El Cercle d’Economia y la pregunta que Europa no puede aplazar

Público de la reunión anual del Cercle d'Economia por Jordi Borràs
Público de la reunión anual del Cercle d'Economia por Jordi Borràs

La Reunión Anual del Cercle d’Economia abordará cómo construir la autonomía estratégica europea en un momento de incertidumbre creciente

(Directora de The New Barcelona Post)
04 de mayo de 2026

¿Puede Europa decidir por sí misma en un mundo que se ha vuelto más incierto, más fragmentado y más competitivo? La respuesta, lejos de ser evidente, la debatirán durante tres días grandes representantes de nuestro tejido empresarial del 1 al 3 de junio en Barcelona con motivo de la 41ª Reunión Anual del Cercle d’Economia, que este año repite escenario en el Palau de Congressos de Catalunya bajo el lema Autonomía estratégica de Europa: ¿mito o realidad?.

Este año, el Cercle propone plantear el debate a través de tres miradas —Catalunya, España y Europa— y cuatro preguntas concretas, que servirán de hilo conductor: ¿puede Europa tener soberanía tecnológica? ¿Puede descarbonizar sin perder competitividad? ¿Quién financiará su transformación? ¿Y en qué sectores puede aspirar a liderar? Más que un marco conceptual, son preguntas que dejan al descubierto los dilemas operativos del proyecto europeo.

“Estamos sobrediagnosticados y lo que queremos es aterrizar estos diagnósticos, aterrizar estos informes en la realidad española y catalana”, ha sintetizado este martes el director general del Cercle, Miquel Nadal, en la presentación de la Reunión. El objetivo es explícito: pasar del consenso teórico —incluido el del informe Draghi— a decisiones concretas en ámbitos como la tecnología, la energía o la financiación.

El contexto actual no acompaña: “Sigue habiendo demasiada incertidumbre, y la incertidumbre no es una buena amiga para las empresas”, ha apuntado la presidenta del Cercle, Teresa Garcia-Milà. Europa, dice, ha aprendido a convivir con ella (con la incertidumbre), pero todavía no a gobernarla.

¿Y quién pasará del diagnóstico a la ejecución? Cabezas de cartel locales e internacionales, del mundo de la gobernanza, la política y la empresa. Entre ellos, los habituales del circuito institucional, como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, o el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; y también una representación empresarial que quiere ir más allá de los nombres previsibles. Tampoco faltará, como es habitual, Felipe VI para la entrega del Premio Cercle d’Economia a la Construcción Europea, que este año recibirá el periodista Martin Wolf por su trayectoria “en defensa de una Europa unida, abierta y democrática”.
La presidenta y el director general del Cercle d'Economia Teresa Garcia-Milà y Miquel Nadal durante la presentación de la RCE 2026

El cartel de la 41ª edición de la RCE combina grandes corporaciones con nuevos actores que operan en ámbitos clave para la autonomía estratégica europea. Participarán directivos como Juvencio Maeztu (IKEA), Tomás Muniesa (CaixaBank), Marc Murtra (Telefónica) y Antoni Brufau (Repsol), junto con perfiles menos mediáticos pero centrales en el nuevo ciclo tecnológico, como Audrey Herblin-Stoop (Mistral AI), Antoine Bordes (Helsing) y Luis Sentis (Apptronik). “Reuniremos caras conocidas y otras que no lo son tanto, pero todas representativas de empresas que tienen un papel fundamental en la autonomía estratégica de Europa”, ha resumido Nadal.

“De fondo, una idea atravesará toda la edición: Europa sobresale en diagnóstico, pero falla en ejecución”

El encuentro reforzará también su dimensión geopolítica. Más allá del debate interno europeo, el Cercle quiere entender cómo se ve el mundo desde fuera. “Tener visiones de otras regiones es esencial”, ha defendido Nadal. Por eso, habrá voces de China, India y Estados Unidos, en un intento de leer los cambios del orden global no solo desde Bruselas, sino también desde Washington, Pekín o Nueva Delhi.

Al mismo tiempo, la reunión volverá a poner sobre la mesa uno de los grandes retos recurrentes del proyecto europeo: su capacidad de ponerse de acuerdo. En un contexto de fragmentación política, el Cercle plantea si es posible encontrar espacios compartidos entre derecha e izquierda en cuestiones como la defensa, la política industrial o la gestión migratoria. Además, el Cercle mantendrá la reciente apuesta por formatos alternativos y, en el programa, incluirá también formatos participativos, con sesiones en las que los asistentes guiarán el debate, y discusiones específicas sobre retos empresariales como el absentismo laboral o el relevo generacional en la empresa familiar.

De fondo, una idea atravesará toda la edición: Europa sobresale en diagnóstico, pero falla en ejecución. Investiga como nadie, pero escala peor que sus competidores. Y seguramente la reunión de este año no resolverá esta paradoja, pero sí aspira a hacerla más tangible —y, sobre todo, más accionable. A pasar del mito a la realidad.

Sobre el autor

Elena Busquets
Elena Busquets

Directora de The New Barcelona Post

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