
--- ¿Qué quiere decir?
--- En 2019 la gente tenía una agenda o un calendario muy programados: ahora parece que nos hayamos acostumbrado a ir a última hora, ¡pero es que incluso en cuanto a los asistentes a ferias y convenciones!--- ¿Es la cultura post-pandemia?--- Creo que la pandemia ha creado cierta cultura de la improvisación, sí.--- ¿Y el mercado estatal?--- Con las bajadas de las cifras de la pandemia hicimos una gran inversión en comunicación para el público de todo el Estado, una campaña que funcionó muy bien y nos subió un 12% este público. Ahora bien, no sé si estas cifras han venido para quedarse. Sí que destaco que la subida de precios que hemos hecho en Barcelona la han realizado todos los hoteles de España, a un nivel muy similar.--- Usted es uno de los grandes opinadores sobre la ciudad, parece a veces su gran obsesión. Háblenos de eso: Barcelona, hoy…--- La Barcelona que conocemos se ha creado en los últimos 25 años. Es entonces cuando el resto del mundo es capaz de ponerla en el mapa, antes tenían menos idea. Por lo tanto sí, fueron los Juegos Olímpicos, pero acompañados de un gran momento de expansión, de creatividad, con políticos capaces de llevar a cabo grandes proyectos, la nueva Fira, el nuevo Fòrum, el aeropuerto, el puerto… Fue un verdadero estallido, acompañado de ser una ciudad que recibía bien a la gente. Esto se ha roto en los últimos 8 años, por un cambio filosófico que ha llevado a Barcelona a escoger un espíritu de gobierno diferente. El procés catalán también dividió mucho a la población, de acuerdo, pero el caso es que el gobierno municipal se dedica demasiado a obstaculizar proyectos. ¡Fíjate que no se construye en Barcelona!
--- ¿No es una exageración, decir que no se construye?--- En absoluto. Fíjate que, en cambio, sí se construye en L'Hospitalet: 10 hoteles más. Curioso, ¿verdad? Nuestro sector en Barcelona no puede crecer y, no sólo eso, sino que ahora en Barcelona se apuesta por "decrecer". Y esto afecta a cualquier sector. El inmobiliario es el ámbito que más riqueza genera en una ciudad, dinamiza a los otros sectores, pero en Barcelona se ha quedado del todo parado. Janet Sanz, teniente de alcaldía de Ecología, Urbanismo y Movilidad, decidió que el 30% de la inversión en nuevos proyectos, incluso para realizar reformas, debía llevar emparejado un 30% para vivienda social: muy bien, pues me temo que esto contiene un error garrafal. Algo como la ley de “sólo sí es sí”, ya que si no se hacen las cosas bien puede haber consecuencias no deseadas, a pesar de las buenas intenciones. Se llama “el tiro por la culata”.--- ¿Y cuáles son esos efectos no deseados?--- Pues mira, que ahora mismo no se hace vivienda en Barcelona. Simplemente. Ni social, ni no social.--- ¿Y qué se podría hacer entonces?--- Pues podría aplicarse la filosofía francesa: hacer (o rehacer) el edificio y dar una parte de estos euros, ese 30% de la inversión, al Ayuntamiento. Y que sea el Ayuntamiento quien lo invierta en vivienda social o en lo que crea, por lo que no se evita que la inversión privada revierta en el interés general. Ahora, ¿qué pasa? Pues que ningún constructor quiere hacer vivienda social, por ejemplo, en la calle Ganduxer. No tiene salida. Por tanto, no es sólo que falte criterio empresarial al gobierno municipal: lo que falta, sobre todo, es diálogo. Saber escuchar. ¡Es que no consultan!--- El Gremi d'Hotels tiene su sede precisamente en la Via Laietana: ¿se les ha escuchado, como vecinos, sobre su reforma?--- No, en absoluto. Y es una reforma que no nos gusta, porque quedan afectados muchos sectores que operan alrededor del Puerto, como es el de la restauración. No es extraño que, cuando la obra se acabe, la gente prefiera ir a comer o cenar a otras zonas de Barcelona. No se ha realizado un buen estudio del proyecto, ha habido más dogma ideológico que otra cosa. Y lo mismo para el Eixample.
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