De la chispa al impulso: la AIJEC reivindica el talento de los jóvenes empresarios

La Aijec premia a Adrià Argemí como mejor joven empresario © Cedida
La Aijec premia a Adrià Argemí como mejor joven empresario © Cedida

Adrià Argemí, CEO de Pangea Propulsion, recibe el principal galardón de la AIJEC en una gala que reclama confianza, menos burocracia y más voz para los jóvenes empresarios

(Directora de The New Barcelona Post)
15 de septiembre de 2026 - 07:09

Después del fuego, el aire; después de la chispa, el impulso. Cuando se enciende la llama, se la debe mantener viva. Y de la chispa y el atrevimiento de poner en marcha una idea, es necesaria después la decisión de darle aire, movimiento y dirección para hacerla avanzar. Y así, con este traspaso entre dos elementos –del fuego al aire–, la AIJEC convirtió ayer el Palau de la Música en el escenario de una noche dedicada al emprendimiento y a aquellos que se atreven a llevar sus ideas más lejos. Como es el caso del gran galardonado de la noche, Adrià Argemí, CEO de Pangea Propulsion, una empresa que desarrolla motores para el espacio y que lleva hasta las estrellas esta idea de hacer avanzar aquello que un día solo era una chispa: "motores que nacen en Barcelona pero que volarán por todo el mundo".

Después de celebrar el año pasado los 40 años de la AIJEC mirando hacia su propia historia y reivindicando algunos de los protagonistas más recientes del Premio Joven Empresario, este año la asociación ha querido cambiar de perspectiva y mirar hacia el futuro. Lo ha hecho en uno de los espacios más emblemáticos de Cataluña, el Palau de la Música Catalana, que ayer acogió un encuentro que reunió a empresarios, emprendedores y representantes del ámbito económico e institucional catalán. Una fotografía, sin embargo, con algunas ausencias: el acto que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, celebró ayer en el Museo Marítimo de Barcelona con motivo de los dos años de su presidencia hizo que algunos representantes institucionales no pudieran asistir a la gala o llegaran más tarde.

"Muchas gracias a los que hoy sí que estáis". Con estas palabras, el presidente de la AIJEC, Vicenç del Mar, hizo un guiño a las ausencias institucionales de la noche antes de entrar de lleno en un discurso que fue mucho más allá de la celebración de los galardones. Del Mar reivindicó la necesidad de que los jóvenes empresarios tengan referentes y reclamó que el éxito deje de ser un concepto incómodo. Pero, sobre todo, reivindicó el papel que debe tener la nueva generación empresarial en la construcción del país: "Ha llegado el momento de levantar la mano".

El president de l’AIJEC, Vicenç del Mar, durant el seu discurs en la XXXIII edició del Premi Jove Empresari © Cedida
El presidente de la AIJEC, Vicenç del Mar, durante su discurso en la XXXIII edición del Premio Joven Empresario © Cedida -

El presidente de la AIJEC pidió responsabilidad a los líderes políticos, pero también una manera diferente de entender el debate público: "No necesitamos hacer que quien piensa diferente sea el enemigo". En lugar de polarizar, defendió la necesidad de cuidar las formas y de construir juntos, desde la colaboración entre el sector público y el privado. Y puso sobre la mesa otra reivindicación: si se habla tanto de retener y atraer talento joven, también hay que querer escuchar su voz; y en este sentido la AIJEC quiere ser "útil, y no sentirse utilizada", defendió su presidente.

Y esta reivindicación de voz y de espacio encontró continuidad en el discurso del presidente del Parlament, Josep Rull, que recogió la metáfora que había guiado la noche para hablar, precisamente, de confianza. Rull recordó que cuando la AIJEC nació, en 1985, era la única patronal de jóvenes empresarios y que entonces, como ahora, "todo estaba por hacer". Una idea que, según defendió, continúa interpelando a una generación que debe entender qué país es y, sobre todo, qué país quiere ser.

En un escenario como el Palau de la Música, que Rull reivindicó como un espacio que "lo impulsa la gente" y que simboliza "un modernismo sin más límites que los de crear belleza", el presidente del Parlament hizo una defensa explícita de la figura del empresario y de la capacidad de iniciativa. "El emprendimiento no es un eufemismo del empresario", advirtió, reivindicando una capacidad de iniciativa que, dijo, Cataluña ha tenido tradicionalmente. Y llevó la metáfora de la noche aún más lejos: "el aire que necesita Cataluña es la confianza". Confianza en aquellos que emprenden, que se arriesgan y que se comprometen a generar prosperidad.

Porque confiar no significa dejar de regular, sino regular mejor: "Necesitamos regular bien, pero desburocratizar mejor", resumió Rull, que advirtió que la burocratización puede acabar poniendo en riesgo precisamente aquello que el aire de la noche reivindicaba: la capacidad de tomar la iniciativa.

¿Un aire contaminado?

Pero no todo el aire que rodea a la empresa es tan limpio como el que evocaba la metáfora de la noche. Si el aire es lo que permite avanzar, también hay factores que lo hacen más difícil de respirar. Y tres voces del mundo empresarial pusieron sobre la mesa algunos de los principales obstáculos con los que se encuentran hoy empresarios y emprendedores: la regulación, una fiscalidad que consideran asfixiante y una percepción aún negativa de la figura del empresario.

Antonio Magraner, presidente de la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (CEAJE), habló de un auténtico cóctel de dificultades. Señaló que en Europa se está regulando hasta cinco veces más que en Estados Unidos, una carga que obliga a los empresarios a estar pendientes de las nuevas normativas y a destinar recursos constantemente para entenderlas y cumplirlas. A esta presión reguladora sumó una fiscalidad que calificó de asfixiante y otra dificultad más intangible, pero igualmente importante: la imagen que se proyecta de la figura del empresario. Magraner reivindicó que la empresa es quien genera prosperidad y progreso, a pesar de admitir que todavía persiste una percepción negativa alrededor de quien emprende.

En la misma dirección, Lorenzo Amor, presidente de la ATA, denunció la difícil situación económica que viven muchos autónomos a causa de la presión fiscal. Y Àngela de Miguel, presidenta de Cepyme, apuntó que, aunque las pymes españolas han mejorado en productividad, buena parte de este incremento se lo han acabado comiendo los costes laborales.

Adrià Argemí y el impulso hacia el espacio

Y en medio de este aire cargado de dificultades, la gala puso también el foco en aquellos que han conseguido hacer avanzar sus ideas. El gran reconocimiento de la noche fue para Adrià Argemí, cofundador y CEO de Pangea Propulsion, que se llevó el XXXIII Premio Joven Empresario por su trayectoria al frente de una empresa nacida en Barcelona que desarrolla sistemas avanzados de propulsión espacial. Pangea diseña motores y sistemas de propulsión para lanzadores, satélites y vehículos espaciales con una idea clara: hacer las misiones espaciales más eficientes, competitivas y sostenibles, y contribuir a hacer de nuestra industria una industria "más autónoma y competitiva".

Para Argemí, emprender es, sobre todo, «atreverse»: convertir ideas en proyectos reales y perseguir objetivos que, en el caso de Pangea, apuntan literalmente hacia el espacio. El empresario galardonado, además, reivindicó que, desde Barcelona, se pueden crear empresas muy arraigadas, pero también "competitivas y globales", y recurrió al poeta Miquel Martí i Pol para resumir el espíritu del proyecto: "Todo está por hacer y todo es posible". Una frase que, en el caso de Pangea, toma una dimensión casi literal: "Todo está por hacer, pero en Pangea ya lo estamos haciendo". Una declaración de intenciones que encaja con el espíritu de una noche que invitaba precisamente a eso: dar aire a las ideas para que puedan coger impulso y llegar más lejos.

L’Aijec premia Adrià Argemí com a millor jove empresari © Cedida
L’Aijec premia Adrià Argemí com a millor jove empresari © Cedida -

Pero Pangea no fue el único proyecto reconocido durante la noche. El Premio a la Mejor Iniciativa Empresarial fue para Aurax Technology, una startup deep-tech barcelonesa que desarrolla tecnología asistiva para ampliar la autonomía digital de las personas. Su principal desarrollo, MouthX, permite controlar ordenadores, smartphones y otros dispositivos digitales sin necesidad de utilizar las manos.

La noche también reconoció trayectorias y proyectos que entienden la empresa desde otras perspectivas. Jaume Alsina, fundador y presidente de honor de BonÀrea, recibió el Reconocimiento a la Trayectoria Empresarial, un galardón que recogió su hijo, Ramon Alsina, en nombre de la familia. "No es solo crear negocio, es transformar realidades", reivindicó, antes de animar a los jóvenes empresarios a «pensar en grande» sin perder el arraigo al territorio.

El Reconocimiento a la Calidad Lingüística Empresarial fue para L2S 1001 – Les Mil i Una, mientras que Arkeobots recibió el Reconocimiento al Emprendimiento Social, con una propuesta que reivindica una manera de entender la empresa con "vocación empresarial" pero también "vocación social".

Finalmente, el Reconocimiento a la Futura Empresa distinguió FEEL-IT, un proyecto desarrollado por alumnos del Colegio Jesús y María Sant Gervasi en el marco del programa de Junior Achievement, como una muestra del talento emprendedor de las nuevas generaciones.

"Lo consiguieron porque no sabían que era imposible". Adrià Argemí, Aurax Technology, Jaume Alsina, Les Mil i Una, Arkeobots, FEEL-IT y muchos otros emprendedores fueron ayer los protagonistas de una noche que reivindicó precisamente eso: el empuje de quien se atreve a probarlo. Con esta frase, atribuida al dramaturgo Jean Cocteau, Josep Rull puso palabras al espíritu de una gala que, bajo el hilo conductor del aire, alabó por 33ª vez la capacidad transformadora de los jóvenes empresarios y empresarias de nuestro país.

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Sobre el autor

Elena Busquets
Elena Busquets

Directora de The New Barcelona Post

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