El director de arte de la Fundació Vila Casas, Àlex Susanna.

“Hay una gran creación artística produciéndose al margen del sistema”

El nuevo director de arte de la Fundació Vila Casas, que este octubre ha celebrado su 20 aniversario consagrada al arte moderno y contemporáneo catalán, advierte que el tejido cultural ha quedado mortalmente dañado por la pandemia: “O los gobiernos entienden que es prioritario reconstruirlo, o pronto nos encontraremos en un desierto”. Y sin embargo, es optimista sobre la creación artística en Catalunya: “Se perdió mucho a raíz de la crisis bancaria de 2008, porque el sistema económico catalán estaba vertebrado mediante cajas de ahorros; pero hay una gran creatividad produciéndose en los márgenes que se difunde por canales insospechados: existe y es imparable”.
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o quiere ser contemplado como poeta el nuevo director de arte de la Fundació Vila Casas, “solo soy poeta cuando escribo poesía”. Àlex Susanna (Barcelona, septiembre del 57) ha sido (o sigue siendo) profesor, editor, empresario, curador de arte, gestor cultural, traductor, articulista, etcétera. No se siente cómodo con la pregunta (un poeta al frente de una colección de arte).

“Jamás he vivido la creación poética como una escisión de la gestión cultural, sino al contrario, son experiencias que se comunican. El sentido de la realidad que me ha dado ser empresario, al frente de una editorial (Columna), y gestor cultural (ha pasado por la Agència Catalana de Patrimoni Cultural, Institut Ramon Llull y Fundació La Caixa), ha afinado mi mirada poética. Estamos acostumbrados a una visión estereotipada y errónea del poeta. Gil de Biedma, por ejemplo, fue secretario de la Compañía de Tabacos de Filipinas. Yo solo soy poeta cuando escribo, algún poema a lo largo del año, aunque el resto del tiempo esté entrenando, y esto es leyendo, cultivando la mirada, el espíritu; y a veces los poemas son interpretaciones de lo que veo, leo o escucho, de una ópera, de una obra de arquitectura, una pintura… Desconfío de las parcelas y estoy en relación constante con todos los ámbitos de la creación artística”.

Primera y obligada cuestión en tiempos de pandemia: ¿es hoy el arte más urgente que nunca? “No seamos ilusos, por mucha razón que creamos tener, me temo que la cultura va a ser la gran damnificada, aunque esto hoy nos sorprenda más que nunca, porque durante el confinamiento se ha revelado como un refugio para todos. Ha jugado un papel muy generoso, ofreciendo todo su contenido gratuitamente de modo virtual. Pero o esto se consolida, porque los gobiernos entienden que es prioritario, o pronto nos encontraremos en un desierto cultural”. Un lugar oscuro y desolador, el mundo sin arte, el mundo sin cultura. “Hace ya dos décadas que el pensamiento social admitió que la cultura es el cuarto pilar del bienestar social, comparable a la sanidad y la educación. La experiencia cultural es un espacio compartido, la cultura nos religa, es indispensable para construir una sociedad compacta. Pero no soy optimista respecto a nuestros gobiernos”.

No seamos ilusos, por mucha razón que creamos tener, me temo que la cultura va a ser la gran damnificada, aunque esto hoy nos sorprenda más que nunca, porque durante el confinamiento se ha revelado como un refugio para todos

La gente, que salió del confinamiento ávida de esa experiencia cultural, ¿lo notaron? “Sí, claro. Estos últimos meses hemos tenido registros máximos de visitantes. Nos habíamos planteado posponer las exposiciones programadas, pero hicimos un sobre esfuerzo y hemos tenido una acogida histórica: la gente necesita alimento cultural, experiencia cultural compartida”. Que contribuye a religare (que significa ligar juntos, origen latino de la palabra religión), ¿aunque uno vaya solo? “Sí, aunque uno vaya solo”.

Espais Volart, de la Fundació Vila Casas © Rahul Mirpuri

Inauguraron el pasado 5 de octubre, día del 20 aniversario de la Fundació Vila Casas, la exposición Càpsules de confinament: art i pandèmia a Catalunya, que es la plasmación real del proyecto que durante los tres meses de confinamiento llevaron a cabo con 100 artistas a través de las redes.

¿No cree que una experiencia tan brutal como ha sido este encierro necesita un tiempo de reflexión, una distancia, para ser interpretada artísticamente? “Este proyecto es una radiografía de la primera reacción ante la embestida, que nos dejó en estado de shock. Luego con el tiempo uno va situándose frente a la realidad, pero durante aquellas primeras semanas estábamos todos sobrepasados por la experiencia, como Fabrizio en La cartuja de Parma. Veíamos muerte pero poco o nada más, y que la cultura y el arte se conviertan en una caja de resonancia de aquello tiene todo el sentido. En estas obras podemos reencontrarnos y escucharnos. Son obras realizadas bajo el influjo de una experiencia compartida, que forma parte de todos nosotros; sintomática de algo que todavía no sabemos qué es, y de la que estamos reconstruyéndonos. Sin ánimo canónico, llegamos a 100 cápsulas de artistas de toda disciplina y estética, edades y procedencias. Detrás de cada obra hay una historia muy vivida, como la de Pasqualotto, que empezó a dibujar la vajilla de su madre el día que se le terminó el papel, o artistas que hicieron cosas irreconocibles para ellos mismos, como Gloria Muñoz que jugó con el azar, o Daniel Berdala, que estuvo sedado e intubado y envió una obra figurativa, algo que nunca antes había hecho, etcétera”.

Algo así nos resitúa en nuestros propios límites: es evidente que vamos muy perdidos y somos unos incompetentes para afrontar algo semejante, pero asumirlo es hacer una cura de humildad que en principio puede servir de algo

¿Usted publicaría un poemario sobre la pandemia? Insisto, ¿no le parece precipitado todo lo que se está publicando a modo de conclusión sobre un hecho que aún está sucediendo, un presente del que nada sabemos, rehenes aún de una ceguera global? “Yo escribí todos los días, consciente de estar viviendo una de las experiencias más dramáticas y globales de nuestras vidas. Algo así nos resitúa en nuestros propios límites: es evidente que vamos muy perdidos y somos unos incompetentes para afrontar algo semejante, pero asumirlo es hacer una cura de humildad que en principio puede servir de algo. Como dice Innerarity: ‘Aprender o no, esa es la cuestión’”.

Interior de los Espais Volart, con la exposición “Retrospective” de Lita Cabellut © Rahul Mirpuri

Los talleres de los artistas, las mesas de los escritores, los cuartos oscuros bullen frenéticos, pero, ¿funcionará el tejido y la colaboración para dar salida a todo esto tras la devastación vírica? ¿Cómo por ejemplo convencería usted a un poder público o un capital privado, desde su calidad y experiencia de gestor, de lo que antes hablábamos: la necesidad urgente del hecho cultural? “El sector está en una situación muy preocupante y cada uno, en el ámbito privado, intenta dilucidar cómo podrá salir de esto. En cuanto a lo público, ahora mismo apremia dotar de recursos al sector sanitario, es algo indiscutible, y por tanto dudo que los gobiernos tengan una capacidad de respuesta efectiva, que lo consideren una prioridad. El sistema de equipamientos culturales públicos va a entrar en una crisis de la que costará muchísimo salir. Es difícil darle una respuesta rápida y eficaz a la situación en la que quedaremos”.

Fachada de Can Framis, en el distrito [email protected] Barcelona. © Jacqueline Glarner

Àlex Susanna habla consciente de estar al frente de una institución “privilegiada”, que ha sido capaz de celebrar sus premios fotográficos y su 20 aniversario, y de haber mantenido unas 18 exposiciones programadas. Todo en torno a la creación contemporánea catalana, exclusivamente. “Esto es una fundación que responde a las características de una colección y la voluntad de su coleccionista, que es Antonio Vila Casas, y todos sus museos y acciones pasan por el tamiz de esta apuesta. Solo la colección de fotografía escapa a estas premisas (ser exclusivamente catalana), tal vez porque es un soporte artístico más joven y móvil”.

Le pregunto en su calidad de director y artista a su vez transversal, que aboga por la interacción de las disciplinas: ¿el mestizaje no es sinónimo de riqueza? “Esa voluntad de mestizaje o intercambio necesitaría una ampliación de recursos. Creo que son los museos públicos los que han de contribuir a la internacionalización del patrimonio artístico catalán. Nosotros suplimos sus recursos en cuanto a arte generado aquí. Pero Antonio, como buen empresario, no quiere dispersarse. Le interesa su gran compromiso con la creación catalana contemporánea, que a través del programa ItinerART  lleva la colección a pequeños espacios expositivos de toda Catalunya; y sí, una vez al año exponemos en la Sorbona”.

No solo Barcelona, sino unas cuantas ciudades que eran capitales culturales dejarán de serlo si esto no resulta una prioridad para los gobiernos. Me preocupa el futuro a corto y medio plazo, pero no solo de Barcelona

Y así llegamos a París. Barcelona, lo que no sucedió notablemente en el resto de España, sí tuvo una importante vanguardia artística antes de la Guerra Civil, “en el período de entreguerras, Barcelona no miraba hacia Madrid, sino hacia París: Picasso, Picabia, Miró, Dalí, Torres García, Gargallo, Julio González, Rusiñol, Casas… Y muchos de ellos prefirieron quedarse allí, claro”.

Barcelona era un referente artístico, ¿lo sigue siendo?, ¿sigue siendo el faro que fue? “No solo Barcelona, sino unas cuantas ciudades que eran capitales culturales dejarán de serlo si esto no resulta una prioridad para los gobiernos. Me preocupa el futuro a corto y medio plazo, pero no solo de Barcelona”. ¿Qué ha pasado en Barcelona, Àlex Susanna? “Seguimos siendo una capital cultural en cuanto a programación teatral, y de primer orden en cuanto a la música, desde la clásica a la más innovadora, del nuevo Palau al Sónar o el Primavera Sound, y en cuanto a la edición no creo que ninguna ciudad nos haya arrebatado la capitalidad editorial”.

¿Y si hablamos de arte como creación transversal y nos referimos a la última década? “Sí, ha perdido mucho a raíz de la crisis bancaria del 2008, porque el sistema económico catalán estaba vertebrado mediante cajas de ahorros, cuyas obras sociales eran los grandes sostenes. Sí, la oferta expositiva de los últimos 10 años no es la que era, es muy justa. El tejido expositivo se ha ido deshilachando y hoy es muy frágil. Pero soy optimista por el futuro que promete la red de Fábricas de Creación. La creación sigue produciéndose, aunque sea en los márgenes; hay mucha creación de todo tipo. Lo que está en crisis es lo oficial y sistémico. Mira el cine, por ejemplo: no hay capacidad para el cine comercial, pero se está haciendo más cine de autor y documental que nunca, asistimos a una eclosión y esto es motivo para la esperanza. O atendamos a la música contemporánea: nunca se habían dado tan buenos compositores con proyección internacional, Héctor Parra, Raquel García Tomas (Nacional de Música 2020), Joan Magrané (nominado a los Grammy)… Y la poesía también discurre por una serie de locales, librerías y festivales cercanos a la oralidad. Hay una verdadera creación produciéndose en los márgenes que es difícil encontrarla en los canales oficiales, porque se difunde por vías insospechadas: existe y es imparable”.

Can Framis © Rahul Mirpuri