El ecosistema de ciencias de la vida y la salud de Catalunya sigue extendiéndose y batiendo sus propios récords. El sector ha cerrado 2025 con un máximo histórico de 517 millones de euros de inversión en startups y scaleups, y una actividad científica y clínica que reafirma el posicionamiento de Catalunya como hub internacional, con Barcelona a la cabeza.
Este récord en inversión va acompañado de otro récord: el de la facturación, que supera los 48.690 millones de euros. Y no solo crece la inversión y la facturación, sino también las empresas que dinamizan el sector: ya son más de 1.650, un 8% más que el año anterior, que conforman un sector en el que destacan también las 94 instituciones que investigan desde Catalunya.
Estas empresas —pymes en un 90%--- se concentran sobre todo en el entorno de Barcelona, donde se ubican el 93% de las compañías del sector, en una cifra que se descentraliza tímidamente, como han destacado Robert Fabregat, director general de Biocat, y Silvia Labé, directora del nuevo informe de la BioRegió de Catalunya, elaborado por Biocat. A través de estas empresas, el sector health y life science representa el 7,6% del PIB catalán, y se sitúa como tercera actividad económica en Catalunya en términos de empleo: supera los 306.000 puestos de trabajo, un 7,3% de la población ocupada.
Además, Catalunya “ha recuperado la primera posición en España en exportaciones de productos sanitarios”, con 9.165 millones de euros, prácticamente la mitad del total de España (el 45%). Las empresas catalanas se dirigen sobre todo a Suiza, Alemania, Francia y Estados Unidos. Pero Catalunya no solo va hacia fuera, sino que ha recibido una inversión extranjera directa de 2.382 millones de euros entre 2021 y 2025, con la operación de AstraZeneca al frente. Actualmente, Catalunya es sede de más de 30 hubs tecnológicos vinculados a la salud, de entre el total de 200 que operan en el territorio.
Año sin precedentes
La inversión de 517 millones de euros captada por startups y scaleups representa un hito sin precedentes, con un aumento de un considerable 43% respecto a 2024, y un 7% por encima del máximo que se logró en 2022. Entre esta inversión, el capital riesgo continuó ejerciendo de motor principal, con 327 millones de euros, con un papel destacado para las megarondas: las cinco más grandes han concentrado el 47% del total, como destaca Labé. La ronda de 118 millones de SpliceBio, la de DeepUll de 50 millones y la de Qida, de otros 37 millones, figuran entre las más destacadas del año pasado.Además del capital riesgo, la financiación pública competitiva ha sumado 124 millones de euros en subvenciones, impulsadas principalmente por fondos europeos. El sector también se nutrió de financiación vía deuda para startups (31 millones) y del mercado bursátil (30 millones), mientras que las opciones de crowdequity retrocedieron a 3,8 millones. Todo ello para alimentar a un ecosistema que ahora cuenta con 464 startups y 168 spin-offs creadas desde 2016.
Aquí, el subsector también importa. El ámbito biotec se llevó el 68% del total de inversión, con 347 millones —potenciados con la megaronda de SpliceBio—, mientras que el tecmed captó 92 millones, y el digital health repuntó hasta los 71 millones. En este panorama inversor, destaca también el papel de actores de más allá de la frontera: el 82% del capital riesgo captado incorporó la participación de inversores internacionales.
Para nutrir a todo este ecosistema, no solo hacen falta recursos, sino también talento. Una parte de este llega desde el extranjero, pero otra surge del propio ecosistema: Catalunya registra 26.000 titulados anuales en ramas científicas y más de 18.000 profesionales de la investigación. Sin embargo, como destaca Fabregat, siguen faltando profesionales para cubrir todo el ecosistema: “Falta talento; siempre faltará talento”.
Tras la madurez, más impacto
Así, el ecosistema de innovación avanza en una fase de madurez, captando más inversión privada y reforzando el liderazgo científico y en investigación clínica. “El reto, ahora, es seguir escalando para que estos avances se traduzcan en más innovación adoptada en el sistema de salud y en mayor impacto para pacientes y sociedad”, destaca Fabregat.En este reto, la clave es la transferencia de conocimiento. Como destaca Labé, “se están creando fondos de tech transfer que impulsarán la creación de spin-offs y la inversión”. No obstante, coinciden en ver mucho margen de mejora en esta transferencia de conocimiento, un diagnóstico compartido por múltiples actores del ecosistema.
Ante este diagnóstico compartido, algunos apuestan por dar un paso adelante, como hizo el presidente de Leitat, Ramon Pastor, en una entrevista: tejer complicidades que desemboquen en un proceso de reordenación del ecosistema para facilitar esta transferencia de conocimiento. En este sentido, Fabregat defiende que “se requieren alianzas y asumir esfuerzos” para cohesionar un ecosistema en el que ahora existe una “fragmentación” que dificulta que las innovaciones del ámbito de la investigación lleguen al mercado. Ante la diagnosis compartida, señala algunos puntos que tratar: restar rigidez a las universidades para el impulso de spin-offs y levantar más recursos en estadios iniciales que permitan dar ese primer salto, junto a otros elementos más inmateriales, especialmente, uno: “Perder el miedo a fallar, y atreverse”.
Añadir The New Barcelona Post como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.