Si sois de los que asociáis el cava exclusivamente a las celebraciones de éxitos y triunfos, a las fechas señaladas o a compartirlo con un buen grupo de amigos y familiares debe hacer meses que no abrís ninguna botella. Desde que comenzó la pandemia hay poco que celebrar y las restricciones, impuestas por las autoridades para tratar de contener el virus, han acabado ---desde el año pasado y creo que por una buena temporada--- con las reuniones sociales. Por lo tanto, si fuera por vosotros, queridos lectores que sólo bebéis cava en ocasiones especiales y siempre bien acompañados, los cavistas de este país ya podrían echar el cierre.
Para mí, cualquier pretexto es bueno ---de hecho, no necesito ningún pretexto--- para tomar una copa de cava a cualquier hora del día. Como aperitivo, para regar una buena comida o cena, o después del café, para alargar la sobremesa. A pesar de todo, me lo pienso dos veces antes de pedir una copa de cava en los bares y restaurantes de Barcelona porque pueden pasar estas cosas:
1-Que te digan más o menos amablemente que no sirven cava por copas porque no les sale a cuenta abrir una botella para un triste cliente.
2-Que te sirvan una copa de cava sin burbujas de una botella que debe hacer días que tienen abierta en la nevera.
3-Que te abran un benjamín semi-seco que te harán pagar a precio de oro y tengas dolor de estómago toda la tarde.
Sorprende que, teniendo el Penedès a cuatro pasos, Barcelona no ejerza más decididamente de capital del cava o, al menos, que no sea una ciudad más entusiastamente cavista. Y ahora que no se me enfaden en Sant Sadurní d’Anoia, que ya sé que es la capital indiscutible del cava.
Tampoco estoy diciendo que, en Barcelona, no te puedas tomar una copa de un buen cava porque cualquier restaurante de un cierto nivel está bien surtido. En La Vinya del Senyor o Vila Vinateca por supuesto que también te puedes tomar una copa de cava en condiciones, así como en muchas bodegas de barrio. Me refiero a que me gustaría que, en Barcelona, tomarte una copa de cava fuera tan sencillo como tomarte una cerveza y que, por tanto, encontraras cava de una calidad más que aceptable y a un precio razonable en los bares y restaurantes más populares.Hay mucha gente que sigue tomando cava solamente en Navidad, Año Nuevo, los cumpleaños… Bueno y si les toca el Gordo, claro, luego lo bebe directamente de la botella, a morro, tras agitarla
Entendedme bien, el histórico Xampanyet es un lugar entrañable y divertido donde quien más quien menos ha empezado una noche de juerga vaciando unas cuantas botellas de ese cava sin etiquetar dulzón y rosado que invita a la fiesta y hace las delicias de los turistas, pero ahora estoy hablando de otra cosa.
Quizás si hubiera más demanda habría más oferta y, tal vez, para animar esta demanda valdría la pena que Barcelona tuviera un establecimiento dedicado exclusivamente al cava en el que este producto no tuviera que competir con los vinos y las cervezas. Que yo sepa y ya me perdonaréis si estoy equivocado, actualmente no hay ninguno. Los franceses ---que siempre han sido muy listos a la hora de promocionar su espumoso--- tienen sus champagneries. ¿Por qué nadie se anima a hacer lo mismo con el cava? Quizás, de esta manera, dentro de un tiempo, en Barcelona sería tan habitual proponer ¿tomamos un cava? como ¿tomamos una cerveza?Sorprende que, teniendo el Penedès a cuatro pasos, Barcelona no ejerza más decididamente de capital del cava o, al menos, que no sea una ciudad más entusiastamente cavista
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