Suena a ciencia ficción, pero la revolución cuántica es, cada vez más, una realidad. Esta rama de la física, que estudia la materia a escalas infinitamente diminutas ---a niveles atómicos y subatómicos--, ya está impactando en ámbitos muy diversos: desde la detección de enfermedades hasta el desarrollo de nuevos fármacos. Abriendo la puerta, asimismo, a una infinidad de nuevas funcionalidades para los sistemas informáticos y las telecomunicaciones. Un nuevo campo que Catalunya se propone liderar a través de un complejo ecosistema formado por instituciones como el Institut de Ciències Fotòniques (ICFO), así como empresas emergentes que, en pocos años, han conseguido despuntar y consolidarse a nivel internacional.
Compañías como Qilimanjaro, Quside o LuxQuanta, deeptech que acaba de cerrar una ronda de financiación de ocho millones de euros. Con esta inyección de capital, que permitirá a la empresa acelerar su producción y expansión internacional, la compañía pasa de ser considerada una startup a una scaleup, denominación que se aplica a las compañías que han conseguido escalar su producto y crecer rápida y exponencialmente.
La ronda demuestra, así, el rápido crecimiento que ha experimentado la compañía desde su creación hace tan solo cuatro años, en 2021 ---constituyéndose como spin-off del ICFO---, además de ser un síntoma del rápido desarrollo que está viviendo el ecosistema cuántico catalán. Otro síntoma de este crecimiento es la variedad de agentes e instituciones que han participado en esta inyección de capital, liderada por la firma madrileña de capital riesgo Big Sur Ventures ---especializada en nuevas tecnologías y software---, ha contado también con A&G Global Investors como inversor principal, además de la compañía tecnológica GMV, Wayra ---el brazo inversor de Telefónica---, y EIC Fund, el fondo de inversión del Consejo Europeo de Innovación.
Para la consejera delegada de LuxQuanta, Vanesa Díaz, "el camino hacia las redes cuánticas seguras es crucial, y empieza justo ahora". Porque aunque la tecnología cuántica abra la puerta a nuevas posibilidades en sectores tan diversos como el de las telecomunicaciones o la salud, también comporta riesgos, especialmente en términos de ciberseguridad. Los ordenadores cuánticos, a diferencia de las computadoras tradicionales, no funcionan ni procesan la información a través de bits, sino de qbits, un hecho que les permite trabajar mucho más rápido y llevar a cabo operaciones hasta ahora impensables.
Una característica que, sin embargo, también hace que estas operaciones sean resistentes a los actuales sistemas de ciberseguridad y protección de datos, abriendo la puerta a ataques informáticos cada vez más complejos y sofisticados. LuxQuanta nació precisamente para poner solución a estos nuevos riesgos, combatiendo la cuántica justamente con más cuántica. Así, la deeptech catalana ha desarrollado NOVA LQ, un producto que garantiza comunicaciones seguras y robustas mediante un sistema de encriptación cuántica que, además, es capaz de integrarse directamente en las redes ópticas ya existentes.
Tras gestar y madurar esta tecnología en el ICFO, a inicios de este mismo año la scaleup ha presentado la segunda generación de este nuevo producto. El objetivo es, según remarca su consejera delegada, que "la seguridad cuántica sea accesible y fiable para las organizaciones y empresas de todo el mundo".
Especialmente ante un contexto global que hace que la necesidad de desarrollar un sistema de ciberseguridad cuántico sea cada vez más imperiosa. Y es que la revolución cuántica es ya una realidad en Catalunya. Lo demuestra el hecho que el Barcelona Supercomputing Center (BSC) estrenara el primer ordenador cuántico de tecnología 100% europea de España, integrado en el superordenador MareNostrum 5 del centro barcelonés. Un nuevo elemento del BSC que forma parte de la estrategia nacional de tecnologías cuánticas en la que ahora trabaja el Gobierno, con el objetivo de acercar la cuántica a empresas, industrias e instituciones académicas. Paralelamente, la capital catalana también apuesta por el conocido como el Barcelona Quantum Ring, un anillo de comunicación cuántica para el entorno metropolitano.
Sin embargo, el ámbito de aplicación de LuxQuanta va más allá del ecosistema catalán, y es que la scaleup tiene el objetivo de consolidarse como el gran aliado de ciberseguridad para compañías, administraciones públicas, centros de datos e infraestructuras críticas de todo el mundo. Un objetivo al que, de hecho, la compañía catalana ya se está acercando, habiendo completado la venta de su tecnología en más de una docena de países europeos, además de empezar a desplegarse por Asia, América Latina y Estados Unidos.
Un proceso de internacionalización que también prevén intensificar y escalar con la inyección de ocho millones de euros que ha cerrado la empresa. Lo hará liderado por un equipo formado por profesionales de más de 12 nacionalidades y, por ahora, desde sus instalaciones en el Parc Mediterrani de la Tecnologia de Castelldefels, espacio en el que también se ubica el ICFO, además de una oficina comercial en Madrid.
Unas instalaciones que, sin embargo, ya se le están quedando pequeñas a la compañía, por lo que uno de sus planes a corto plazo es trasladarse a un nuevo espacio que también les permita aumentar su capacidad de producción para acompañar, así, a la ya imparable revolución cuántica global.