Las grúas de la Sagrada Familia hace tantos años que forman parte del horizonte de Barcelona que casi se han convertido en un elemento más del paisaje cotidiano de la ciudad. Durante décadas han acompañado la evolución del templo y han sido el telón de fondo de una Barcelona que también cambiaba a su alrededor. Pero esta imagen ya no está vinculada a un único proyecto: mientras las obras de la Sagrada Familia continúan avanzando para culminar el edificio ideado por Gaudí, las grúas se han multiplicado y han aparecido en diversos puntos de una ciudad inmersa en una nueva etapa de transformaciones.
Desde la Sagrera, donde Barcelona está levantando una nueva centralidad alrededor de la futura estación, hasta la Vall d’Hebron, donde se transforma uno de los grandes complejos sanitarios de la ciudad, o la Ciutadella del Coneixement, con el antiguo Mercat del Peix reconvertido en un nuevo espacio de investigación e innovación, las grúas han pasado a formar parte del paisaje de esta nueva Barcelona en construcción. Esta semana, Montjuïc se ha añadido a este nuevo mapa de obras en marxa, con la llegada de una grúa de 200 toneladas al recinto de Fira Barcelona para iniciar la reforma del recinto.
La instalación de esta gran estructura, con un brazo de 60 metros, y el inicio del derribo de los antiguos pabellones marcan el momento en el que la remodelación de Fira Montjuïc deja atrás los planos y se convierte en una realidad visible. Después de meses de anuncios, propuestas y renders, el proyecto ya empieza a tomar forma sobre el terreno. Ahora bien, este es solo el primer paso de un calendario muy ajustado. Los trabajos de derribo de los Palacios 4 y del actual Palacio de Congresos deberán estar terminados antes de acabar el año para que, a continuación, pueda empezar la construcción de los nuevos edificios.

Así, en solo cuatro años, las obras deberán completar tres grandes actuaciones: la construcción del nuevo palacio multifuncional en estos antiguos pabellones que ahora se derribarán, la transformación del actual Palacio Alfons XIII en el futuro Palacio de Congresos y la reconversión del antiguo Palau del Vestit en Fira Innovation Hub. Todo ello, con la mirada puesta en 2029, cuando Barcelona conmemorará el centenario de la Exposición Internacional. Una operación de gran envergadura que cuenta con una inversión global prevista de unos 290 millones de euros solo en esta primera etapa de la reforma.
El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha recordado que la transformación de Fira Montjuïc forma parte de una nueva etapa para la montaña, que ha definido como la “tercera gran transformación” de Montjuïc, después del impulso de la Exposición Internacional de 1929 y la remodelación olímpica de 1992. Durante una visita a las obras, acompañado de la consellera de Economía y Finanzas de la Generalitat, Alícia Romero, Collboni ha asegurado que el objetivo de esta remodelación es convertir Fira Barcelona en un espacio “más urbano y de escala más humana, que religue los barrios del Poble-sec y de la Font de la Guatlla”.
Tres piezas para reinventar la Fira de Montjuïc
La primera de estas transformaciones ya es visible. Allí donde hoy las máquinas derriban los Palacios 4 y de Congresos, dentro de cuatro años se levantará el nuevo palacio multifuncional, concebido como la principal puerta de entrada a la nueva Fira de Montjuïc. El proyecto contempla un edificio de 20.500 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, diseñado por los arquitectos Smiljan Radić, Miquel Mariné Núñez, Beatriz Borque y César Rueda Bonet.
El nuevo equipamiento quiere alejarse de la imagen de un recinto cerrado y monumental. Para conseguirlo, el proyecto apuesta por un edificio más transparente y permeable, con grandes superficies de vidrio que permitirán una relación más directa con el exterior. Además, la incorporación de espacios verdes y una nueva pasarela ajardinada sobre la avenida Maria Cristina reforzará esta apertura y hará que el recinto se integre mejor en el paisaje de Montjuïc.

A pocos metros, el antiguo Palacio Alfonso XIII también afronta ahora una nueva etapa. Después de un tiempo sin actividad, el edificio diseñado por Josep Puig i Cadafalch se convertirá en el futuro Palacio de Congresos de Barcelona, en una intervención firmada por Forgas Arquitectes, Archambac y Álvaro Alejandro Fernández que mantendrá su arquitectura exterior pero transformará completamente el interior para adaptarlo a las necesidades contemporáneas. Detrás de la fachada histórica se creará un nuevo espacio de congresos con salas de reuniones y un gran auditorio con capacidad para más de 2.000 personas, mientras que un patio-jardín de 6.670 metros cuadrados abrirá el edificio hacia el exterior.
La tercera reforma afectará al antiguo Palau del Vestit, que se transformará en el Fira Innovation Hub, un nuevo espacio vinculado a la innovación y a la actividad económica de la institución ferial. El proyecto, diseñado por Bjarke Ingels Group y MIAS Arquitectura, parte de la voluntad de conservar la memoria del edificio: la columnata y la fachada frontal, obra de Josep Maria Jujol, se mantendrán como puerta de entrada a una nueva construcción que crecerá detrás. El nuevo edificio tendrá forma de «Z» y estará rodeado de espacios verdes abiertos al público, con el objetivo de convertirse en un nuevo punto de encuentro entre la Fira y los barrios del entorno.
Estos tres edificios, sin embargo, representan solo la primera fase de una transformación más amplia del recinto ferial, que se alargará hasta 2035, en la que se abordará el resto de edificios del conjunto: el Palau de les Comunicacions (Palau 1) y el Palau de la Metal·lúrgia (Palau 8).

Una nueva etapa para toda la montaña
Pero como recuerda el alcalde de Barcelona, la remodelación de Fira Montjuïc es solo una de las piezas de una transformación más amplia que quiere redefinir el papel de la montaña dentro de la ciudad. Una operación que incluye desde la ampliación del Museo Nacional de Arte de Cataluña o la modernización de la Anilla Olímpica hasta la recuperación del Palacio Municipal de Deportes.
Pero esta nueva etapa de Montjuïc tiene una diferencia respecto a las transformaciones anteriores: por primera vez, la mirada no se centra solo en los grandes equipamientos, sino también en los barrios que rodean la montaña. A los pies del recinto ferial, el antiguo ámbito ocupado por Fira dará paso a un nuevo espacio urbano con 548 viviendas de protección oficial, un nuevo CAP, un polideportivo y nuevos espacios públicos.
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