El Liceu despliega la nueva temporada: 194 funciones para cuestionar el ritual operístico

La nova temporada arrencarà el 25 de setembre amb l’òpera ‘Aida’ de Verdi. © Bernd Uhlig
La nova temporada arrencarà el 25 de setembre amb l’òpera ‘Aida’ de Verdi. © Bernd Uhlig

Con grandes voces como Anna Netrebko, Asmik Grigorian, Sondra Radvanovsky o Lise Davidsen, y con creadores como Shirin Neshat, Marcos Morau, Àlex Ollé o Calixto Bieito, la temporada 2026-2027 se construye sobre un presupuesto récord, el más elevado de la historia del teatro, con el objetivo de alcanzar los 300.000 espectadores

(Redactora en The New Barcelona Post)
04 de mayo de 2026
Antes de que se alce el telón y la función comience, se genera un silencio que se extiende por toda la sala y parece detener el tiempo durante unos instantes. En el Gran Teatre del Liceu, este momento se ha convertido casi en un ritual: las luces se apagan, la sala queda en penumbra, la orquesta termina de afinar, el director entra en el foso y la batuta se alza… todo queda en suspenso antes del primer sonido. La ópera funciona así como una suerte de liturgia cotidiana. Un ritual que, a la vez, se quiebra desde dentro: la solemnidad de las voces y las notas —que a menudo adoptan la forma de una plegaria— convive con pasiones desatadas, conflictos y rupturas sobre el escenario. Es en esta tensión entre ritual y ruptura donde se articula la nueva temporada del Liceu, que, bajo el lema de Des(sacralizar), desplegará 194 funciones y reunirá a grandes voces como Anna Netrebko, Asmik Grigorian o Sondra Radvanovsky.La ópera es, a la vez, templo y escenario, liturgia y provocación, plegaria y grito”, ha expresado Víctor García de Gomar, director artístico del Gran Teatre del Liceu, durante la presentación de la temporada 2026/2027. Y añade: “El Liceu se concibe como un templo de interrogaciones, donde el conflicto entre lo sagrado y lo profano atraviesa cada obra”. Desde esta tensión constante entre ritual y ruptura se articula el hilo conductor de la nueva temporada: el Liceu se convierte en un espacio que desafía los fanatismos de cualquier época y donde cada título de ópera —junto con las disciplinas que dialogan con ella— se convierte en una herramienta para repensar la responsabilidad del arte en el mundo contemporáneo y su capacidad de resistencia.Esta reflexión conceptual se concreta en 194 funciones a lo largo de la temporada, con 9 títulos de ópera escenificada y 4 en versión concierto, además de 17 funciones de danza, con la ambición de alcanzar los 300.000 espectadores. La temporada parte del gran repertorio clásico —con obras como La bohème, I Capuleti e i Montecchi, La clemenza di Tito o La fanciulla del West— y avanza hacia relecturas contemporáneas y nuevas miradas sobre el género operístico, como The Exterminating Angel de Thomas Adès, junto con nuevas producciones como Jenůfa de Janáček y La flauta mágica de Mozart, firmada por Marcos Morau.Esta programación artística se levanta sobre un presupuesto de 63,1 millones de euros, el más elevado hasta ahora en la historia del Liceu, que sitúa la temporada 2026-2027 como la más ambiciosa también en el plano económico. Se trata de un presupuesto récord, basado en un modelo de equilibrio entre ingresos propios (52%) y financiación pública (48%), siempre bajo la premisa de no generar deuda ni desviaciones presupuestarias.En apenas una década, el presupuesto del Liceu ha crecido en veinte millones de euros, pero lo ha hecho sin renunciar a una idea clave: la calidad artística no es negociable. De hecho, si se suman el gasto artístico al presupuesto de la orquesta y el coro del Liceu, cerca de la mitad del presupuesto de la institución se destina directamente a la actividad artística.
Presentación de la temporada del Liceu. © Sergi Panizo

Los grandes títulos de la temporada

La nueva temporada arrancará el 25 de septiembre con Aida de Giuseppe Verdi, una de las óperas más monumentales del repertorio musical, con dirección musical de Antonello Manacorda y Josep Gil. En manos de la artista iraní Shirin Neshat ---quien también ha participado en la conceptualización estética de todo el libreto de temporada---, esta coproducción del Liceu con la Opéra national de París transforma el título clásico en un relato que dialoga con tensiones contemporáneas como la identidad, el exilio, la opresión y la fragilidad del poder.

Esta lectura se inscribe en el hilo conductor de la temporada, en el que la ópera deja de ser únicamente un ritual ajeno para asumir una dimensión de responsabilidad con el presente, como espacio de interrogación del mundo contemporáneo. Aida se convierte, así, en un espejo de conflictos actuales —reflexionando sobre cuestiones como el poder y la guerra, pero también la fragilidad de los desplazados y la lucha por preservar la identidad y la dignidad en estos contextos—. La ópera contará con un reparto de primer nivel con voces como Anna Netrebko —una de las grandes sopranos actuales, que no actuaba en Barcelona desde 2021— y Anna Pirozzi en el papel de Aida, así como Yusif Eyvazov y Piotr Beczała como Radamès.

Víctor García de Gomar, director artístico del Liceu, y Jonathan Nott, director musical, durante la rueda de prensa. © Sergi Panizo

Durante la temporada, el Liceu presentará nuevas producciones que amplían este hilo artístico. Es el caso de Jenůfa, de Leoš Janáček, que se podrá ver del 8 al 22 de mayo en una nueva producción de Àlex Ollé, que explora cómo la tradición puede acabar convirtiéndose en una forma de control moral dentro de la comunidad. Asmik Grigorian y Nina Stemme encabezan el reparto de esta propuesta, que contará con la dirección musical de Jonathan Nott, quien asumirá la dirección de la orquesta del Liceu a partir de la temporada 2026/2027, en sustitución de Josep Pons, tras 14 años al frente de la formación.

La llegada de Jonathan Nott como director musical marca el inicio de una nueva etapa para la Orquesta del Gran Teatre del Liceu. “Hacer música es como saltar en paracaídas: saltar al vacío o confiar en que [la orquesta] abrirá el paracaídas por ti”, ha expresado Nott durante la rueda de prensa. Para inaugurar esta nueva etapa artística del teatro, el Liceu presenta el concierto Bienvenido Jonathan Nott. Una nueva primavera musical, el 3 de diciembre, primer concierto de la temporada bajo su dirección musical, que también se inscribe dentro de la programación oficial del 150º aniversario de Pau Casals, en homenaje a su legado.

A pesar de esta nueva etapa, el Liceu quiere mantener el vínculo con Josep Pons, figura clave en la redefinición de la orquesta en los últimos años. Ahora, ya como director honorífico, la voluntad es que pueda seguir dirigiendo un título por temporada. En este caso, Pons estará al frente de otra de las nuevas producciones que presenta el Liceu: La flauta mágica, de Wolfgang A. Mozart, firmada por Marcos Morau —coreógrafo y cofundador de La Veronal—, que se podrá ver del 5 al 29 de julio.

Entre los grandes títulos de la temporada también destaca el nuevo ciclo dedicado a Wagner con la tetralogía de El anillo del Nibelungo, uno de los proyectos más ambiciosos del Liceu en los últimos años, en coproducción con la Bayerische Staatsoper. No se trata solo de una serie de óperas, sino de un proyecto que se desplegará a lo largo de varias temporadas, hasta 2030, con un título por año, y que propone una mirada de conjunto sobre grandes cuestiones como el poder, la religión y la idea de inmortalidad. El punto de partida será Das Rheingold, que podrá verse del 7 al 21 de febrero, con dirección escénica de Tobias Kratzer y dirección musical de Jonathan Nott.
Josep Pons estará al frente de otra de las nuevas producciones que presenta el Liceu: La flauta mágica, de Mozart. © Daniel Escalé
En el otro extremo, The Exterminating Angel, de Thomas Adès —uno de los grandes estrenos de la temporada, que podrá verse del 15 al 22 de abril—, propone una mirada contemporánea sobre una sociedad atrapada en sus propias convenciones. Basada en la película homónima de Luis Buñuel (1962) y estrenada como ópera en 2016 en el Festival de Salzburgo, la obra llega al Liceu con Calixto Bieito como director de escena.Finalmente, la temporada 2026/2027 vivirá también otro de sus momentos álgidos con La rosa dels set pètals (del 4 al 6 de junio), la segunda ópera comunitaria del Liceu. Todo ello en una temporada que tampoco se olvida de los grandes títulos del repertorio operístico clásico, como La fanciulla del West de Puccini —que regresa al escenario del Liceu después de 43 años—, La Bohème o I Capuleti e i Montecchi de Bellini.
The Exterminating Angel, de Thomas Adès, se basa en la película homónima de Luís Buñuel. © Agathe Poupeney

Mientras toda esta programación se despliega sobre el escenario, el Liceu también proyecta su futuro. Un futuro que dibuja la ampliación de su templo —el espacio donde se materializa este ritual operístico— con una segunda sede: el Liceu Mar. Con cinco proyectos finalistas ya seleccionados, la institución prevé escoger la propuesta ganadora entre septiembre y octubre, con el horizonte de que el nuevo equipamiento pueda ser una realidad, como mínimo, en 2032. Tal como ha subrayado Salvador Alemany, presidente del Liceu, el proyecto “no se piensa solo desde el continente, sino también desde el contenido”, con la voluntad de abrir espacios a disciplinas que hoy no tienen cabida en el teatro de la Rambla e impulsar nuevos formatos de creación, formación y reflexión sobre la ópera y las artes del siglo XXI.

Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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