La cocina georgiana abre un nuevo capítulo entre los ecos del antiguo Bulevard Rosa

Tbilisi Boulevard ocupa 1.600 metros cuadrados en paseo de Gràcia. © Tbilisi Boulevard
Tbilisi Boulevard ocupa 1.600 metros cuadrados en paseo de Gràcia. © Tbilisi Boulevard

El nuevo Tbilisi Boulevard ocupa uno de los espacios del histórico complejo comercial con un restaurante georgiano de 1.600 metros cuadrados y acerca a Barcelona una gastronomía todavía desconocida para muchos barceloneses

(Redactora en The New Barcelona Post)
01 de octubre de 2026 - 05:30

Una puerta a Georgia en pleno paseo de Gràcia, pero con Barcelona como punto de partida. Es la combinación que propone Tbilisi Boulevard: acercar a la ciudad una cultura y una gastronomía todavía poco conocidas, sin dejar de mirar al lugar en el que ha elegido instalarse. Sus 1.600 metros cuadrados ocupan dos plantas de uno de los locales que en su día formaron parte del histórico Bulevard Rosa, aquel gran escaparate de tiendas y establecimientos que durante décadas fue una de las señas de identidad de este tramo del paseo hasta su cierre en 2018. 

Sin embargo, ese pasado no ha desaparecido del todo. Las primeras pistas de aquella historia comercial aparecen ya desde la calle: una alfombra roja conduce hasta la entrada y, sobre la fachada, las letras TB acompañan al nombre de Tbilisi Boulevard. Tbilisi, la capital de Georgia, aporta el origen; Boulevard, en cambio, recupera el vínculo con la historia del lugar. Sergio Rodríguez, director del nuevo restaurante, explica que el proyecto, impulsado por tres empresarios georgianos establecidos desde hace décadas en Barcelona y procedentes de distintos sectores —uno de ellos con experiencia en la restauración en su país de origen—, iba a tener inicialmente otro nombre. Pero finalmente decidieron conservar Boulevard como un guiño al pasado del espacio.

Al cruzar la puerta, las referencias a esa historia continúan. La majestuosidad de la decoración se impone desde el primer vistazo y Georgia empieza a ganar terreno entre las mesas, las botellas de vino y una carta repleta de recetas tradicionales. Sin embargo, basta levantar la mirada para encontrarse con el pasado: la gran cúpula de cristal y la icónica escalera siguen ahí, integradas ahora en un espacio que mezcla la nueva identidad georgiana con la memoria del lugar. 

La decoración georgiana convive con elementos clásicos del Bulevard Rosa. ©
La decoración georgiana convive con elementos clásicos del Bulevard Rosa.  © Tbilisi Boulevard

Aunque el espacio remita a Barcelona y a la historia de este lugar, el paladar mira a Georgia. “No se trata solo de comida, sino de acercar toda una cultura”, explica Rodríguez, al frente de la puesta en marcha del restaurante y con más de 25 años de experiencia en la gestión de proyectos gastronómicos similares. Su propósito es acercar al público una cocina que, pese a haber ganado presencia en Barcelona en los últimos años —la ciudad ha sumado en poco tiempo ocho restaurantes georgianos, como Kinza, Kaia o Supra Barcelona—, todavía resulta poco conocida para muchos barceloneses.

“Es una gastronomía con un legado que se mantiene desde hace más de 1.500 años y con recetas que se pasan de padres a hijos. Y esa tradición se ve en cada plato, se ve en cada sabor”, explica Rodríguez. Una tradición que también se extiende al vino, uno de los protagonistas de la propuesta y presente desde la entrada, donde se encuentra una amplia vinoteca. “Al final estamos hablando de que los georgianes son los precursores del vino, tienen una tradición vinícola de hace más de 8.000 años y lo tienen muy instaurado en su ADN”, añade. 

Pero además de una cocina que funcionará de forma ininterrumpida de 12.00 a 00.00 horas, el restaurante también cuenta con diferentes: El Salón, con capacidad para 200 comensales, concentra la vida principal del restaurante; La Bodega pone el foco en la tradición vinícola georgiana; los Privados ofrecen tres espacios más reservados para celebraciones y reuniones; y La Coctelería toma el relevo cuando cae la noche. A partir de las 20.00 horas, además, el paladar comparte protagonismo con la cultura: música en directo y danzas regionales georgianas ocupan el espacio con actuaciones inspiradas en las distintas tradiciones del país.

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Khachapuri, el pan tradicional con queso, uno de los platos típicos georgianos.  © Tbilisi Boulevard

Las otras vidas del Bulevard Rosa

Pero antes de convertirse en una puerta de entrada a Georgia, este espacio ya había sido escenario de otras historias mucho más ligadas a Barcelona. Su origen se remonta a los años treinta, cuando en 1932 abrió en el paseo de Gràcia el Salón Rosa, un espacio de encuentro asociado a la vida social de la ciudad de la época. Su nombre acabaría sobreviviendo incluso después de su desaparición y daría paso, décadas más tarde, al que sería uno de los grandes iconos comerciales de la avenida: el Bulevard Rosa. 

En 1978, el empresario Enric Vives Valls impulsó la apertura de estas galerías comerciales —junto a las salas del Publi Cinema—, que transformaron este tramo del paseo de Gràcia en un entramado de pequeños establecimientos conectados en el interior de un mismo espacio y comunicados con algunas de las principales arterias del entorno, como el propio paseo de Gràcia, la rambla de Catalunya y las calles Valencia y Aragón. Moda, complementos, joyería y otros negocios convivían en unos 5.200 metros cuadrados que llegaron a reunir cerca de un centenar de tiendas.

Bulevard Rosa
Bulevard Rosa cerró definitivamente en verano de 2018. © Bulevard Rosa

Durante cuatro décadas, el Bulevard Rosa formó parte de la vida comercial del paseo de Gràcia. Pero el propio éxito de la avenida acabó jugando en su contra. La llegada de grandes marcas internacionales transformó el modelo comercial de la zona: los grandes locales a pie de calle, con amplios escaparates y mayor visibilidad, fueron ganando terreno frente a las pequeñas boutiques integradas en galerías inte

El Bulevard Rosa cerró definitivamente el 31 de julio de 2018, después de cuarenta años de actividad. La propiedad continuó —y todavía lo hace— en manos de la familia Vives, que durante los años posteriores estudió diferentes opciones para recuperar el espacio. Entre ellas estuvo la posibilidad de la llegada del grupo de deportes Decathlon o incluso la unión con el local vecino Bulevard dels Antiquaris, un espacio que todavía mantiene parte de aquella esencia, pero ninguno de los proyectos terminó de materializarse.

Abrirse paso en paseo de Gràcia

Finalmente, la familia Vives optó por reformar el espacio y buscar nuevos usos. En 2024, una parte del antiguo Bulevard Rosa volvió a abrir como White Rabbit, un museo inmersivo dedicado a Barcelona y la cultura catalana, con un público mayoritariamente turístico. Alrededor, otros locales del entorno han ido recuperando actividad con nuevas marcas, como Dr. Martens o Brandy Melville.

El número 53 del paseo de Gràcia también ha ido cambiando de vida. Antes de convertirse ahora en Tbilisi Boulevard, el espacio ya había acogido Boulevard, un proyecto del grupo Costa Este que combinaba restaurante, lounge, jardín interior, música en directo y programación nocturna. 

Encontrar un local gastronómico de estas dimensiones en pleno paseo de Gracia no es un reto sencillo. La avenida se ha consagrado como una de las zonas comerciales más cotizadas de la ciudad y los espacios disponibles son cada vez más escasos. De hecho, datos de Cushman & Wakefield, la disponibilidad en las principales zonas prime de Barcelona (como este paseo) cayó al 0% en 2025, frente al 2% del año anterior, mientras las rentas del paseo de Gràcia crecieron un 6%. 

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La cocina funcionará de forma ininterrumpida de 12.00 a 00.00 horas. © Tbilisi Boulevard

En una calle donde buena parte de los escaparates están en manos de grandes marcas internacionales, la restauración dispone de poco margen para hacerse un hueco: los clásicos El Nacional, La Pomarada o el recién llegado Circolo Popolare, donde antes se encontraba el Citrus, son algunas de las excepciones, además de cadenas de comida rápida.

Precisamente, todo ese pasado del espacio fue uno de los factores que pesaron a los impulsores de Tbilisi Boulevard a la hora de elegirlo. “Cuando buscábamos local, queríamos que tuviera algún significado, algún sentido”, explica Rodríguez. “Para nosotros era muy importante el carácter representativo de este espacio”. Una historia que convive con la cocina de Georgia: con platos como khinkali, los dumplings rellenos de carne y caldo; khachapuri, el pan tradicional con queso; o chkmeruli, pollo en salsa de ajo. 

Los khinkali, los dumplings rellenos de carne y caldo, son uno de las recetas estrella de la carta.
Los khinkali, los dumplings rellenos de carne y caldo, son uno de las recetas estrella de la carta. © Tbilisi Boulevard

Una carta con la que ya han llenado las reservas de todos los fines de semana hasta finales de noviembre. Entre los primeros clientes hay una presencia destacada de la comunidad georgiana —que concentra más de 20.000 personas en toda Catalunya— aunque también de otras comunidades de la región, como rusos o ucranianos, pero también busca hacerse un hueco entre el público local. 

Más allá de la gastronomía, hay otra palabra que define la propuesta: la hospitalidad. En Georgia, cuenta Rodríguez, la comida es una forma de celebrar la vida y recibir a alguien en casa es también una celebración: abrirle la puerta, sentarlo a la mesa y hacerlo sentir bienvenido. En el paseo de Gràcia, Tbilisi Boulevard convierte ahora esa forma de acoger en una nueva manera de acercar Georgia a Barcelona.

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Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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