1929. Es una fecha que, a simple vista, podría pasar desapercibida en la historia reciente de Barcelona. No es el año de una guerra, de una gran victoria ni de una ruptura política. Y, sin embargo, es uno de esos años imprescindibles para entender la ciudad de hoy. La Exposición Internacional celebrada en Montjuïc fue la gran puesta en escena de aquella Barcelona de hace un siglo, proyectándola al mundo y catapultando una transformación de la ciudad que no solo se sintió en los alrededores de la montaña. También se construía en otros lugares de la ciudad, especialmente en el Eixample, donde la nueva burguesía estaba cambiando el paisaje urbano y convirtiendo el paseo de Gràcia en el gran escaparate de una Barcelona moderna, burguesa y cosmopolita.
Un siglo después, la ciudad volverá a enfrentarse en 2029 a una fecha decisiva para su transformación. La conmemoración del centenario de la Exposición Internacional está fijando ese año como un horizonte temporal clave para culminar algunas de las grandes actuaciones urbanas que ya están en marcha, desde la renovación de la Fira de Montjuïc y la ambiciosa ampliación del MNAC hasta la reforma de espacios tan céntricos como la Boqueria. Pero la influencia de 1929 no se limita a los proyectos que tienen 2029 como fecha de llegada: también se percibe en iniciativas que, a primera vista, podrían parecer ajenas al centenario, como Hotel Club 29, el cinco estrellas con el que la cadena hotelera Hidden Hotels desembarca en Barcelona durante este mes de septiembre.
La conexión está en su propio nombre. Hotel Club 29 remite, por un lado, al número 29 del paseo de Gràcia que ocupa y, por otro, al año que sirve de inspiración a todo el proyecto. Hidden Hotels ha construido alrededor de 1929 una propuesta que busca recuperar el ambiente de aquella Barcelona cosmopolita de finales de los años veinte.
La llegada de Hidden Hotels, en realidad, tampoco supone estrenar un hotel desde cero. La compañía recupera un edificio histórico construido entre 1880 y 1890, con una fachada protegida patrimonialmente por el Ayuntamiento de Barcelona, que lleva años vinculado al uso hotelero, operado primero por Hotusa y, hasta 2025, por Sonder. Tras la quiebra de Sonder en 2025, el establecimiento vuelve un año después a cambiar de manos para convertirse en Hotel Club 29, un nuevo cinco estrellas de 65 habitaciones.
Dormir dentro de la historia de Barcelona
El proyecto se inspira, por tanto, en esa estética de finales de los años veinte y en el universo de la burguesía que entonces marcaba el pulso del paseo de Gràcia. Una Barcelona de grandes residencias, interiores cuidados y una nueva cultura del diseño, en la que la arquitectura y la decoración se convertían también en una cuestión social.
Sin conocer el gusto que construyó aquella burguesía resulta difícil entender hoy los interiores y el concepto de diseño que Jean Porsche ha desarrollado para la reforma del edificio, que reabre ahora bajo el paraguas de Hidden Hotels. La propuesta recupera algunos de los códigos de aquellas viviendas señoriales —materiales nobles, piezas decorativas, texturas y detalles— pero reinterpretándolos desde una mirada contemporánea.
Pero sin este contexto tampoco se puede entender el propio edificio, proyectado a finales del siglo XIX como residencia para la burguesía, aunque su autoría no está atribuida a ninguno de los grandes nombres de la arquitectura que hicieron del paseo de Gràcia uno de los grandes escaparates del modernismo. A escasos metros del hotel se encuentra la conocida como ‘manzana de la discordia’, donde la Casa Amatller, de Puig i Cadafalch, la Casa Lleó Morera, de Domènech i Montaner, y la Casa Batlló, de Antoni Gaudí, protagonizaron una especie de competición por hacer de sus fachadas las más singulares del paseo.
Ese lenguaje decorativo se traslada también a las 65 habitaciones, concebidas desde una idea de lujo contemporáneo y planteadas como un viaje en el tiempo a través de materiales, texturas y detalles que recuperan el gusto de otra época. Hay estancias con vistas al paseo de Gràcia y otras orientadas al patio interior, además de categorías más singulares, como la Singular Galería, que en el interior de la habitación contiene una pequeña galería acristalada sobre la antigua marquesina del edificio, uno de los elementos arquitectónicos más reconocibles del paseo.
En la parte más alta del edificio de seis plantas se encuentran las suites, con espacios más amplios que incorporan salones, comedores y terrazas privadas. Las tarifas parten de los 1.200 euros por noche y alcanzan su máximo en la Royal Suite, de 155 metros cuadrados, dos dormitorios y terraza propia de más de 25 metros cuadrados, resultado de unir la Presidential Suite con la Premium Terrace.
Pero esta experiencia que se construye habitación a habitación se extiende también a la mesa. Hotel Club 29 contará con un restaurante gastronómico y con L’Orangerie, una galería luminosa conectada con la terraza, a los que se suma una coctelería de autor. La propuesta se completará, como no podía ser de otra forma, con espacios para reuniones y eventos privados, además de una zona de bienestar con gimnasio y sala de tratamientos.
Una dirección con muchas vidas
Si Hotel Club 29 propone un viaje por la Barcelona de otra época, su propia historia merece también una parada: la de un edificio que ha cambiado de vida varias veces antes de llegar a esta nueva etapa de la mano de Hidden Hotels. Proyectado como residencia para la burguesía, el inmueble pasó después por distintos usos hasta convertirse en hotel. La propiedad está hoy en manos del grupo inmobiliario Alting, compañía que adquirió los números 29 y 31 en 1998 a la entidad financiera francesa Pallas-Stern. Tras una rehabilitación integral, el inmueble se convirtió en una pieza destacada del mercado inmobiliario de la avenida, con espacios comerciales en sus plantas inferiores que hoy ocupan firmas como Mango y Primor, y las superiores dedicadas al uso hotelero.
Fue en 2004 cuando Alting firmó el primer contrato hotelero con Hotusa —el grupo turístico nacido en Barcelona en 1977 que por entonces ya había comenzado a ganar peso en la explotación de hoteles urbanos, y que hoy cuenta con Eurostars Hotels como una de sus principales marcas—. Más adelante, en 2022, Alting decidió arrendarlo a Sonder, compañía canadiense especializada en hoteles boutique. Una apuesta que se reforzó con el acuerdo al que llegó esta compañía con Marriott para integrarse en su plataforma de reservas y operar bajo su marca.
Esta alianza tuvo, sin embargo, un abrupto final: en noviembre de 2025, Marriott rompió el acuerdo con Sonder y la compañía acabó cerrando sus operaciones. La decisión dejó a cientos de huéspedes sin alojamiento y obligó a quienes todavía se encontraban en sus hoteles a abandonar sus habitaciones de forma precipitada. Apenas unos meses después de aquel abrupto desenlace, el edificio del paseo de Gràcia vuelve a cambiar de rumbo. Lo hace ahora como Hotel Club 29 y bajo el paraguas de Hidden Hotels, un grupo hotelero nacido en Baleares en 2013 que aterriza por primera vez en Barcelona.
Detrás de este grupo está el matrimonio formado por Carmen Cordón e Ignacio Jiménez, matrimonio y socios fundadores, con trayectorias profesionales muy distintas Cordón procede de una familia vinculada durante décadas al sector sanitario como impulsores de Previasa, compañía aseguradora que acabaría dando origen al Grupo Hospitalario Quirón. Tras la venta de la participación familiar en el grupo, Cordón decidió orientar su trayectoria hacia el sector hotelero y, en 2013, fundó Hidden Hotels junto a Jiménez, que contaba con una larga trayectoria en el sector hotelero.
Desde entonces, la compañía ha hecho de la recuperación de edificios históricos una de sus principales señas de identidad, convirtiendo el pasado de cada establecimiento en parte esencial de la experiencia del hotel. Su cartera se extiende ya por Madrid, Mallorca, Granada y Sevilla, con establecimientos como Gran Hotel Inglés y Seda Club Hotel, ambos ubicados en edificios históricos recuperados por la compañía. A esta trayectoria se suma ahora Barcelona y un nuevo proyecto en Lisboa, un cinco estrellas que llevará por primera vez la compañía más allá de España.
El escenario para desembarcar en la capital catalana no podía ser más significativo: Hotel Club 29 se incorpora, así, a un emblemático paseo de Gràcia que desde hace años es también uno de los grandes escenarios del lujo hotelero de Barcelona. Majestic, Mandarin Oriental, Monument, Sir Victor o, más recientemente, BLESS Barcelona —una de las últimas aperturas a las que El Radar ha explorado— han contribuido a consolidar el paseo de Gràcia y su entorno como uno de los grandes polos de la hotelería de alta gama de la ciudad. Un eje que, además, promete seguir concentrando aperturas y novedades que El Radar continuará siguiendo de cerca.
