Open Barri: reivindicar la belleza arquitectónica de la periferia

Castell de Torre Baró
Castell de Torre Baró

El 48H Open House estrena formato con Nou Barris como primer escenario, recorriendo también la Marina y Vallvidrera en diferentes estaciones del año, con el objetivo de adentrarse en el patrimonio menos conocido y fomentar la autoestima de los vecinos

(Redactora en The New Barcelona Post)
18 de febrero de 2026

¿Qué significa para Barcelona ostentar el título de Capital Mundial de la Arquitectura si este reconocimiento no se refleja en todas las calles, portales y rincones de la ciudad? Elisenda Bonet, directora del festival de arquitectura 48H Open House, lo tiene claro: la capitalidad no puede quedarse en una etiqueta de prestigio internacional, sino que debe convertirse en una celebración compartida del patrimonio. “Es una oportunidad para reivindicar y celebrar la obra arquitectónica que tenemos en casa: no solo los edificios icónicos del centro, sino también los tesoros que se esconden en los barrios que normalmente llamamos periferia”. Para Bonet, la Capitalidad debe ser, en definitiva, un ejercicio de autoestima colectiva, desde el centro hasta los márgenes.

Esta es la intención de Open Barri, el nuevo formato impulsado por el festival 48H Open House que, durante quince días y a lo largo de tres estaciones distintas de 2026, pondrá el foco en tres barrios que a menudo quedan al margen del relato oficial: Nou Barris (en invierno), la Marina (en primavera) y Vallvidrera (en verano). “Cuando se pregunta por el patrimonio de Barcelona, casi nadie piensa en estos lugares”, lamenta Bonet. “Y, sin embargo, en ellos se pueden encontrar grandes ejemplos de arquitectura contemporánea de calidad, reconversión de industria en equipamientos culturales, espacios públicos muy trabajados… La celebración de la Capitalidad también pasa por reconocer esta arquitectura contemporánea como cultura”.

Las tres ediciones de Open Barri —que se suman a la tradicional cita de otoño del 48H Open House, que promueve un fin de semana de puertas abiertas en más de 250 espacios— no son solo una ampliación de calendario, sino una declaración de intenciones. “Muchas veces cometemos el error de descubrir arquitectura solo cuando viajamos”, reflexiona Bonet. El objetivo es que disfrutar de este patrimonio sea “una opción cultural más: que, como quien va al cine o al teatro, un día se decida participar en una ruta, un taller o unas puertas abiertas en uno de los barrios que tenemos cerca, pero que, sin embargo, desconocemos”.

El barrio como experiencia compartida

Sin embargo, Open Barri no se limita a mirar fachadas o descubrir interiores ocultos, sino que quiere transmitir “la forma de vivir del barrio”. Por ello, la programación se extiende mucho más allá del fin de semana de puertas abiertas (28 de febrero y 1 de marzo), y se convierte en un recorrido coral durante quince días: podcasts en directo, actividades infantiles, rutas guiadas, talleres y el Buzón del Barrio —donde los vecinos pueden compartir ideas para mejorar el entorno— transforman el festival en un espacio de reflexión sobre cómo habitamos y transformamos la ciudad.

“La arquitectura no es un hecho cultural aislado: se relaciona con la gastronomía, el cine, la literatura y las historias personales de los vecinos que la habitan”, insiste Bonet. Vecinos como la historiadora Nirvana Amaya, que, durante una de las rutas guiadas, repasará la evolución de su familia desde las barracas del Somorrostro hasta los primeros pisos de protección oficial de Nou Barris. Un retrato individual que se convierte, sin embargo, en un marco compartido por muchos otros vecinos del distrito, fruto del intenso crecimiento de la zona a mediados del siglo XX.

La directora de 48h Open House Barcelona, Elisenda Bonet, por Anna Badia

La directora de 48H Open House Barcelona, Elisenda Bonet. © Anna Badia

Pero no solo a través de la vista o el oído se podrá descubrir la ciudad, sino también a través del paladar, con Open Cuina, que en Nou Barris celebra la identidad a través de las migas: un plato sencillo, pero poderoso, que habla de raíces y resistencia social.

Nou Barris: entre masías y el legado de Oriol Bohigas

Las actividades de Open Barri comienzan, de hecho, con una exposición en la sede de la Capitalidad (la antigua sede de la editorial Gustavo Gili, que será reconvertida en la nueva Casa de la Arquitectura de Barcelona), que invita a los visitantes a redescubrir estos barrios desde una nueva mirada. En el caso de Nou Barris, la muestra BarriBarcelona —visitable hasta el 1 de marzo— explica el distrito desde su construcción social, entendiendo el barrio como un espacio vivo, colectivo y en constante transformación.

Antiguo Instituto Mental de la Santa Creu. © Ajuntament de Barcelona

Lejos de las catedrales, del modernismo monumental o de los grandes edificios del centro, el patrimonio arquitectónico adopta en Nou Barris formas diversas y a menudo inesperadas. Desde el Instituto Mental de la Santa Creu —testimonio de un antiguo y monumental complejo psiquiátrico del que hoy solo se conservan tres pabellones— hasta el Cementerio de Sant Andreu, inaugurado en 1834 y que oculta desde un recinto hebreo hasta panteones militares. Son solo dos ejemplos de los treinta espacios que abrirán sus puertas el fin de semana del 28 de febrero y 1 de marzo con Open Barri, con visitas guiadas que contextualizan cada edificio y lo vinculan con la historia del barrio, gracias también al trabajo de cerca de 200 voluntarios.

Los edificios propuestos por 48H Open House para estas jornadas de puertas abiertas trazan los grandes contrastes del barrio: “desde las masías tradicionales, vestigio de sus orígenes rurales, hasta edificios residenciales que hoy ya forman parte del imaginario colectivo”, destaca Bonet. La ruta permite recorrer, en pocos pasos, siglos de historia: de las masías medievales de Can Valent y Can Verdaguer a las viviendas modernas del grupo de viviendas Canyelles —convertidas hoy en icono del distrito por su perfil escalonado y sus colores vibrantes—, hasta la Torre Calinova, ambos testigos del crecimiento vertical que marcó el distrito durante la segunda mitad del siglo XX y que obligaba a construir edificios altos.

El grupo de viviendas Canyelles, convertido en icono del barrio por su perfil y sus colores vibrantes. © Albert Mestre

Acostumbrados a seguir la huella del racionalismo de Oriol Bohigas en grandes escenarios urbanos —desde el edificio en forma de grapadora del DHub hasta la transformación de la Vila Olímpica—, muchos ciudadanos se sorprenderán al encontrar su huella en rincones menos transitados de Nou Barris. El distrito conserva, de hecho, varias experimentaciones iniciales de MBM Arquitectes, el estudio fundado por los catalanes Josep Martorell y Bohigas, al que posteriormente se incorporaría el británico David Mackay.

Entre ellas, destaca la Escola Superior de Conservació i Restauració de Béns Culturals de Catalunya, concebida originalmente como colegio público y ejemplo de la arquitectura racionalista, austera y funcional. El mismo espíritu se puede seguir en el Grup Escolar Timbaler del Bruc, paradigma de una escuela entendida como espacio flexible y al aire libre, con patios y terrazas anexas a las aulas, que acabaría convirtiéndose en referente para tipologías educativas posteriores.

Y del racionalismo al modernismo industrial: las Casas de l’Aigua de la Trinitat —entre la estación de bombeo de Trinitat Vella y la estación de tratamiento de Trinitat Nova— son testimonio del esfuerzo por llevar agua potable a un barrio que crecía sin freno y que se encontraba en medio de fuertes desniveles. Todo, en un itinerario que culmina subiendo hacia el Castillo de Torre Baró, uno de los miradores más privilegiados de Barcelona.

Casa de l'Aigua de la Trinitat Nova, una joya del modernismo industrial. © Vicente Zambrano

El patrimonio cotidiano

Para quien quiera ir más allá de la contemplación, Open Barri también propone seis rutas por espacios ocultos (que tendrán lugar a lo largo de los quince días de programación): visitas en pequeño formato, guiadas por expertos, que permiten acceder a infraestructuras habitualmente cerradas al público por motivos de uso, seguridad o conservación. Es el caso de la ruta por los acueductos de Ciutat Meridiana y Torre Baró o la visita al Pont dels Tres Ulls —un acueducto desenterrado parcialmente gracias a la lucha vecinal del Arxiu de Roquetes—, que permite seguir el hilo invisible del agua en Barcelona. También al almacén de patrimonio Canyelles, donde se custodian esculturas retiradas del espacio público, de artistas como Frederic Marès o Pau Gargallo.

El itinerario de 48H Open House es, en el fondo, un ejercicio de autoestima colectiva. Una invitación a mirar con nuevos ojos espacios que no aparecen en las postales, pero que configuran la vida cotidiana de los vecinos: el reformado Mercat de la Guineueta, el Mercat de Montserrat o el casal de barrio de Trinitat Nova - SomLaPera. “Edificios funcionales, cercanos, que quizá se encuentran a doscientos metros de casa y a los que casi no prestamos atención, pero que esconden un patrimonio que hay que explicar y valorar”, defiende Bonet.

El mercado de La Guineueta, reformado de 2011 y 2013. © Paola Grenet

Después de esta edición de Open Barri en Nou Barris durante el invierno, el proyecto continuará en la Marina en primavera (del 13 al 26 de abril) y en Vallvidrera en verano (del 15 al 28 de junio). Aunque parezca una elección alejada, los tres barrios comparten características que los hacen únicos y que 48H Open House quiere reivindicar: una orografía marcada —con elementos naturales que los delimitan, como Collserola, Montjuïc, el río Besòs o el mar— y una historia vinculada al crecimiento demográfico de la ciudad en los últimos siglos.

“Son barrios que, en definitiva, han quedado fuera del relato oficial de la ciudad”. Un relato que Open Barri quiere ayudar a ampliar y enriquecer, invitando a los ciudadanos a descubrir su propia ciudad como si fueran turistas. Porque la arquitectura también tiene este poder: “conectarnos, entendernos como iguales y reforzar la autoestima de ciudad”, subraya Bonet. Una autoestima compartida por la riqueza de Barcelona que no termina en el centro, sino que se encuentra en cada calle

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Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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