Balance alternativo Barcelona 2020
Carta del editor

2020: Un balance alternativo

Como debe suceder a muchos de nuestros lectores, a menudo vivo estos últimos días de diciembre con ganas que 2020 se acabe de una vez y que el contador del tiempo nos regale la posibilidad de un nuevo año en el que podamos recuperar pronto y sin trabas nuestra vida familiar, laboral, cultural y económica.

La tentación de pasar página a este año es tan comprensible como humana, porque los estragos con que nos ha castigado el Covid-19 no son menores, empezando por las miles de víctimas de la pandemia (lamento todas y cada una de ellas, pero me duelen especialmente los ancianos a los que no hemos sabido garantizar un final digno), y también las graves consecuencias que los confinamientos han provocado a la salud de la industria, los restaurantes, el pequeño comercio y los equipamientos culturales.

Entiendo que se quiera olvidar lo antes posible este 2020 que ha puesto tantas pegas a nuestra cotidianidad, situando el sistema de la sanidad pública al límite de su resistencia, en unos meses angustiosos que han estado a punto de arrojarnos a una recesión de consecuencias imprevisibles.

Sin embargo, precisamente ahora que el olvido resulta una tentación tan fuerte, es más necesario que nunca hacer un balance alternativo de 2020, evitando huir de los recuerdos dolorosos, pero tampoco caer en un catastrofismo paralizador.

Porque igual que, a lo largo de su historia, Barcelona ha superado crisis sanitarias y asedios de una fuerza destructora mayor que el Covid-19, ahora la ciudad no sólo ha resistido el embate de la pandemia, sino que ya se está sobreponiendo a sus efectos con la vacuna del trabajo y la creatividad.

Esta misma semana, nuestro Post explicaba la creación de un hub de arte, ciencia y tecnología en Montjuïc que se nutrirá de los equipamientos museísticos de la zona para impulsar el sector Artech mediante una aceleradora de empresas creativas y un centro de investigación financiado con los fondos europeos de reconstrucción. A principios de mes también os contábamos cómo Amazon reforzará su implantación en el Área Metropolitana de Barcelona con un nuevo centro logístico de 21.000 metros cuadrados en Montcada i Reixach. También sabíamos que una empresa del país especializada en productos inyectables, la farmacéutica Reig Jofre, ha sido elegida para producir la vacuna que la empresa Johnson & Johnson desplegará en todo el planeta con el fin de erradicar el Covid-19.

A pesar de vivir un tiempo de incertidumbre, Barcelona ha sido el lugar escogido para desplegar su negocio por parte de muchas empresas nacionales, como Innsomnia, pionera en la aceleradora de startups, o de internacionales como Nicecactus, la multinacional francesa de juegos electrónicos.

“Barcelona ha superado crisis sanitarias y asedios de una fuerza destructora mayor que el Covid-19, y ahora ya se está sobreponiendo con la vacuna del trabajo y la creatividad”

2020 nos ha enseñado que a partir de ahora los países más competitivos del mundo serán aquellos que apuesten en mayor medida por la innovación científica y la investigación biomédica, por modelos de pedagogía que superen la escuela tradicional a través de nuevos medios tecnológicos de interacción entre profesorado y alumnos, y que busquen respuestas a los enigmas que nos plantea el futuro con equipamientos culturales más abiertos y porosos para con la ciudadanía. Barcelona no puede quedarse al margen de esta carrera de fondo. Es más, debe liderarla.

La sociedad civil barcelonesa y catalana no sólo ha respondido a los retos de la pandemia con un altísimo sentido de la responsabilidad y del sacrificio, sino que hoy se esfuerza por superar este 2020, aprender de todo aquello que pudo hacerse mejor y con recursos más eficientes, para así reactivarse cuanto antes y liderar de nuevo cultural y económicamente el sur de Europa.

Pienso, y lo digo con orgullo, que mis conciudadanos han cumplido su deber con esfuerzo y han estado a la altura de las circunstancias, demostrando que libertad y responsabilidad no son excluyentes, en contraste con una clase política que no siempre ha demostrado el nivel mínimo de experiencia técnica y liderazgo en la gestión.

Hacer un balance alternativo de 2020 implica pasar página y mirar adelante, pero teniendo bien claro cuáles son nuestras tareas pendientes para no cerrar en falso la crisis y los retos que nos ha impuesto la pandemia.

“Muy pronto, Barcelona volverá a recibir visitantes de todo el mundo, llenaremos teatros y restaurantes, y el Barça podrá repetir las épocas gloriosas que lo convirtieron en un club admirado y envidiado”

Decía Kierkegaard que “la vida sólo se entiende mirando atrás, pero sólo se vive mirando el futuro”.

El futuro inmediato a partir de este 2021 no será fácil de gestionar: Catalunya necesitará de una financiación más justa, de acuerdo con su peso y esfuerzo, de liderazgos más fuertes y de responsables públicos más solventes.

Muy pronto, Barcelona volverá a recibir visitantes de todo el mundo, llenaremos los teatros, museos y restaurantes de la ciudad aún con más sed de cultura y de pasarlo bien. Y algo me dice que incluso el Barça podrá repetir las épocas gloriosas que lo convirtieron en un club rentable y en el equipo más admirado y envidiado de Europa.

Este 2020 ha sido un año difícil, pero también ha tenido muchas buenas noticias. Seamos conscientes de ello a la hora de hacer balance.

Para nosotros, si me lo permiten, ha sido el año del renacimiento del The New Barcelona Post, que este próximo 2021 continuará informando desde la verdad, el rigor y la pluralidad de una realidad compleja y diversa, haciendo honor a nuestro lema: Good News, True Stories.