitantes. Pero también hay otra Barcelona, más silenciosa y discreta, que pocas veces se cuela en los itinerarios turísticos: la de las torres escondidas entre los árboles de Collserola, las casas singulares y los caminos de montaña.

Es precisamente esta Barcelona menos conocida la que reivindica una nueva edición de Open Barri, la iniciativa impulsada por la asociación 48H Open House Barcelona en el marco de la Capitalidad Mundial de la Arquitectura que este año ostenta la ciudad. Después de poner el foco en Nou Barris durante el invierno y en la Marina en primavera, el proyecto llega a su tercera parada con su edición de verano, dedicada a los barrios de montaña de Sarrià y Vallvidrera. Una propuesta que culmina este fin de semana, después de quince días de actividades y visitas guiadas, con una jornada de puertas abiertas a 28 espacios patrimoniales habitualmente poco accesibles.

El propósito de esta iniciativa es, como definía Elisenda Bonet —directora de 48H Open House Barcelona—, convertir la Capitalidad Mundial de la Arquitectura en “un ejercicio de autoestima colectiva”. No solo para que los vecinos puedan redescubrir el patrimonio de su propio barrio, sino también para que el resto de la ciudad se acerque a unas arquitecturas y unas historias que quedan fuera del centro y, por lo tanto, del imaginario de la ciudad.

Y para entender esta otra Barcelona hay que mirar atrás. Sarrià y Vallvidrera son dos barrios con una identidad propia, construida a partir de su relación con el paisaje y los caminos de montaña de Collserola. Durante siglos, de hecho, estos dos barrios estaban totalmente desconectados de la capital catalana: Sarrià era una villa independiente y Vallvidrera un pequeño núcleo de montaña formado por masías aisladas. 

Pero su gran transformación llegó sobre todo a finales del siglo XIX y principios del XX. La llegada del tren de Sarrià y, más adelante, la construcción del funicular de Vallvidrera acercaron estos barrios al centro y convirtieron la montaña en un lugar accesible para las clases pudientes barcelonesas, que encontraron en ella un refugio natural y un espacio de veraneo. Así comenzaron a aparecer torres de veraneo, jardines privados y casas modernistas que buscaban convivir con el paisaje natural de Collserola. 

Casa Orlandai. © Elisabet Armora

Las clases altas encontraron en estos barrios un refugio natural en la ciudad. © Elisabet Armora

Pero Vallvidrera no solo atrajo a familias que buscaban tranquilidad: también se convirtió en refugio y espacio de creación para artistas e intelectuales como Carme Karr, Carles Riba, Conxita Badia o J. V. Foix. Algunas de estas casas singulares y jardines privados han conservado hasta hoy su esencia y serán precisamente algunos de los espacios que se podrán descubrir durante el Open Barri Estiu de 48H Open House Barcelona.

La ruta de los espacios singulares

El punto de partida de esta ruta por la otra cara de Barcelona, que Open House visibiliza durante la jornada de puertas abiertas de este fin de semana, podría ser la iglesia de Sant Vicenç de Sarrià (sábado de 10:30 a 14 h y de 16 a 19 h), el punto donde empieza la historia urbana del barrio. Documentada desde el año 987, la iglesia recuerda la época en que Sarrià era una villa independiente antes de quedar integrada en Barcelona, en el año 1921. El edificio actual, sin embargo, se construyó en 1781 con un marcado estilo neoclásico, sobre los vestigios de los anteriores templos románico y gótico. 

L'Església de Sant Vicenç de Sarrià conserva gran part de la història del barri.
La Iglesia de Sant Vicenç de Sarrià conserva gran parte de la historia del barrio. © Antonio Navarro Wijkmark

A pocos minutos, la Casa Orlandai (sábado de 10 a 14 h y de 16 a 19 h) añade otra capa de la historia del barrio. Esta antigua casa señorial, proyectada inicialmente como residencia familiar de la familia Galve, ha sido escuela y hoy es uno de los espacios culturales más activos de Sarrià. La ruta puede continuar hacia el Palau dels Marquesos de Sentmenat (sábado de 10 a 19 h), una de las grandes fincas que recuerdan el pasado residencial de la zona. Originariamente construida como masía agrícola, la casa se transformó en residencia señorial en el siglo XVII cuando pasa a la familia Sentmenat. 

Antes de adentrarse definitivamente en Collserola, la ruta esconde otra sorpresa: la Casa de Espiritualidad Sant Felip Neri. Situada en el barrio de Les Tres Torres, esta finca conserva la esencia de una antigua torre de la zona transformada por el arquitecto Bonaventura Conill, discípulo de Antoni Gaudí, que dejó en ella la huella del modernismo.

La Casa Espiritualitat Sant Felip Neri s'amaga al barri de les Tres Torres. © Miquel Zuzama
La Casa Espiritualidad Sant Felip Neri se esconde en el barrio de Les Tres Torres. © Miquel Zuzama

Desde allí, la ruta se enfila ahora sí por Vallvidrera, pero no sin detenerse en el Tibidabo. Allí espera el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón (sábado de 10 a 19 h), una de las arquitecturas más reconocibles del horizonte barcelonés. Construido en el punto más alto de Collserola a partir del proyecto del arquitecto Enric Sagnier, desarrollado a raíz de la visita de san Juan Bosco a Barcelona (1886), combina influencias neogóticas, neobizantinas y monumentalistas. 

Junto al Tibidabo, la Torre de Aguas (sábado y domingo de 10 a 14) es un ejemplo singular de una época en que incluso las infraestructuras aspiraban a convertirse en monumentos. Construida para abastecer de agua la Colonia del Doctor Andreu, su singularidad está precisamente en la decisión de convertir un elemento puramente funcional en una arquitectura emblemática: en lugar de esconder el depósito bajo tierra, se levantó una torre de 40 metros de altura. 

La ruta también permite descubrir l'interior de la Colònia Busquets.
La ruta también permite descubrir el interior de la Colonia Busquets.

La ruta asciende hasta la Colonia Busquets (sábado y domingo de 10 a 14 h), uno de los espacios que mejor resumen la Vallvidrera del veraneo burgués. Impulsada a principios del siglo XX por el ebanista y decorador Josep Busquets i Cornet, esta urbanización formada por torres rodeadas de jardines conserva todavía el espíritu de aquella época en que las familias barcelonesas buscaban la calma de Collserola sin alejarse de la ciudad. Pero esta visita permitirá ir más allá de la fachada: el público podrá entrar en el interior de una de las viviendas de la colonia y descubrir una arquitectura doméstica llena de detalles modernistas.

Para quien quiera profundizar aún más en esta ruta, el Open Barri también ofrece otras actividades que permiten ir más allá de la arquitectura, con exposiciones o visitas guiadas. Unos barrios que incluso se pueden saborear a través del paladar, ya que en cada edición del festival de arquitectura se ha pensado en una tapa inspirada en la identidad del barrio. En el caso de Sarrià y Vallvidrera, esta es cinghiale (jabalí) de Collserola con polenta frita, que este fin de semana se puede degustar en espacios como Casa Trampa, Kasa Hanaka o el Cafè Orlandai.

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El cinghiale (jabalí) de Collserola con polenta frita es la tapa escogida para representar la esencia del barrio a través del paladar. 

 

Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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