Duquesa de Cardona: el hotel que mira al sol

Fachada del histórico nº 12 del Passeig de Colom, que desde 2003 es el Hotel Duquesa de Cardona (Grup Duquessa)
Fachada del histórico nº 12 del Passeig de Colom, que desde 2003 es el Hotel Duquesa de Cardona (Grup Duquessa)

Cinco siglos de historia condensados en uno de los edificios más emblemáticos del Paseo de Colón

(Periodista, consultor jurídico-aeronáutico y escritor)
24 de julio de 2026

Casilda-Ghisla Guerrero-Burgos y Fernández de Córdoba tiene 44 años y dirige con mano firme varias empresas desde Andalucía. Es Casilda por línea materna y Ghisla en homenaje a la esposa de Folc I, señor de Cardona en el siglo X. Nació en Córdoba en 1982, el mismo año en que España organizó el duodécimo Mundial de Fútbol (el vigesimotercero acaba de concluir estos días), y esa coincidencia nos permite un pequeño rodeo, un hilo rojo, antes de llegar al hotel del Passeig de Colom, 12, del que trata este capítulo: el vigesimosegundo de Hoteles con Historia, la serie que cada dos semanas publicamos en The New Barcelona Post y a la que hoy, con más motivo que nunca, le sienta bien el apellido de Historias de Hoteles.

El verano que Barcelona fue sede doble

Aquel Mundial del 82 tuvo a Barcelona como sede por partida doble. El Camp Nou acogió la ceremonia inaugural y el primer partido del torneo: un Argentina-Bélgica, con Plácido Domingo cantando ante más de 100.000 personas, y también una de las dos semifinales, la que ganó Italia a Polonia. El otro escenario fue el estadio de Sarrià, el campo del Espanyol que hoy ya no existe, donde se jugó uno de los partidos más recordados de la historia mundialista: el Italia-Brasil que acabó 3-2 y que consagró a Paolo Rossi, por aclamación popular, como el mejor jugador del planeta.

Hasta aquí la crónica histórico-futbolística de 1982, el verano en que nació Casilda, que desde 1998 es la vigesimoprimera Duquesa de Cardona, título que heredó de su madre.

Un linaje, un ducado y una petición de permiso

El ducado de Cardona es uno de los títulos nobiliarios más antiguos de España. Lo creó en 1491 Fernando II de Aragón para Juan Ramón Folch de Cardona, y ha pasado de mano en mano durante más de cinco siglos, vinculado a algunos de los linajes más poderosos de la corona catalanoaragonesa. Los Cardona, los Montcada, los Queralt: todos tuvieron residencia en un palacete que la familia mantenía en Barcelona, en lo que hoy es el Passeig de Colom. En el hall del hotel cuelga un tapiz que retrata el encuentro entre Felipe IV de España y Luis XIV de Francia en 1660, al que asistió el duque de Cardona de la época. Un linaje de ese peso queda incluso en los tapices.

Casilda Guerrero-Burgos, desvinculada de Catalunya desde hace años y residente habitual en Córdoba, es el último eslabón de esa cadena. A principios de los 2000 la invitaron a Barcelona y le pidieron que diera su nombre a un hotel. Casi por lógica, al ver el proyecto, dijo que sí.

El edificio que cambió de cara

La historia del solar del número 12 del Passeig de Colom va mucho más atrás que el hotel. En el siglo XVI, el palacete que allí se levantaba era, como hemos comentado, la residencia barcelonesa de los Duques de Cardona: refugio de nobles y, según se cuenta, puntualmente también de reyes. La estructura actual se restauró en 1850 para acoger a la burguesía barcelonesa del momento, aunque durante décadas tuvo una peculiaridad arquitectónica notable: su fachada principal no daba al mar, sino al interior de la ciudad, porque la muralla la separaba del puerto. Fue en los años 80 del siglo XIX, con el derribo de esa muralla y la creación del Passeig de Colom de cara a la Exposición Universal, cuando el edificio giró la mirada: la que era fachada trasera se convirtió en puerta principal.

El Passeig de Colom en 1984, antes de la reforma actual y las Rondas de Barcelona, cuando soportaba el tráfico urbano y el que atravesaba la Ciudad, algo ahora impensable (Arxiu Fotogràfic de Barcelona)
El Passeig de Colom en 1984, antes de la reforma actual y las Rondas de Barcelona, cuando soportaba el tráfico urbano y el que atravesaba la ciudad. (Arxiu Fotogràfic de Barcelona)

El hotel: 64 habitaciones, una azotea y el primer sol de la ciudad

Eduard Torres abrió el Hotel Duquesa de Cardona en 2003, tras una rehabilitación que convirtió aquel palacete en un hotel boutique de cuatro estrellas con 64 habitaciones, buena parte con vistas directas al Port Vell. Tiene un restaurante de cocina mediterránea, Olentia, y una azotea que es escenario habitual de noches de jazz, sesiones de DJ y piscina de temporada que ofrece una de las panorámicas más privilegiadas de la ciudad: los mástiles del Real Club Náutico y el Club Marítim en primer plano, además de la bocana norte y la Marina Port Vell al fondo.

Por las mañanas, es momento de sol, porque la fachada del Duquesa de Cardona mira al este, así que cuando amanece sobre el Mediterráneo la luz golpea de frente a este edificio antes que a casi ningún otro hotel de la ciudad. Casi, porque le pasa lo mismo a su vecino The Serras, protagonista del quinto capítulo de esta serie. Es un detalle que no aparece en webs, guías o trípticos, aunque quien se aloja en una habitación con vistas al puerto lo descubre a primera hora sin que nadie tenga que contárselo.

El sol de la mañana entra por las ventanas de una de las 64 habitaciones del hotel.
El sol de la mañana entra por las ventanas de una de las 64 habitaciones del hotel.

El Grup Duquessa: Barcelona… y Cardona

El éxito del Duquesa de Cardona dio alas a Torres para construir un grupo hotelero con una coherencia narrativa poco habitual en el sector: el Grup Duquessa. Todos sus establecimientos son edificios históricos rehabilitados, todos tienen una historia previa, y dos de ellos tienen un nexo directo con Cardona, en el Bages.

El primero en llegar tras el Duquesa fue el Duquesa Suites de Barcelona, a unos pasos del anterior: un edificio señorial del siglo XVIII en la esquina del Passeig de Colom con la antigua plaza Antonio López, clasificado como hotel monumento por su valor patrimonial y con vistas al edificio de Correos, la Llotja y la antigua (y preciosa) sede de Trasmediterránea.

El tercero explica mucho de Torres. En 2006 transformó el antiguo colegio de las monjas Carmelitas Vedrunas de Cardona, donde habían estudiado sus antepasados, en un pequeño hotel boutique de diecinueve habitaciones. Lo llamó Hotel Bremon, en honor al vizconde de Cardona que en el siglo XI mandó construir la Colegiata de Sant Vicenç, una de las joyas del románico catalán. Desde su terraza se ven el castillo y la montaña de sal.

Hotel Bremon de Cardona (Bages Turisme)
Hotel Bremon de Cardona (Bages Turisme)

El grupo también cuenta con El Vilar de la Duquessa, un espacio rural en la parte alta de la villa medieval que en 2024 recibió la visita de la propia Casilda, en un acto de promoción turística de la zona; hace pocos días actuó allí Santiago Auseron, la mítica voz de Radio Futura. Y ha puesto un pie en Pals, aunque eso ya excede la historia que estamos contando aquí. Un hotel en Barcelona que lleva el nombre del ducado, un hotel en Cardona que lleva el nombre del vizconde que lo fundó: la coherencia es la misma.

Cardona, 4.500 habitantes y una visita de 007

Cardona, en la comarca del Bages, está a 85 kilómetros de Barcelona. Tiene unos 4.500 habitantes, un castillo imponente del siglo IX que es museo-parador desde 1976, y una montaña de sal cuyas minas (activas desde época romana) cerraron en 1990. Tiene también una fecha de nacimiento documentada: el 23 de abril del año 986, cuando el conde Borrell II le otorgó su segunda carta de población. Dicho de otro modo, es un municipio con más historia por metro cuadrado que algunos países enteros.

Y en ese municipio de 4.500 habitantes rodó Daniel Craig. No en una película de James Bond, pues en las 25 entregas oficiales de la saga, el agente 007 ha filmado escenas puntuales en distintos lugares de España, pero nunca en Catalunya, sino en algo que, a efectos prácticos, se le parecía bastante. En mayo de 2018, Craig recorrió las calles de Cardona y el interior del Parador para rodar un anuncio de la cerveza Heineken 0.0 que promocionaba No Time to Die (Sin tiempo para morir), la vigesimoquinta entrega de la saga. El spot se estrenó en enero de 2020 en más de 75 países y se filmó también en Cala Jovera y el Castillo de Tamarit, en Tarragona.

En él, Craig se interpreta a sí mismo; técnicamente no es Bond, aunque el juego de confusión empieza desde el primer plano: el personaje persigue un taxi por las calles de Cardona para recuperar un pasaporte olvidado, y los vecinos que lo miran no acaban de decidir si es el agente secreto o no. El eslogan lo remata: Una vez eres James Bond, siempre serás James Bond.

Así que sí: Daniel Craig ha rodado en Catalunya. En Cardona, para más señas.

La misma Cardona que da nombre al hotel del Passeig de Colom que protagoniza el vigesimosegundo capítulo de Hoteles con Historia en The New Barcelona Post. La misma cuyos duques llegaron a gobernar, en su mejor momento, hasta treinta villas catalanas. La misma cuya vigesimoprimera duquesa nació el año del Mundial de Naranjito, heredó el título a los dieciséis años y en 2003 cedió su nombre a un palacete que, cada mañana, es de los primeros en ver salir el sol sobre el Mediterráneo desde el puerto de Barcelona.

El terrado del hotel, con vistas al puerto, y a dos de los protagonistas de otros capítulos de esta serie: el W y el Grand Marina (Grup Duquessa)
El terrado del hotel, con vistas al puerto, y a dos de los protagonistas de otros capítulos de esta serie: el W y el Grand Marina (Grup Duquessa) 

 

Añadir The New Barcelona Post como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

Javier Ortega Figueiral
Javier Ortega Figueiral

Periodista, consultor jurídico-aeronáutico y escritor

Ver biografía