Paseando por las calles del Eixample, por nuestros queridos panots, por los anchos chaflanes y por las nuevas (y más que agradables) superilles, nos encontramos con espacios que, día a día, levantan la persiana para trabajar por la cultura. Son los teatros del Eixample. Salas culturales que trabajan para contribuir a aumentar el tejido creativo y artístico de nuestra ciudad con propuestas escénicas que nos emocionan, que nos hacen reír y nos hacen reflexionar.
Hoy daremos una vuelta por el Eixample, uno de los barrios más representativos de Barcelona, donde encontramos grandes templos teatrales como el Teatre Coliseum o el Teatre Tívoli que conviven perfectamente con salas de proximidad y pequeño formato como la Sala Atrium o el Teatre Eòlia.
Teatre Tívoli: el templo al borde de Passeig de Gràcia
El Tívoli se inauguró en el año 1919 y, aunque haya pasado más de un siglo, estamos ante un espacio que respira teatro, tradición y elegancia. Durante muchos años fue la casa del cine, la zarzuela y la ópera y, de hecho, en su historia nos encontramos con hitos como el debut de la Royal Shakespeare Company en España en 1984.
Pero desde los años noventa se ha convertido en el escenario por excelencia de los grandes musicales de formato internacional y las obras de texto con un equipo artístico de primera calidad. Por su sala han pasado desde Ricardo Darín o Josep Maria Flotats hasta Bruce Springsteen.
Todavía hoy, el Tívoli conserva ese aire del siglo pasado: colores dorados en las molduras, motivos vegetales y un rojo intenso en las butacas que te indica que allí dentro tienen lugar experiencias inmensas. Una curiosidad que no todo el mundo sabe: últimamente su hall y el bar acogen conciertos alternativos de pequeño formato en un ambiente de lo más íntimo.

Coliseum: cien años de espectáculo en la Gran Via
Es imposible cruzar la Gran Via y no quedarse mirando la fachada del Coliseum. Inaugurado en 1923, este espacio fue durante décadas una de las grandes salas de cine gestionadas por el Grup Balañá. Por sus salas han pasado artistas tan conocidos como George Clooney, Harrison Ford o Pedro Almodóvar, aunque de vez en cuando también se exhibía teatro, como es el caso de Yerma de Núria Espert o los conciertos de Joan Manuel Serrat.
Cuando La Cubana hizo parada con Cómeme el Coco, Negro en el año 2027, el Coliseum se transformó y dejó de lado el cine para convertirse en una sala de teatro a tiempo completo. Su patio de butacas acoge hasta 1.500 personas que pueden disfrutar de una cartelera muy variada: desde monólogos de comedia hasta grandes espectáculos en directo. Además, guarda dos secretos muy bien guardados: el bar del primer piso, situado detrás de las famosas letras de bombillas, y "La Cúpula", un espacio en la parte superior.

La Villarroel: el escenario de la dramaturgia catalana
Si hablamos de teatro de autor con mayúsculas, toca hablar de La Villarroel. Esta sala nació en el año 1972 con una vocación claramente obrera y comprometida. Desde entonces, el espacio ha mantenido intacta su personalidad. Desde 2005 está bajo el paraguas del Grup Focus y cuenta con la dirección artística de Tania Brenlle, que ha trabajado para convertir la sala en un gran escaparate de la dramaturgia contemporánea y, muy especialmente, de la creación catalana.
Por La Villarroel han pasado nombres tan destacados como Ovidi Montllor, Raimon, Tricicle, Dagoll Dagom, Emma Vilarasau o Clara Segura. Hoy en día, cuenta con más de 250 estrenos a sus espaldas y un Premio de la Crítica a la mejor sala.

Sala Atrium: teatro de culto y de proximidad
Fundada en 2011 por Mireia Trias, Patricia Mendoza, Carlos Duran y Raimon Molins, la Sala Atrium es la definición perfecta de teatro de proximidad. La sala cuenta con solo 54 localidades, por lo tanto, elimina la distancia entre la platea y el escenario, consiguiendo una intimidad que pocos teatros se pueden permitir.
Además, el Atrium no es solo una sala que alquila su escenario: funciona como un laboratorio propio. Tienen su espacio de formación y ensayo para actores (el Estudi) y producen sus espectáculos, haciendo que todo lo que llevan a cartelera tenga una línea muy cuidada y personal. Su programación apuesta por un tipo de teatro de autor, donde el debate y la proximidad con el equipo artístico son la apuesta principal.

Teatre Gaudí: comedia y musicales de formato medio
En la calle Sant Antoni Maria Claret se encuentra el Teatre Gaudí Barcelona (TGB), que se ha convertido en un imprescindible de la cartelera desde que abrió en 2008. El espacio tiene dos salas: la Petita (a la italiana, para unas 40 personas) y la Gran, que tiene la particularidad de tener un escenario a cuatro bandas, que es único en la ciudad.
El Gaudí se ha especializado en la producción de musicales de calidad a precios competitivos, sin dejar de lado el teatro de texto o la comedia. Desde el otoño de 2024, la productora Buganvilia Creacions Artístiques (con Anna Carreño, Màrius Hernández y Gemma Deusedas) ha tomado el relevo del proyecto para seguir apostando por una programación fresca, catalana y comprometida.

Teatre Eòlia: la ventana al talento emergente
En la calle Bailèn encontramos el Teatre Eòlia, dirigido artísticamente por Rosa Galindo Solé. Esta sala tiene una conexión directa con la Escola Superior d'Art Dramàtic Eòlia, uno de los centros de formación más consolidados de Barcelona. Esto marca del todo su identidad: la sala nace para ser el escaparate de este talento joven.
El teatro es un espacio pensado para creadores e intérpretes emergentes que buscan un escenario donde probar nuevas voces y lenguajes diferentes, fuera de las presiones del circuito comercial. Su apuesta va más allá del entretenimiento puro: es un espacio pensado para abrir debates sobre la inclusión social, la memoria y la sostenibilidad.

Eixample Teatre: la comedia en el corazón del barrio
El Eixample Teatre es el lugar ideal para desconectar a base de humor. Este espacio (el antiguo Guasch Teatre), hoy liderado por Borja Rabanal, ofrece 300 localidades diseñadas para que no te pierdas ni un detalle desde ningún asiento.
El Eixample Teatre programa más de 500 funciones al año y cuenta con una media de 80.000 espectadores, por lo tanto, se ha convertido en un referente de la comedia en Barcelona. Su cartelera es muy variada: cuenta con monólogos, improvisación, espectáculos de magia, musicales y teatro familiar.

La próxima vez que pasees por el barrio, no te quedes solo mirando el edificio desde fuera. L'Eixample tiene un teatro para cada estado de ánimo: solo hay que elegir la función, coger la entrada y dejarse llevar antes de que se apaguen las luces.
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