Los tres informes que circularán por los pasillos del Cercle

Celebración de la 40ª Reunión anual del Cercle d'Economia © Cedida
Celebración de la 40ª Reunión anual del Cercle d'Economia © Cedida

El Cercle d'Economia inicia su 41ª Reunión Anual con la competitividad europea en el centro del debate y tres informes que, desde perspectivas diferentes, señalan una misma necesidad: ganar productividad y valor añadido

(Directora de The New Barcelona Post)
01 de junio de 2026

Este lunes comienza la 41ª Reunión del Cercle d'Economia, una de las citas más relevantes del año para el ecosistema empresarial, económico e institucional del país. Uno de los pocos espacios donde coinciden política, empresa, academia y sociedad civil para discutir las grandes cuestiones que condicionan el futuro económico de Catalunya y de España, con la mirada puesta en Europa.

Y a menudo —no por decisión propia, pero casi ya por tradición— las reuniones anuales del Cercle acaban celebrándose en medio de contextos especialmente convulsos. Las últimas ediciones han coincidido con elecciones municipales, catalanas, estatales o europeas, hecho que ha acabado desplazando buena parte de la atención hacia los movimientos políticos del momento. Y todo apunta a que esta edición tampoco será ajena a las especulaciones: la posibilidad de un eventual adelanto electoral en España planeará sobre muchas de las conversaciones que tendrán lugar estos días en el Palau de Congressos de Catalunya.

Ahora bien, si el ruido político lo permite y se mantiene en un volumen moderado, la edición de este año podría ser una buena ocasión para recuperar una de las funciones más valiosas del Cercle: pensar a largo plazo. Salir, aunque sea durante tres días, de la dictadura de la urgencia para discutir las ideas que deben ayudar a interpretar el futuro. O, dicho de otra manera, intentar responder la gran pregunta con la que el Cercle ha querido centrar el debate de este año: ¿cómo puede Europa seguir siendo competitiva en un mundo cada vez más fragmentado, tecnológicamente acelerado y geopolíticamente incierto?

Y la respuesta no se formulará solo en el escenario, sino que se irá construyendo entre los asistentes, como ya es habitual, en los pasillos, en los cafés improvisados entre sesiones y en los almuerzos que acompañan el programa oficial. Y este año hay tres documentos de la plana económica que probablemente se sumarán a muchas de estas conversaciones: la tradicional Nota de Opinión del Cercle d’Economia, el Informe Fènix y el Barómetro Industrial de la Cecot. Los tres, a pesar de proceder de espacios muy diferentes, parecen converger en algunas preocupaciones comunes: la productividad, la competitividad y la capacidad de generar más valor añadido.

Europa ante la necesidad de cambiar

Como es habitual, el Cercle ha querido fijar las coordenadas del debate antes de que comience la reunión anual. Y este año lo ha hecho con una nota de opinión que lleva por título Europa ante la necesidad de cambiar. Un documento que parte de una constatación: el mundo sobre el cual se construyó el proyecto europeo está cambiando a una velocidad que parecía impensable hace solo unos años. La guerra de Ucrania, el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, la competencia creciente con China y la irrupción de tecnologías como la inteligencia artificial están obligando a Europa a replantearse su gobernanza y su papel en el mundo.

Ante este escenario, el Cercle defiende la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía estratégica europea. El documento insiste en que el gran reto no es tanto proteger Europa como acabar de construirla. Completar el mercado único en ámbitos como las telecomunicaciones, la energía o los mercados de capitales, reforzar la política industrial común y crear las condiciones para que emerjan empresas capaces de competir a escala global son algunos de los ejes centrales de la propuesta.

La presidenta del Cercle d'Economia, Teresa Garcia-Milà, y el director general, Miquel Nadal, en rueda de prensa Fecha de publicación: martes 26 de mayo de 2026, 10:52 Localización: Barcelona Autor: Andrea Salazar
La presidenta del Cercle d'Economia, Teresa Garcia-Milà, y el director general, Miquel Nadal, en rueda de prensa  © ACN/Andrea Salazar -

Y lejos de limitarse a una mirada defensiva, el Cercle considera que este proceso también abre una ventana de oportunidades para España y Catalunya, especialmente en ámbitos como las energías renovables, la biotecnología, las ciencias de la salud o las infraestructuras digitales.

La idea de fondo es clara: Europa solo podrá mantener su modelo de prosperidad si es capaz de ganar dimensión, innovación y competitividad. Y esta preocupación es, precisamente, la que conecta la nota del Cercle con los otros dos informes.

El Informe Fénix: cuando el problema es la productividad

Si la nota de opinión mira a Europa, el Informe Fénix gira la mirada hacia Catalunya y su modelo económico estructural. Y lo hace con un tono mucho más contundente, incluso alarmista. La cuestión de la productividad, sin embargo, no es nueva para el Cercle. Fue el tema central de la reunión anual de 2024 y continúa ocupando un lugar destacado en las reflexiones de la entidad. De hecho, la Nota de Opinión de este año vuelve a advertir sobre los problemas estructurales de productividad, inversión en I+D y dimensión empresarial que arrastra la economía española.

En este caso, el Informe Fénix, que ha sido coordinado por Xavier Roig y elaborado por los economistas Xavier Cuadras, Modest Guinjoan y Miquel Puig, con el asesoramiento de Jordi Galí, Guillem López-Casasnovas y Jaume Ventura, parte de una idea provocadora: Catalunya hace años que crece, pero no necesariamente lo hace con prosperidad.

"El Informe Fénix alerta que el crecimiento económico se ha apoyado demasiado en el aumento de la población y demasiado poco en los incrementos de productividad"

Los autores cuestionan una de las ideas más repetidas de las últimas décadas: que el crecimiento del PIB es, por sí solo, una buena noticia. Lo que proponen es mirar otra variable, el PIB per cápita, y es aquí donde detectan un deterioro progresivo de la posición relativa de Catalunya. Según el informe, el principal problema es que el crecimiento económico se ha apoyado demasiado en el aumento de la población y demasiado poco en los incrementos de productividad.

El análisis es especialmente interesante porque no atribuye este fenómeno a una supuesta desindustrialización del país. De hecho, una de sus conclusiones es precisamente la contraria: Catalunya ha mantenido una base industrial relevante y competitiva. El problema, sostienen los autores, es que una parte creciente de la actividad económica se ha concentrado en sectores con bajos niveles de productividad y salarios modestos, lo que limita la capacidad de generar prosperidad y recursos fiscales a largo plazo.

Presentación del Informe Fénix (ACN/Andrea Salazar)
Presentación del Informe Fénix © ACN/Andrea Salazar

Es aquí donde aparecen las tesis que han generado más debate. El informe identifica diversos sectores que considera "altamente subvencionados" porque los salarios que generan no aportan suficientes ingresos fiscales para sostener los servicios públicos más básicos. Una reflexión polémica, pero que ha servido para reabrir un debate que hace tiempo que aparece de forma recurrente en la economía catalana: qué modelo de crecimiento necesita Catalunya para seguir generando bienestar.

La industria catalana resiste

El tercer documento llega desde una perspectiva mucho más cercana al día a día de las empresas. El Barómetro Industrial de la Cecot, dirigido por primera vez por Oriol Montanyà, ofrece una radiografía detallada del estado de la industria catalana y aporta una mirada más optimista que la del Informe Fénix. La fotografía que dibuja es la de una industria resiliente, capaz de mantener niveles récord de exportaciones, empleo y actividad a pesar de un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica, la volatilidad energética y el encarecimiento de los costes. 

Y el documento, de hecho, también cuestiona algunos de los discursos más pesimistas sobre la industria. Aunque el número de empresas industriales se ha reducido durante las últimas décadas, la Cecot interpreta esta evolución más como un proceso de transformación y consolidación que no como una desindustrialización. De hecho, en los últimos años ha aumentado el peso de las empresas medianas y grandes, mientras que la pérdida se ha concentrado principalmente en las más pequeñas.

Fotografía O.Montanya y X.Panés durante la presentación del Barómetro Industrial Cecot
Oriol Montanya y Xavier Panés durante la presentación del Barómetro Industrial Cecot © Cedida

Esto no significa que no haya preocupaciones. El mismo barómetro identifica diversos retos estructurales: el acceso al talento, el incremento de los costes energéticos, la dificultad para encontrar perfiles técnicos cualificados y la necesidad de acelerar la transformación tecnológica. Pero también detecta oportunidades vinculadas a la digitalización, la automatización, la innovación y la internacionalización.

En cierto modo, la conclusión del documento coincide con la de los otros dos informes: “No se trata solo de crecer, sino de crecer mejor, generando más valor y productividad”, tal como afirmó el presidente de Cecot, Xavier Panés, el día de la presentación. No se trata solo de crecer, sino de crear las condiciones para que la economía sea más productiva, más innovadora y más competitiva.

Del diagnóstico a las recetas

Los tres documentos coinciden también en otra cuestión: el tiempo de los diagnósticos empieza a agotarse. Y por eso, los tres proponen ideas claras para pasar del diagnóstico a la acción. Resumimos 10:

  1. Completar el mercado único europeo en energía, telecomunicaciones y mercados de capitales (Cercle).
  2. Impulsar una política industrial europea con más coordinación y financiación compartida (Cercle).
  3. Aumentar la inversión en I+D e innovación (Cercle + Cecot).
  4. Facilitar el crecimiento de las empresas para que ganen dimensión y escala (Cercle + Fènix).
  5. Acelerar la digitalización y la automatización industrial (Cecot).
  6. Reforzar la formación técnica y la disponibilidad de talento cualificado (Cecot).
  7. Reorientar el modelo económico hacia sectores de mayor valor añadido (Fènix).
  8. Vincular la política migratoria a las necesidades de productividad y cualificación (Fènix).
  9. Revisar incentivos fiscales y reguladores que favorecen actividades de baja productividad (Fènix).
  10. Situar la productividad como principal indicador de prosperidad futura (los tres).

Tres informes, un diagnóstico compartido y un debate que estos días circularán por los pasillos del Cercle casi tanto como cualquier discurso sobre el escenario.

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Sobre el autor

Elena Busquets
Elena Busquets

Directora de The New Barcelona Post

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