El sudor, convertido en una nueva herramienta de salud: Onalabs capta 9,3 millones para acelerar su expansión

Elisabet del Valle y Xavier Muñoz, fundadores de Onalabs. © Onalabs
Elisabet del Valle y Xavier Muñoz, fundadores de Onalabs. © Onalabs

Después de una década desarrollando sensores basados en el sudor, la compañía barcelonesa acelera el despliegue de una tecnología que ya se utiliza en el deporte y que podría cambiar la forma de controlar enfermedades como la diabetes

En verano, el sudor se convierte en una presencia inevitable. Aparece con el calor, después de una sesión de deporte o simplemente cuando el cuerpo necesita regular su temperatura. Pero esta respuesta natural, que normalmente se interpreta simplemente como una señal de esfuerzo o de cansancio esconde una información mucho más valiosa de lo que podría parecer a simple vista: cada gota de sudor contiene pequeñas pistas sobre qué está pasando dentro del organismo.

Esta intuición llevó hace una década a Elisabet del Valle y Xavier Muñoz a fundar Onalabs en Barcelona. Desde entonces, la deep tech ha trabajado en el desarrollo de sensores y dispositivos capaces de leer las señales que aporta un fluido tan cotidiano como el sudor y convertirlos en datos útiles para entender el estado físico de una persona y detectar posibles cambios en su salud.

Después de una década de investigación, desarrollo y validación de estos sensores, Onalabs afronta ahora una nueva etapa: escalar una tecnología que ya ha empezado a llegar al mercado y ampliar su alcance, tanto en el ámbito deportivo como en el sanitario. Para dar impulso a esta nueva etapa, la compañía barcelonesa ha cerrado una ronda de financiación de más de 9,3 millones de euros.

Una operación en la que ha participado la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), el vehículo público de inversión tecnológica del Estado, que a través del instrumento Next Tech ha invertido 4,6 millones de euros en Onalabs, casi la mitad de los más de 9,3 millones captados en la operación. El resto del capital ha llegado de la mano de 1921 Ventures, fondo austriaco especializado en diabetes; nPrime, fondo de inversión con sede en Singapur; e inversores habituales de la compañía como Reig Patrimonia y WA4STEAM.

“Esta ronda representa mucho más que una inyección de capital. Es el reconocimiento de años de investigación, desarrollo y validación”, asegura Elisabet del Valle, cofundadora y CEO de Onalabs. La inversión permitirá a la compañía aumentar la capacidad de fabricación de sus sensores y dispositivos, así como avanzar en la validación clínica de sus soluciones sanitarias, con aplicaciones futuras en el seguimiento de enfermedades crónicas como la diabetes. 

Los sensores de Onalabs. © Onalabs
Los sensores de Onalabs. © Onalabs

El sudor como fuente de datos: del entrenamiento al hospital

La ronda actual es un nuevo capítulo en el crecimiento de Onalabs. Desde su fundación, la compañía ha ido captando los recursos necesarios para desarrollar una tecnología que ha requerido años de investigación y validación. En 2022 cerró una ronda seed de 1,5 millones de euros; un año más tarde levantó otra de 1,8 millones, una operación que también comportó la entrada del FC Barcelona como socio estratégico; a las que se suman ahora esta nueva ronda de más de 9,3 millones de euros. En paralelo, también ha obtenido más de 4 millones de euros en ayudas públicas competitivas procedentes de programas catalanes, estatales y europeos.

Gracias a este capital y después de una década de desarrollo, la tecnología de Onalabs ya ha empezado a salir de los laboratorios. El primer resultado es ONASPORT, un dispositivo que convierte el sudor en datos sobre el rendimiento deportivo. El sistema analiza biomarcadores como el lactato, la deshidratación, la frecuencia cardíaca, la pérdida de electrolitos o el sodio, una información que ayuda a deportistas y entrenadores a entender cómo responde el cuerpo ante el esfuerzo, ajustar los entrenamientos y reducir el riesgo de lesiones o de un rendimiento inferior por una mala hidratación. Además, a diferencia de los sistemas tradicionales, el sensor permite obtener estos datos de manera continua y en tiempo real durante todo el entrenamiento, cuando hasta ahora la mayoría solo se podían conocer con pruebas puntuales antes o después de la actividad física.

Pero la visión de la compañía va más allá del rendimiento deportivo. El siguiente gran reto es aplicar esta capacidad de monitorización continua al mundo de la salud. Con su tecnología ONAVITAL, actualmente en fase de validación clínica y reguladora, la compañía barcelonesa está desarrollando un dispositivo pensado para que los pacientes puedan ser controlados de forma remota y continua, sin necesidad de quedarse ingresados en el hospital para hacerles un seguimiento constante. El dispositivo convierte la piel en una plataforma de datos capaz de registrar en tiempo real constantes vitales como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno o la temperatura corporal. Esto permitiría a los profesionales sanitarios disponer de más información sobre la evolución de los pacientes y detectar posibles alteraciones con mayor rapidez. 

Onalabs
Onalabs ya ha iniciado la comercialización de sus sensores. © Onalabs

Paralelamente, Onalabs también trabaja en ONADM, un biosensor todavía en desarrollo que busca permitir el control continuo y no invasivo de los niveles de glucosa en la sangre a través del sudor. El objetivo es evitar los pinchazos que muchas personas con diabetes todavía necesitan hacerse varias veces al día para controlar los niveles de la enfermedad.

“Para una empresa deep tech como Onalabs, desarrollar una tecnología disruptiva requiere tiempo, talento y una apuesta sostenida", afirma Del Valle. La consejera delegada de OnaLabs defiende que la confianza de los inversores permitirá a la compañía "acelerar el paso de la innovación al mercado". 

Con una treintena de profesionales, seis patentes y proyectos piloto con más de una decena de hospitales, Onalabs afronta ahora una nueva etapa: demostrar que una tecnología surgida en Barcelona y desarrollada durante una década puede acabar formando parte del día a día de pacientes y deportistas. Si este objetivo se materializa, el sudor podría dejar de ser solo una respuesta natural del cuerpo ante el calor o el esfuerzo para convertirse en una nueva herramienta para controlar la salud y el rendimiento físico.

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