Álex Nogueras
Álex Nogueras, presidente de Art Barcelona y copropietario de la galería Nogueras/Blanchard.

“Todo país debe tener una colección de su propio arte contemporáneo que explique su historia”

Álex Nogueras preside Art Barcelona, agrupación de las más activas galerías de arte de la ciudad, unidas por fin como gremio. Reivindican su dimensión pública porque el arte implica un cuestionamiento constante del mundo y un espejo donde entender la evolución de las sociedades. Pasen y vean: la galería como espacio cultural seguro y gratuito. ¿La última gran aportación?, proximidad y diversidad.

Dos proclamas se repiten muy finamente hiladas a lo largo de su plática: a) diversidad, b) proximidad. La primera es inherente al arte, “porque te ofrece el reto de cuestionarte. El conservador que siga mirando al rincón, pero el que quiera aprender, que vea arte. El arte es una ventana abierta a nuevas posibilidades, una experiencia liberadora que aporta una visión más larga sobre el mundo”, sostiene. La segunda de sus proclamas se la debemos al estado de las cosas (SARS-CoV-2), “que nos ha reconciliado con el entorno más inmediato, descubriéndonos un espíritu de proximidad que esperemos se quede con nosotros”.

 

Es su último año como presidente de Art Barcelona (Abe, asociación de galerías de arte de Barcelona), Álex Nogueras (47 años, copropietario con Rebeca Blanchard de la galería Nogueras/Blanchard, Madrid-Barcelona); pero antes de pasar el relevo ha logrado poner en marcha una campaña para acercar las galerías a la gente de la calle, a la ciudad. “Queremos ofrecer nuestras galerías como espacios culturales seguros, tranquilos, donde no se producen aglomeraciones; donde se pueden ver exposiciones, gratuitas e itinerantes, de obra recién salida del estudio del artista.


Cada galería (en Abe suman ya 34) tiene detrás una visión diferente, un ecosistema artístico que corresponde al ojo del galerista, con el que se puede sentir afinidad o no, porque la diversidad es uno de nuestros valores fundamentales”. Pero, ¿la galería no era un negocio? El museo expone y la galería comercia, ¿no es así? “No olvidamos que somos un negocio, claro, que da trabajo a mucha gente, desde un administrativo a un enmarcador o un transportista; son muchas las profesiones especializadas que viven a nuestro alrededor. Y es un negocio de confianza: ayudamos a formar la visión artística de quien viene a visitarnos, y a crear colecciones de arte. No somos lugares opacos ni herméticos: la gente se va con la sensación de haber aprendido. A mí me gusta decir que de una galería sales transformado”.

A mí me gusta decir que de una galería sales transformado

Han conseguido que el ICEC (Institut Català de les Empreses Culturals) financie una campaña divulgando su labor cultural. Porque, ¿es la cultura un bien de primera necesidad? “Es un bien esencial, tal y como se recoge en la Constitución. Sin cultura no hay civilización, es parte intrínseca del ser humano. Somos muchos los que necesitamos la cultura tanto como el aire que respiramos”.

Álex Nogueras creó su propia galería en 2004.

Y contra las restricciones del momento, imaginación.  “La primera iniciativa que ha impulsado la pandemia es la vuelta a la proximidad. Habíamos descuidado el arte local en pro de una internacionalización a toda costa, pero nos han obligado a quedarnos en casa y nos hemos dado cuenta de que, ¡oye!, no todo está perdido: hemos reencontrado el arte local, y el público ha respondido muy bien. El arte internacional hoy se puede comprar online, si entiendes, claro. Y ahora mismo, a quién le apetece volver a vivir en un avión, visitar siete ferias internacionales al año, espera que tengo una cena en Kiev y mañana vuelvo… A mí no, desde luego. Además, por fin nos hemos dado cuenta de que algo así es insostenible: hemos de medir muy bien nuestra estrategia”.

¿A quién le apetece volver a vivir en un avión, cenar esta noche en Kiev y vuelta? Hemos reencontrado el arte local y el público ha respondido muy bien

Otra iniciativa de Abe ha sido lanzar un programa para la formación de galeristas. “Este oficio no se aprende en ningún sitio. Somos autodidactas, pero necesitamos formación profesional para mejorar. Un valor esencial del galerista es la intuición, pero es que además, efectivamente, esto es un negocio, y uno no puede descuidar el aspecto económico, en el que con frecuencia hemos sido amateurs. Hay que organizar la profesión”.

Álex Nogueras llega al galerismo a través de la Historia del Arte, que estudió en la Universidad de Southampton, Inglaterra. Previamente se había licenciado en Dirección y Administración de Empresas, en Barcelona. Su primer trabajo en el arte fue como guía de un castillo medieval, luego entró en la Fundación La Caixa como coordinador de exposiciones, y a continuación fue empleado de una galería; hasta que en 2004 fundó la suya propia junto a Rebeca Blanchard, primero en Barcelona y luego, Madrid.

Inversión pública y proyección internacional

Los grandes museos españoles declaran haber perdido hasta el 80% de su público durante la pandemia. “Nosotros no lo hemos evaluado aún, pero como negocio puedo decir que hemos salvado el año. Hemos reducido muchos gastos y, aunque hemos facturado menos, esto se compensa con el incremento de márgenes. Date cuenta de que solo una feria internacional nos supone un desembolso de hasta 30.000 euros. Claro que esto va en detrimento de los artistas, porque su obra viaja menos al exterior, pero esta proyección internacional de los creadores locales corresponde a las administraciones públicas. Todo país ha de tener una colección de su propio arte contemporáneo, y para ello ha de comprarlo en su momento, cuando es emergente. Ahora no es el momento de comprar un plensa ni un barceló, lo fue en los años 80. Es un deber de la cultura pública adquirir obra que dentro de 50 años pueda explicar las primeras décadas de este siglo XXI, lo que a su vez hace posible que los artistas se dediquen a su trabajo con libertad y profesionalidad, sin tener que recurrir a empleos de media jornada como profesores o camareros”.

Ahora no es el momento de comprar un plensa ni un barceló, lo fue en los años 80

Han conseguido que el Gobierno catalán triplique el presupuesto que dedica a la adquisición de arte local y emergente, pero las cantidades continúan siendo ridículas (400 euros anuales). No han conseguido que el Gobierno español reduzca el IVA, de modo que un galerista viaja a Perpignan y, en apenas unos kilómetros, paga un 5% de impuestos en lugar del 21%. También a Abe se debe que los galeristas hayan constituido un gremio real, ganando interlocución con la administración y con el público, a través sobre todo de dos citas anuales, Barcelona Gallery Weekend y Art Nou, centrado en el arte emergente, además de la plataforma Circuito de Arte contemporáneo. “En estos cuatro años como presidente de Abe he sentido que se nos escucha con seriedad y se nos tiene en cuenta a la hora de generar políticas nuevas. Hemos logrado unirnos y que se considere a la asociación como interlocutor válido, cuando tradicionalmente habíamos sido un segmento cultural fácil de contentar e individualista”.

De espaldas, Rebeca Blanchard, socia de Nogueras.

¿Barcelona ha dejado de ser un referente artístico? “No, hay un caldo de cultivo muy fuerte y muy activo. Puede ser que el Macba ya no tenga la visibilidad internacional que tuvo, pero el museo no define la escena artística de Barcelona. Hemos sido las galerías especializadas las que hemos reactivado el arte más joven, que incluso carece de recursos, procurándoles la libertad necesaria para crear”.

El arte y la cultura pueden combatir la polarización y la división (sociales), reza el manifiesto de una inminente bienal artística internacional que estos días empieza a gestarse en Barcelona. ¿Lo comparte? “No veo por qué deberían hacerlo. El arte genera diversidad de opiniones, y está bien que así sea”.