Aprender a leer la Barcelona que se esconde bajo las fachadas

La sesión 'Cómo comunicar la arquitectura'. dentro del ciclo Moments Estel·lars. © Israel Fernández
La sesión 'Cómo comunicar la arquitectura'. dentro del ciclo Moments Estel·lars. © Israel Fernández

Detrás de cada fachada hay decisiones, formas de vivir y una determinada manera de entender cómo debe ser una ciudad. Pol Casellas, Maria Buhigas, Ana María Álvarez y Oriol Marin reflexionan, en una nueva sesión del ciclo Moments Estel·lars, sobre la necesidad de explicar una arquitectura que forma parte de la vida cotidiana de Barcelona y que, precisamente por este motivo, a menudo pasa desapercibida

(Redactora en The New Barcelona Post)
15 de septiembre de 2026 - 05:30

Antes de aprender a caminar, a razonar o incluso a poner palabras, la arquitectura ya ha empezado a tomar decisiones sobre la manera en que habitamos el mundo. Lo hace de manera silenciosa, casi imperceptible, desde el primer momento que una persona llega al mundo: en la distribución de la habitación del hospital donde nace, en la luz que entra por la ventana, pero también en la distribución de la casa o en el recorrido que impone una determinada calle de la ciudad. Cada uno de estos espacios es el resultado de una suma de pequeñas decisiones arquitectónicas que condicionan, a menudo sin que seamos conscientes, la manera de habitarlos, relacionarse y vivirlos.

La arquitectura acompaña, pues, toda una vida, desde el primer espacio que habitamos hasta el último. Y precisamente porque es tan presente y tan cotidiana, es fácil que a menudo pase desapercibida. “La arquitectura nos atraviesa a lo largo de toda la vida”, ha remarcado Pol Casellas, arquitecto y presentador de Sota la pell de la ciutat —el programa de betevé que se acerca a varios equipamientos y espacios de Barcelona para descubrir sus características, historias y curiosidades que a menudo quedan ocultas a simple vista— en una nueva sesión del ciclo Moments Estel·lars.

Lo hace, remarca Casellas, como la medicina o el derecho, disciplinas con las cuales tarde o temprano casi todo el mundo acaba entrando en contacto. La diferencia es que no siempre pasa lo mismo con el arquitecto: mientras que es habitual visitar a un médico o consultar a un abogado, la arquitectura puede acompañar toda una vida sin que haya nunca un contacto directo con quien la ha proyectado. Su presencia en la vida cotidiana es, por lo tanto, más sutil. Y, sin embargo, está presente desde el primer momento: en un hospital, por ejemplo, en la manera como se organizan los recorridos, las habitaciones o incluso los materiales que hacen más amable el entorno que, de entrada, puede resultar frío. Después, también se despliega por las casas, las calles, los edificios y los transportes; espacios que forman parte del paisaje habitual hasta el punto de que a menudo dejamos de ver las decisiones que los han hecho posibles.

Pol Casellas, arquitecte i presentador de 'Sota la pell de la ciutat', durant Moments Estel·lars. © Israel Fernández
Pol Casellas, arquitecto y presentador de 'Sota la pell de la ciutat', durante Moments Estel·lars. © Israel Fernández

Cómo explicar las decisiones arquitectónicas que se esconden detrás de cada fachada, plaza o edificio y, sobre todo, cómo conseguir que la ciudadanía pueda mirar esta disciplina, entenderla y valorarla ha sido el foco de la nueva sesión de Moments Estel·lars, organizada por The New Barcelona Post en Casa CUPRA Raval con la colaboración de Must Media Group, Barcelona Global y, en esta ocasión, también betevé. Una sesión en la que, además de Casellas, también han participado Ana María Álvarez, directora de comunicación de la asociación 48 H Open House Barcelona; Maria Buhigas, arquitecta jefa del Ayuntamiento de Barcelona; y Oriol Marin, arquitecto y arquitecto técnico, socio de AQUIDOS, profesor asociado de la EPSEB de la UPC y miembro del consejo profesional del CATEB (Colegio de la Arquitectura Técnica de Barcelona).

El reto, además, toma aún más relevancia en un año en que Barcelona ejerce como Capital Mundial de la Arquitectura. Pero ¿qué significa realmente esta capitalidad para quien vive la ciudad cada día? Más allá de los edificios icónicos que forman parte de las postales y de los recorridos turísticos, ¿qué sabe, realmente, la ciudadanía, de la arquitectura que la rodea? ¿Qué entiende cuando mira un edificio, una calle o una plaza? Y ¿cómo se le puede explicar todo aquello que no se ve a simple vista sin caer en exigentes tecnicismos?

Cuando la arquitectura habla un idioma propio

La primera distancia entre la arquitectura y la ciudadanía aparece incluso antes de entrar en un edificio: en las palabras con las que se explica. La arquitecta jefa del Ayuntamiento de Barcelona, Maria Buhigas, reconoce que los arquitectos utilizan “una jerga profesional llena de tecnicismos que puede resultar difícil de descifrar desde fuera”. Bocetos, planos y maquetas forman parte de este lenguaje —de quien Buhigas se declara más partidaria, porque su abstracción permite hacer volar la imaginación, mientras que en los renders todo parece ya resuelto, hasta el punto de que “todo el mundo es joven, guapo, rico, educado y feliz”—, pero no siempre son fáciles de leer para quien no está familiarizado. Los planos, por ejemplo, pueden convertirse en un auténtico laberinto para quien los mira por primera vez: cuatro líneas que coinciden en un mismo punto pueden ser evidentes para quien las ha dibujado e incomprensibles para quien no conoce el código.

Pero a este lenguaje, hecho de maquetas y tecnicismos sobre sistemas constructivos, materiales y elementos arquitectónicos, todavía se añade una segunda capa: la dimensión artística y creativa de la disciplina. Como ha recordado Casellas, en los concursos de arquitectura, por ejemplo, los proyectos a menudo se presentan con títulos, lemas y conceptos originales que pueden resultar sugerentes, pero que no siempre ayudan a entender qué hay realmente detrás.

La arquitecta jefa del Ayuntamiento de Barcelona, Maria Buhigas, ha reconocido la dificultad de traducir el argot arquitectónico. © Israel Fernández
La arquitecta jefa del Ayuntamiento de Barcelona, Maria Buhigas, ha reconocido la dificultad de traducir el argot arquitectónico. © Israel Fernández

El reto es que los arquitectos todavía tienen que encontrar una manera de conversar con la sociedad. Ahora bien, esta traducción no “tiene que significar simplificar hasta vaciar de contenido”, como ha defendido Ana María Álvarez, directora de comunicación de la asociación 48h Open House Barcelona. Al contrario: se trata de abrir una puerta al conocimiento y a la curiosidad. Cuando se sabe qué se tiene delante, se mira desde otra perspectiva y, en consecuencia, también se valora de otra manera. Y es precisamente esta la tarea que cada año impulsa el festival 48h Open House Barcelona que cada otoño abre las puertas de edificios que habitualmente no son accesibles al público a través de visitas guiadas que permiten acercarse desde una nueva perspectiva. 

Porque, a veces, mirar de otra manera solo requiere que alguien señale aquello que siempre había estado delante de los ojos. Es lo mismo que ocurre, como ha ilustrado Oriol Marin, arquitecto y arquitecto técnico, socio de AQUIDOS y profesor asociado de la EPSEB de la UPC, con una imagen sugerente, con un menú degustación: un plato puede parecer simplemente bueno hasta que alguien explica aquella textura, identifica un ingrediente o pone nombre a una nota que había pasado desapercibida. De repente, la experiencia cambia.

Detrás de cada decisión hay un porqué

El objetivo, sin embargo, no es “convertir a todo el mundo en arquitecto, pero sí darle herramientas para mirar de otra manera”, ha enfatizado Álvarez. La idea, por lo tanto, no es que salgan de una visita sabiendo proyectar un edificio —ya que siete de cada diez visitantes al 48 H Open House no tienen ninguna relación profesional con la arquitectura—, sino que sean capaces de fijarse en aquello que antes les pasaba desapercibido. Que, delante de un espacio que antes pasaba desapercibido, aparezca la pregunta: ¿por qué es así? ¿Por qué este material y no otro? ¿Por qué esta distribución? ¿Por qué esta manera de abrirse a la calle? 

Ana Maria Alvarez © Israel Fernández
Ana María Álvarez, directora de comunicación de 48 H Open House Barcelona, ha destacado que traducir no significa vaciar la arquitectura de contenido. © Israel Fernández

Porque detrás de cada elección hay una decisión, y detrás de cada decisión, un porqué. Casellas insiste precisamente en esta idea: la arquitectura no es solo aquello que vemos, sino también todo lo que hay detrás de las decisiones que han dado forma a un espacio. Unas decisiones no son neutras: condicionan cómo nos movemos, cómo percibimos un lugar y, en muchos casos, incluso cómo nos sentimos en él. En un hospital, por ejemplo, más luz, materiales más cálidos o techos más altos pueden contribuir a generar una sensación de bienestar en un espacio, de entrada, frío. 

"La arquitectura puede leerse como “el reflejo de una sociedad en un momento determinado”: su historia, la situación política y económica, la cultura o las formas de vida también acaban quedando inscritas en los espacios que construimos"

Pero, de hecho, la arquitectura tampoco termina en el momento en que el arquitecto acaba el proyecto. Buhigas habla de los espacios arquitectónicos como una “escenografía viva”: los arquitectos crean un espacio, pero son las personas quienes lo ocupan, lo utilizan y, a menudo, lo transforman. Y es precisamente por este motivo que la arquitectura también puede leerse como “el reflejo de una sociedad en un momento determinado”: su historia, la situación política y económica, la cultura o las formas de vida también acaban quedando inscritas en los espacios que construimos, y, por lo tanto, las prioridades, las necesidades y las maneras de vivir también se van transformando.

De Gaudí al lavabo de un bar: aprender a leer la arquitectura

Y si cuesta ver las decisiones que hay detrás de los espacios que habitamos, todavía cuesta más entender las que hay detrás de una arquitectura que, de tan familiar, se ha convertido en paisaje cotidiano. Álvarez lo ejemplifica con Gaudí: mientras visitantes de todo el mundo llegan a Barcelona con ganas de descubrir sus edificios, muchos barceloneses pasan por delante sin haber pisado nunca ninguno, con una única imagen mitificada del arquitecto modernista. 

Pero esta mirada arquitectónica también se puede aplicar a espacios que difícilmente identificamos como arquitectura. Marin la lleva incluso a un lugar mucho más pequeño y cotidiano: el lavabo de un bar. La manera de colocar las baldosas, de resolver una esquina o de definir una junta también responde a decisiones arquitectónicas. Hay alguien que ha elegido un material, ha pensado el patrón y ha decidido cómo se debía resolver aquel espacio. Y estas decisiones, por sutiles que sean, pueden explicar mucho de cómo se ha pensado —o de cómo no se ha pensado— un lugar.

Oriol Marin, arquitecte © Israel Fernández
Oriol Marin, arquitecto y arquitecto técnico, socio de AQUIDOS, profesor asociado de la EPSEB de la UPC, ha recordado que incluso se puede encontrar arquitectura en los lavabos. © Israel Fernández

La misma Casa CUPRA Raval, donde ha tenido lugar la sesión de Moments Estel·lars, es un buen ejemplo de cómo un edificio aparentemente sencillo esconde un conjunto de pequeñas decisiones arquitectónicas que no siempre son evidentes a primera vista. Los asistentes las pudieron descubrir en una visita guiada excepcional de la mano de Pol Casellas. Son detalles que también explican la transformación del espacio: de un edificio hermético, propio de un banco —el Deutsche Bank, que ocupaba el inmueble en su anterior vida—, a un punto de conexión de CUPRA con la ciudad. La reforma, en la que intervinieron Carlos Ferrater y OAB (Office of Architecture in Barcelona), lo hace visible sobre todo a través de la nueva fachada curva de vidrio, que abre el edificio hacia el paseo de Gràcia y la Diagonal.

En el interior, el edificio incorpora también varios guiños a Barcelona y al mundo de la automoción: el parqué hexagonal de la segunda planta —normalmente inaccesible, ya que es el espacio de trabajo de CUPRA—, que recuerda el panot del paseo de Gràcia; los conductos de chapa vistos, los mecanismos de las escaleras mecánicas o los grandes ventiladores que evocan las hélices de un coche.

Una visita guiada posterior, de la mà de Pol Casellas, ha permès descobrir els secrets arquitectònics de Casa CUPRA RAVAL. © Israel Fernández
Una visita guiada posterior, de la mano de Pol Casellas, ha permitido descubrir los secretos arquitectónicos de Casa CUPRA Raval. © Israel Fernández

Y bajo la ciudad, otra ciudad

Porque, como sucede en Casa CUPRA Raval, entender la arquitectura también significa, muchas veces, fijarse en detalles o buscar aquello que no se ve. Y eso implica también mirar bajo nuestros pies, bajo el polvo de la ciudad, para adentrarse en las capas de tiempo que se han ido acumulando y que también explican cómo Barcelona ha llegado a ser la ciudad que es hoy. Por este motivo, la sesión también ha servido para presentar Jaciment Barcelona, una nueva docuserie de betevé dirigida y presentada por Francis Manzano que, a partir del 13 de octubre y durante cada martes a las 21.30 h, se adentrará en intervenciones arqueológicas activas en la ciudad para reconstruir su pasado.

Porque detrás de una fachada, en un azulejo, en una esquina o también bajo nuestros pies, Barcelona está llena de decisiones arqueológicas que explican cómo se ha ido construyendo la ciudad. Solo hay que detenerse, descubrirlas y aprender a leerlas.

Presentació programa Jaciment Barcelona betevé © Israel Fernández
La nueva docuserie de betevé dirigida y presentada por Francis Manzano, Jaciment Barcelona, se adentrará en intervenciones arqueológicas de la ciudad. © Israel Fernández

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Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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