Barcelona se prepara para ser la Capital Mundial de la Arquitectura. Más de 1.500 actividades harán que la arquitectura se respire en la ciudad y sus barrios durante 2026, que se convertirá en una oportunidad para poner en valor su importancia. “Ser capital no tiene sentido si no queda un legado”, ha advertido la Arquitecta Jefe de Barcelona, Maria Buhigas, junto al arquitecto y urbanista Daniel Mòdol, en una nueva sesión del ciclo Moments Estel·lars.
“La orientación que le hemos dado a 2026 es divulgativa. No es solo explicar la arquitectura de Barcelona, sino explicar que la arquitectura, junto a urbanismo y al paisajismo, son disciplinas que configuran el espacio que nos rodea cada día, y no somos conscientes”, ha añadido Buhigas durante la sesión, organizada por The New Barcelona Post en Casa Seat y conducida por el periodista y profesor de la UPF-BSM Toni Aira. El encuentro —el último de 2025 dentro del ciclo— ha contado con el apoyo de Casa Seat, Barcelona Global y Must Media Group.
En este sentido, Buhigas ha reivindicado la importancia de la arquitectura más cotidiana: “El 95% del espacio que nos rodea es arquitectura ordinaria, y eso no la hace menos valiosa. Queremos utilizar 2026 para explicar de qué manera estas disciplinas aportan soluciones a retos como la vivienda y el cambio climático”, ha añadido la también arquitecta y urbanista. Así, apuesta por que Barcelona ejerza de “laboratorio” desde el que explicar este papel de la arquitectura ante los retos globales, ha dicho en una sesión presentada por la directora general de Barcelona Global, Mercè Conesa, y el editor de The New Barcelona Post, Guillem Carol.

En esta defensa de lo cotidiano, Mòdol ha agregado que “la cotidianidad y la arquitectura ordinaria tiene un peso muy importante en la trayectoria de esta ciudad”. De hecho, ha situado su puesta en valor como un reto para afrontar como futura Capital de la Arquitectura. Y a este reto, ha añadido “deberes”, empezando por abordar “cómo cuidamos esta ciudad en la que el 70% de los edificios tienen más de 70 años”. Buhigas se ha sumado a esta apuesta por la rehabilitación, y es que “el tablero del juego está construido, pero tenemos que ir adaptándolo, nunca está acabado”. En este proceso, la arquitecta contempla seguir avanzando en la “domesticación de infraestructuras”, transformando grandes vías urbanas para que interactúen mejor con la ciudad y sus ciudadanos.
“A veces tenemos debates excesivamente sofisticados, y gratuitamente sofisticados, cuando es importante ir back to basics”, ha defendido Buhigas, especialmente en un contexto en que el entorno urbano en el que residen una de cada cuatro personas a nivel mundial no reúne las características que en Barcelona se atribuirían a un entorno urbano como tal: “A veces nos perdemos hablando del sexo de los ángeles”.

Mòdol ha puesto el foco en uno de los debates abiertos en la ciudad: la reserva del 30% a vivienda protegida en nuevas construcciones y grandes rehabilitaciones. “No se hizo para conseguir el 30% de vivienda asequible, sino para evitar la especulación en la vivienda, y lo que ha hecho ha sido frenar la rehabilitación en toda la ciudad”, ha criticado. “Desde hace demasiados años, el Ayuntamiento está regulando para frenar cosas”, y ha abierto otro frente: la eliminación de los apartamentos turísticos para 2028. “¿De verdad son el problema? En lugar de prohibir unas actividades, por qué no planteamos dónde las colocamos?”, se ha preguntado el también exconcejal de Urbanismo, entre 2015 y 2019.
“La ciudad debe ser propositiva, no estrictamente regulatoria”, ha enfatizado Mòdol, mientras que Buhigas ha recordado que “hay la voluntad de cambiar el 30%, pero se necesitan unas mayorías que ahora no existen”. A la pregunta de qué normativas cambiarían, Mòdol ha insistido en la importancia de la proactividad: “Lo que cambiaría es la actitud; la ciudad deber ser propositiva, y si vas siempre reaccionando, nunca estarás en el momento que toca”.

Buhigas ha cogido el guante y, sin entrar en detalles, ha avanzado que la programación de la ciudad como Capital Mundial de la Arquitectura incluirá una exposición que dibujará la Barcelona de 2035: “En esta línea propositiva, queremos que la Barcelona de 2035 se convierta en una realidad”.
También dentro del programa, Buhigas ha destacado otra exposición “sin pretensiones” que ambiciona explicar la ciudad desde tres cualidades: diversa, intensa y compleja. “Con esta exposición, querría invitar a la ciudadanía a dejarse sorprende al cambiar el punto de vista que habitualmente percibimos de esta ciudad”.

Además de esta concienciación sobre la importancia de la arquitectura mediante iniciativas como estas exposiciones, ser Capital Mundial de la Arquitectura también dejará un legado más visible, que empezará por la apuesta por transformar paredes medianeras en fachadas, dejando de ser grandes muros anodinos para llenarlos de vida con vegetación, aperturas y arquitectura: “Haremos mucha divulgación, queremos morir de éxito con este programa”. Será uno de los sellos que Barcelona imprimirá en la capitalidad: “Pasará un poco como con las Olimpiadas; tendremos la capacidad de traducir en el estilo de Barcelona lo que significa ser Capital Mundial de la Arquitectura”.
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