La programación del TNC rinde homenaje a Barcelona, a las mujeres y a la libertad
La nueva temporada del Teatre Nacional de Catalunya ha sido anunciada por su actual directora, Carme Portaceli, quien ha querido “reivindicar el teatro como lugar de encuentro y de resistencia, en un mundo que cada vez nos fragmenta y nos separa más”. Una temporada que, tal y como ha querido remarcar, está dedicada a Barcelona:“Casi desde el comienzo de mi dirección en el TNC tuve claro que mi última temporada estaría dedicada a Barcelona. Barcelona, para mí, siempre ha sido la ciudad de mis sueños. (...) Yo era muy pequeña y mi imaginario volaba hacia esta ciudad donde se hablaba catalán —mi lengua prohibida en Valencia— en los espacios públicos, en las tiendas y en los restaurantes, y no solo en casa. (...) Donde las mujeres eran más independientes, más libres. Y yo soñaba con pasar aquí toda mi vida”.La fascinación de Portaceli por la ciudad de Barcelona, por la libertad que llenaba sus calles y por la fuerza de las mujeres, se respira en la programación de la nueva temporada del teatro. Producciones como L’hostal de les tres camèlies, de Mercè Rodoreda, dirigida por la propia Portaceli; Roig i violeta, un texto inspirado en dos obras de Montserrat Roig (El temps de les cireres y L’hora violeta); Nada (No-res), de Carmen Laforet; o La madre coraje y sus hijos, de Bertolt Brecht, dirigida por Josep Maria Mestres y protagonizada por Emma Vilarasau, son solo algunos ejemplos de esa Barcelona femenina, empoderada y que siempre ha luchado por su libertad.
El TNC se conecta con el mundo y con el territorio
Dentro de esta línea de visibilización destacan dos proyectos propios de la casa. El primero es Barcelona Calling, que en esta tercera edición pone la mirada en Oriente Medio y, en concreto, en la visión de las mujeres. Bajo el subtítulo Las mujeres se reinventan, podremos disfrutar de espectáculos de artistas procedentes de Líbano, Egipto, Palestina, Siria y otros países, todos ellos desde una perspectiva cien por cien femenina.Sobre el escenario se debatirán temas que, tradicionalmente, las mujeres han vivido en silencio, como la menopausia o el embarazo. En palabras de Anne Goalard, asesora y coordinadora artística: “Creemos que ha llegado el momento de mostrar que, pese a muchos prejuicios, las artistas árabes e iraníes son pioneras de la causa feminista”. Y Carme Portaceli añadió durante la rueda de prensa: “Ellas han conseguido que el arte no sea un lujo, sino una necesidad”.“Creemos que ha llegado el momento de mostrar que, pese a muchos prejuicios, las artistas árabes e iraníes son pioneras de la causa feminista”.El segundo proyecto es 365 dones l’any, que tiene como objetivo difundir la vida y el legado de mujeres invisibilizadas por la historia. Para ello, trabajan con compañías de teatro amateur interesadas en llevar estos montajes por toda Cataluña. El teatro les cede un texto y, a partir de ahí, acompaña a las compañías con formaciones y espacios de encuentro para que puedan desarrollar su propia versión. Porque, como ha señalado el presidente: “Queremos trabajar más a fondo en la idea de que el TNC sea el teatro de Cataluña y no solo de Barcelona”.Esta voluntad de salir más allá de la ciudad se consolida con una potente red de coproducciones (con alianzas que van desde el Centro Dramático Nacional, con quien se estrenará en octubre La última noche con mi hermano, de Alfredo Sanzol, hasta el Teatre Principal de Palma o la Agrupación Señor Serrano) y con tres grandes giras que llevarán fuera de la ciudad montajes como L’hostal de les tres camèlies, La tercera fuga, de Victoria Szpunberg (que viajará a Madrid y París), y La ràbia, de Josep Julien, coproducida con Teatres en Xarxa.
Angélica Liddell será el cierre catártico del TNC de Portaceli
Si la temporada comienza con la voz y la intimidad de Sílvia Pérez Cruz, el cierre será una auténtica sacudida. Del 20 al 27 de junio de 2027, Angélica Liddell ocupará la Sala Gran con 00:01 La Creación, una nueva producción propia de la artista. Liddell es conocida internacionalmente por su teatro radical, visual, poético y libre y, con este nuevo proyecto, propone una estructura interna muy particular: funciona como un compendio de su visión escénica a través de diferentes estadios o “piezas de pensamiento”.El teatro sirve, sobre todo, para encontrarnos y resistir en medio de la fragmentación.Se trata de una propuesta que mantiene viva la esencia del proyecto de Carme Portaceli: convertir el Teatre Nacional de Catalunya en un espacio de pensamiento crítico, de riesgo artístico y, sobre todo, en una ventana abierta a las tendencias más rompedoras de Europa.Con la nueva temporada del TNC, Carme Portaceli no se despide de puntillas: abre la Sala Gran de par en par a la libertad, a la vanguardia y al compromiso con las creadoras para recordar que el teatro sirve, ante todo, para encontrarnos y resistir en medio de la fragmentación.
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