¿Números o letras? Durante décadas, esta pregunta ha servido para dividir a los alumnos dentro de las aulas. Fuera de ellas, esta misma lógica también ha acabado trazando fronteras entre ámbitos que se han presentado como contrapuestos: el arte y la ciencia, la tecnología y la creatividad, los datos y las emociones. Pero ¿son estas fronteras tan claras como parecen a primera vista? ¿Qué ocurre cuando un artista entra en un laboratorio? ¿O cuando la investigación científica se convierte en el punto de partida de una obra de arte? ¿Qué preguntas nuevas pueden surgir cuando estos dos mundos dejan de trabajar por separado?
Este es el espíritu de Platform Dalí, el proyecto impulsado por la Fundación Gala-Salvador Dalí que acaba de inaugurar el Espai Platform Dalí, su nueva sede en la calle Ciutat, 7, en el barrio Gótico de Barcelona. Más que una sala de exposiciones, la nueva sede quiere convertirse en un punto de encuentro entre artistas y científicos, un laboratorio de ideas donde la investigación y la experimentación compartan espacio con la creación.
La iniciativa pone el foco en una faceta de Salvador Dalí que a menudo queda en segundo plano: su profunda fascinación por la ciencia. Lejos de entenderla como un campo ajeno a la práctica artística, el pintor surrealista encontró en disciplinas como la física, la biología o las matemáticas una fuente de inspiración para explorar conceptos como la materia o el paso del tiempo. Para Dalí, arte y ciencia no eran disciplinas separadas, sino dos maneras de explorar la realidad. Y así lo expresaba: "el fenómeno estético está profundamente entrelazado con la historia de la ciencia, porque ambos hacen posible un campo de experimentación" (El enigma estético, 1985).

Este es precisamente el hilo que recupera Platform Dalí. Impulsado por la fundación a finales de 2025, el programa promueve las conexiones entre artistas e investigadores de centros de investigación punteros de la ciudad como el Barcelona Supercomputing Center, el Institut de Ciències del Mar, el Institut de Física d’Altes Energies, el Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona o el Institut de Ciències Fotòniques. El objetivo no es que la ciencia sirva para cuestionar el arte ni que el arte ilustre la ciencia, sino crear un espacio donde ambas disciplinas puedan dialogar, hacerse preguntas y generar nuevas maneras de entender el mundo, recuperando una de las grandes apuestas de Dalí.
Un laboratorio donde experimentar
La apertura del Espacio Platform Dalí es la primera materialización física de este programa. Situado en el corazón del barrio Gótico de Barcelona, el nuevo espacio traslada esta voluntad de hacer dialogar arte y ciencia a un mismo lugar físico. El espacio no se ha concebido como una galería de arte convencional, sino como un lugar de trabajo y de intercambio: es a la vez la sede del programa, las oficinas del equipo que lo impulsa y el estudio de los artistas residentes, que desarrollan en él sus procesos de investigación y creación.

El objetivo es que los procesos de investigación de los artistas residentes en el programa no queden escondidos detrás de las puertas de un laboratorio o un taller, sino que se hagan visibles a través de conversaciones, talleres y exposiciones abiertas a toda la ciudadanía. Así, a partir del otoño, el equipamiento desplegará una programación estable de actividades para integrarse en la escena cultural barcelonesa.
De momento, el espacio se abre al público con una primera exposición que se puede visitar desde el pasado miércoles 8 y hasta el próximo 23 de julio, los martes, miércoles y jueves, de 16 a 18 horas, siempre bajo cita previa. La muestra, concebida bajo la pregunta ‘¿Qué es real?’, reúne las obras de los primeros artistas vinculados a Platform Dalí: la mexicana Tania Candiani, una de las artistas becadas por el programa hasta 2027; el artista sudafricano George Mahashe, residente en el Institut de Física d’Altes Energies (IFAE), y el colectivo de programadores e investigadores catalanes Estampa, en residencia en el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC).

Las obras que inauguran el Espacio Platform Dalí son también una declaración de intenciones del proyecto. A pesar de partir de lenguajes muy diferentes, todas las piezas comparten un mismo origen: la investigación científica. A partir de aquí, cuestionan cómo percibimos e interpretamos la realidad. Una duda que ilustra Taula d'espectres —una de las obras instaladas en el nuevo espacio—, donde el colectivo Estampa invita a dos personas a sentarse frente a una mesa aparentemente normal pero, que gracias al juego con la luz y a los efectos ópticos, parece estar habitada por espectros.
El mismo colectivo de artistas presenta también Ekphrasis, un vídeo que reflexiona sobre los límites entre el lenguaje y la imagen y sobre la dificultad de traducir en palabras aquello que vemos o sentimos. Por su parte, la artista mexicana Tania Candiani exhibe HUM, una pieza audiovisual que parte de una trompeta para explorar cómo el sonido y sus vibraciones atraviesan la materia. La muestra se completa con el libro defunct context: Ambivalence to important work, la publicación de George Mahashe, que recoge sus últimos quince años de trabajo marcados por el diálogo entre la práctica artística y la investigación astronómica.
Más que ofrecer respuestas, las obras invitan a formular nuevas preguntas. ¿Qué es real? ¿Cómo podemos comprender lo que se escapa de nuestra mirada? ¿Qué límites tiene nuestra percepción de la realidad? Son preguntas que la ciencia ha intentado responder a través de la investigación, pero que también han interesado a movimientos artísticos como el surrealismo, impulsado por pintores como Salvador Dalí, que pretendía explorar todo lo que hay bajo la realidad visible. Los mismos interrogantes que, un siglo más tarde, también se convierten en el punto de partida del nuevo espacio y la nueva plataforma.

Del laboratorio al arte
La apertura del Espai Platform Dalí es solo el primer paso de un proyecto cultural pensado a largo plazo. Después de seleccionar a los primeros artistas becados —la mexicana Tania Candiani y el bailarín sevillano Israel Galván— y de impulsar las primeras residencias artísticas, la Fundació Gala-Salvador Dalí ya ha abierto una nueva convocatoria de residencias para incorporar nuevos creadores de cara al año 2027.
La convocatoria se dirige a creadores de cualquier disciplina que quieran explorar la pregunta anual ¿Qué es real?. Durante la residencia, los artistas seleccionados desarrollarán un proceso de investigación en colaboración con investigadores de los centros de investigación colaboradores, un diálogo del que nacerán nuevas obras.
“¿Qué existe más allá de la percepción directa? ¿Qué surge de aquello que es extraño e inesperado? ¿Qué relaciones invisibles conectan formas de vida, materia y conciencia?”. Con estas preguntas, la directora de Platform Dalí, Mónica Bello, resume el espíritu de las futuras residencias. El objetivo, asegura, es “explorar cómo el arte y la ciencia participan en la construcción, la mediación y la interpretación de la realidad”.

Pero el programa no terminará con esta convocatoria del año 2027, sino que continuará desplegando becas, residencias, actividades públicas y nuevas colaboraciones hasta culminar, en 2029 —coincidiendo con la celebración del centenario de la Exposición Internacional de Barcelona—, con una gran exposición. Un calendario ambicioso para demostrar que cuando arte y ciencia dejan de presentarse como dos mundos separados, pueden compartir preguntas, procesos y formas de experimentación.


