Hivernacle de la Ciutadella
El Hivernacle del Parque de la Ciutadella, en una foto de archivo.

La rehabilitación del Hivernacle de la Ciutadella empezará en julio

El Ayuntamiento afronta los trabajos que tienen que solucionar las patologías estructurales que amenazan a este edificio histórico de la ciudad, construido con motivo de la Exposición Universal de 1888

Se retoma la rehabilitación de uno de los iconos olvidados del Parque de la Ciutadella, su Hivernacle. En desuso desde hace años, su estructura de metal hace tiempo que se encuentra en mal estado, con buena parte de sus cierres de vidrio rotos y desaparecidos, situación que se ha ido exagerando. A la precariedad del edificio, se añade la de las personas sin hogar que malviven en él. Las obras para poner fin a este abandono empezarán en julio y se prevé que se alarguen durante todo un año. Con un presupuesto de dos millones de euros, los trabajos consistirán en restaurar el edificio patrimonial y resolver las patologías estructurales detectadas en la reforma fallida de 2015, que se detuvo al poco de empezar cuando la empresa encargada de realizarla presentó concurso de acreedores.

El Hivernacle de la Ciutadella, catalogado como Bien de Interés Cultural Nacional, tiene una superficie de 1.000 metros cuadrados. Obra de Josep Amargós i Samaranch, está formado por tres naves longitudinales, la central, que es la más alta, y las dos laterales, la nave Picasso y la nave de las Magnolias. Las tres naves requieren actuaciones profundas de rehabilitación, tanto en su interior como en el exterior. “Hace muchos años que se espera esta actuación porque existía un riesgo para la propia estructura. Por fin, hemos conseguido sacar adelante esta inversión”, celebra la teniente de alcalde de Urbanismo de Barcelona, Janet Sanz.

Una vez acabe la rehabilitación, se tendrá que definir qué se hará en este edificio, que depende de Parcs i Jardins. “Es un edificio clave en el día a día del Parque de la Ciutadella que echamos de menos que esté activo como en épocas pasadas”, defiende Sanz. Construido con motivo de la Exposición Universal de 1888, se utilizó como salón de fiestas y conferencias durante este gran evento internacional. Las plantas y los árboles que han habitado su interior históricamente han visto como lo ocupaban una sala de exposiciones, un ciclo de jazz y múltiples actos culturales, así como una tienda y un restaurante, que cerró en 2006.

Hivernacle Parc Ciutadella
Las tres naves del Hivernacle se someterán a una rehabilitación integral.

Para el Ayuntamiento, la rehabilitación del Hivernacle, que se suma a la del Museo Martorell, es clave para consolidar el Parque de la Ciutadella como espacio estratégico de la ciudad, después de ver como la mayoría de sus iconos, añadiendo el Castell dels Tres Dragons y el Umbracle, se han ido deteriorando. La ciudad quiere potenciar el parque y todas las instituciones que lo rodean, como la Universitat Pompeu Fabra (UPF), el Hospital del Mar o el Zoo, con una nueva centralidad científica y cultural a través de la iniciativa la Ciutadella del Coneixement. Este proyecto se empezará a visualizar en un nuevo complejo de investigación que la UPF, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST) construirán en el espacio que antes ocupaba el Antiguo Mercado Central del Pescado, junto a la parada de metro de Ciutadella – Vila Olímpica.

Otro edificio que también se rehabilitará este año en Barcelona será el Palau del Marquès d’Alfarràs, situado en el parque del Laberinto de Horta. La rehabilitación de este edificio, también catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional, se dividirá en dos fases en 2022 y 2023, con un presupuesto total de 4,1 millones de euros. La primera fase será la que empezará en julio de este año, con una dotación de un millón y medio de euros y que durará nueve meses.

Los trabajos en el Palau del Marquès d’Alfarràs incluirán la consolidación de su estructura y sus sistemas constructivos. En primer lugar, se abordará la estructura, que sufre una degradación importante, para garantizar la impermeabilización y la protección de los elementos patrimoniales. Posteriormente, se rehabilitarán las fachadas y las soleras, conservando las características que aportan identidad al edificio, y se le dotará con instalación eléctrica, desagües y pararrayos, con el objetivo de poder darle uso en un futuro.