Joan Miquel Oliver: "Nacimos con la intención de no ser una versión de nada"
Joan Miquel Oliver - PORTA
El mallorquín rememora el decimoquinto cumpleaños de su primer disco en solitario con la reedición del álbum en vinilo y una gira de celebración que le lleva este jueves a actuar en la Sala Barts
---Muy bien, con la reedición puse el disco bastantes veces y lo puedo defender. Surfistes a càmeralenta me gusta más ahora que cuando lo hice, que no estaba tan convencido. La propuesta estética es concreta y se aguanta perfectamente. Han pasado quince años de aquel disco y no lo haría de otra forma.
---Revisitarlo es un acto de nostalgia...
---Sobre todo es disfrutar de aquel repertorio y hacer algo especial, diferente de lo que hemos estado haciendo últimamente. En Surfistes a càmera lenta cada canción tiene sus particularidades, no como en mis últimos discos, que son más planos y todo suena un poco más igual.
---En Antònia Font quien estaba en el centro y cantaba era Pau Debon. ¿Fue difícil dar el paso a hacerlo tú?
---Me costó mucho ponerme a cantar. Cuando grabábamos el disco no lo veía claro y hasta cinco minutos antes del primer concierto no sabía si sería capaz de hacerlo. El debut fue un lugar muy pequeño y familiar, para probar. Cuando empezó estaba mi pareja entre el público y la miré y me hizo un gesto de "todo bien". Esto me dejó más tranquilo.
---¿Siempre te había interesado cantar?
---Sí, desde que era pequeño que siempre había cantado, iba a una coral y todo. Era el instrumento que llevaba encima, siempre lo hacía y a la gente le gustaba: cuando haces música en tu imaginación, siempre la cantas.
---Tuviste un tiempo de componer para la banda y componer para ti. ¿Cómo lo hacías?
---Por proyectos. Abría una etapa de escritura y aquellas canciones eran de Antònia Font y cuando había acabado, abría otra que eran para Joan Miquel Oliver. No era demasiado intercambiable. Pensaba en discos, en ciclos. No escribo canciones al aire, sino con un calendario y un objetivo: hacer un disco por un lado o por el otro.
---Acostumbras a sacar hierro al legado de tus discos, en solitario y con Antònia Font, y a la importancia que han tenido en los músicos de la Isla. Después hablas con ellos y todos, del primero al último, te citan como referente.
---Cuando te lo dicen tanto, al final piensas en ello. Creo que la explicación puede ser que con Antònia Font nos encontramos con un terreno muy virgen, todo era embrionario. Entonces cada grupo parecía la versión catalana de algo que ya existía: los que sonaban a los Beatles, o a los Rolling Stones, o Metallica, al que fuera. Nosotros nacimos con la intención de no ser una versión de nada. No quiere decir que el terreno no estuviera explorado, en la música catalana había Sisa y Pau Riba, por ejemplo, pero a nivel de grupos en general todo era muy clásico. Añadimos experimentación, con samba, bossanova, rumba, hablando del espacio exterior, añadiendo toques mediterráneos... eran elementos que no habían ido juntos. Antònia Font éramos una cosa diferente con un discurso propio.
---María Jaume cuenta que su madre le ponía Coser i cantar cuando era pequeña. ¿Da vértigo oírlo?
---Absolutamente. Es que no te das cuenta y ya tienes cuarenta y siete. Esta gente nueva eran niños pequeños cuando tocamos en el Liceu.
---Hay una muy buena generación de música mallorquina: Da Souza, Maria Jaume, Jorra i Gomorra.
---Son muy creativos y no tienen ningún complejo ni miedo de nada, músicos muy liberados y cada cual tiene su manera de trabajar. Los oyes, a ellos, o a propuestas como la de Joan Pons, con El Petit de Cal Eril, y son modernos con un nivel muy alto en composición y concepto. Me gustan, son muy buenos.
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