El Sant Jordi Club se reinventa para convertirse en la casa de los conciertos de formato mediano

El proyecto, con una inversión de 70 millones de euros, derribará el actual Sant Jordi Club para dar paso a una nueva sala más grande y flexible, con capacidad para 9.000 espectadores y prevista para entrar en funcionamiento en 2029

El futuro Sant Jordi Club
El futuro Sant Jordi Club

Bruce Springsteen, Bad Bunny, Coldplay, Rosalía o Karol G. La lista de artistas que han pasado por la Anilla Olímpica de Barcelona no ha parado de crecer en los últimos años, hasta el punto de convertir el recinto en una parada imprescindible de las grandes giras internacionales. Solo en 2025, sus tres equipamientos reunieron a más de 2,4 millones de espectadores en 198 eventos.

Ahora bien, no todas las giras necesitan un gran estadio ni un pabellón como el Palau Sant Jordi. De hecho, cada vez hay más artistas y producciones que ya han superado las salas de conciertos de pequeño formato —desde la Sala Apolo o Razzmatazz hasta Paral·lel 62— y requieren de escenarios de dimensiones intermedias. Son estos conciertos de formato mediano, imprescindibles también para la consolidación de los músicos locales, los que Barcelona quiere reforzar con la transformación del Sant Jordi Club. Un recinto que, en los próximos años, triplicará su capacidad hasta los 9.000 espectadores y se convertirá en la nueva gran sala de referencia para este tipo de espectáculos.

El proyecto para la transformación de la sala, presupuestado en 70 millones de euros, es obra del estudio parisino Bruther y del barcelonés Jorge Vidal Studio, ganadores del concurso internacional convocado por Barcelona de Serveis Municipals (BSM). La propuesta plantea el derribo del actual Sant Jordi Club, inaugurado en 2007, y la construcción de un nuevo edificio de 17.000 metros cuadrados, de planta rectangular, unos 25 metros de altura y dos plantas subterráneas. Con este nuevo edificio, el volumen de la sala prácticamente se doblará —pasará de los 35 a los 65 metros de longitud y de los 14 a los 27 metros de altura—. Pero a pesar de crecer en dimensiones y capacidad de público, el proyecto se ha diseñado para que se integre de manera natural en el conjunto de la Anilla Olímpica y preserve el protagonismo del Palau Sant Jordi, obra del arquitecto japonés Arata Isozaki construida para los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Maqueta del futur Sant Jordi Club
Maqueta del futuro Sant Jordi Club -

La principal transformación, sin embargo, llegará en su interior. El nuevo Sant Jordi Club tendrá una capacidad máxima de 9.000 espectadores, el triple que el actual. Aunque esta será su su aforo máximo, la sala se ha diseñado para que pueda adaptarse a las necesidades de cada concierto, con diferentes configuraciones de gradas y escenarios que permitirán acoger tanto actuaciones de menor formato como grandes producciones.

Pero la versatilidad no será el único rasgo diferencial del nuevo equipamiento. El proyecto también pone el foco en la calidad acústica de la sala, que incorporará materiales absorbentes en las paredes, butacas con tratamiento acústico y un estudiado sistema de aislamiento sonoro. Esta solución permitirá compatibilizar la actividad del Sant Jordi Club con la del Palau Sant Jordi, de modo que ambos equipamientos podrán funcionar simultáneamente sin interferirse mutuamente. Además, el proyecto incluye nuevos sistemas de sonido, iluminación, vídeo y retransmisión en directo, con el objetivo de que la sala pueda estar preparada para las exigencias de las producciones musicales actuales.

Simulació del futur Sant Jordi Club
Simulación del futuro Sant Jordi Club.

Ya fuera del edificio, la reforma también transformará los espacios exteriores. La propuesta prevé tres plazas con funciones diferenciadas. La principal, situada en la fachada oeste, actuará como un gran vestíbulo exterior conectado con la Explanada Olímpica y concentrará los accesos del público, así como servicios de restauración y merchandising. La segunda plaza, en cambio, facilitará la salida ágil de los asistentes una vez terminado el concierto; mientras que la tercera quedará reservada a los usos logísticos, técnicos y operativos.

Sin embargo, el nuevo Sant Jordi Club todavía tardará unos años en ser una realidad. Hasta entonces, la actual sala continuará programando conciertos hasta la primavera de 2027, con actuaciones ya confirmadas como las de La Fúmiga (16 y 17 de octubre), Barry B (8 de enero de 2027) o Walls (24 de abril de 2027), que serán algunas de las últimas antes del inicio de las obras. La previsión es que los trabajos comiencen en julio de 2027 y se alarguen hasta 2029, cuando el nuevo equipamiento entraría en funcionamiento si se cumplen los plazos previstos. Durante el período de obras Barcelona deberá intentar encontrar un espacio alternativo para continuar celebrando estos conciertos de formato mediano que hasta ahora acogía el Sant Jordi Club.

L'arquitecte Jorge Vidal durant la presentació del futur Sant Jordi Club. © Nico Tomás / ACN
El arquitecto Jorge Vidal durante la presentación del futuro Sant Jordi Club. © Nico Tomás / ACN

Una pieza más de la transformación de Montjuïc

Pero la reforma del Sant Jordi Club no es una actuación aislada. Forma parte de la gran renovación que vivirá Montjuïc durante los próximos años con motivo del centenario de la Exposición Internacional de 1929, una efeméride que servirá para actualizar algunos de los principales espacios más emblemáticos de la montaña. El proyecto quiere redefinir Montjuïc de arriba abajo, desde sus accesos y los barrios del entorno hasta los grandes equipamientos culturales y deportivos. 

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