De la web a la IA: 25 años de evolución de Interficie

Txus Portomeñe, CEO de Interficie © Cedida
Txus Portomeñe, CEO de Interficie © Cedida

La barcelonesa, con 25 años de experiencia, basa su modelo en formación, consultoría e ingeniería para ayudar a las compañías a integrar la innovación con sentido de negocio

06 de octubre de 2026 - 05:30

Cada vez es más complejo entender los cambios tecnológicos. En el ámbito empresarial, muchas compañías deben rodearse de empresas de consultoría o especialistas para estar al día no solo de las nuevas tendencias, sino de las funciones que la tecnología puede desempeñar. No es una tarea fácil y, con la llegada de la inteligencia artificial, todavía se hace más complicado. La reinvención es una parte clave de este proceso, tanto para las empresas necesitadas como para las consultoras. El mundo de internet ya no trata de hacer páginas web y, por lo tanto, exige más. Interficie nació en 2001 con un proyecto muy diferente del que tienen 25 años después, pero con la misma intención: transformar empresas. Hoy, ya no es simplemente una empresa de desarrollo, sino que se define como un "partner tecnológico capaz de acompañar a una organización desde la definición del problema hasta su implementación".

Interficie basa su nuevo modelo de negocio en tres ejes: formación, consultoría y tecnología. De esta manera, se convierte en un referente clave a la hora de ayudar a las empresas a integrar correctamente la tecnología, pero también las acompaña en todos los procesos previos y en el mantenimiento posterior. "Ayudamos a empresas e instituciones a convertir la tecnología en negocio", asegura Txus Portomeñe, CEO de la compañía, a The New Barcelona Post. Más de dos décadas de trabajo y una cincuentena de trabajadores llevan a Interficie a la cúspide de las consultorías, con tres ramas empresariales dedicadas exclusivamente a uno de cada pilar de la empresa. Alfabetia ayuda a las organizaciones a entender y adoptar la tecnología. Soolvers ayuda a decidir qué tiene sentido hacer, priorizar y gobernar. Interficie tiene la capacidad de ejecutarlo: software, integraciones, IA, ecommerce, plataformas y aplicaciones.

La compañía catalana no busca rentabilidad fácil a corto plazo, ya que se centra en crear relaciones de confianza con sus clientes. La realidad es que intenta introducirse en las empresas, convertirse en clave en los próximos pasos y dotarlas de todas las herramientas necesarias para que puedan seguir trabajando con tecnología más puntera y un conocimiento concreto de sus necesidades. "No nos interesa tanto hacer un proyecto puntual como entender el negocio del cliente e ir evolucionando su plataforma tecnológica con él", dice Portomeñe. De hecho, él mismo añade que tienen algunas empresas que llevan entre 7 y 8 años trabajando juntos. "Cuando conoces bien el negocio, los sistemas y los objetivos de una empresa es cuando realmente puedes aportar mucho más valor".

Es por eso que no quieren cualquier cliente ni a cualquier precio. Buscan empresas que quieran transformarse y entrar en el mundo de la tecnología de lleno, pero sobre todo con cabeza. "Que busquen un compañero con quien poder pensar y ejecutar. No alguien que tenga todas las respuestas, sino que te explique bien el problema", remarca Portomeñe. En otras palabras, se presentan como una compañía que quiere ayudar a las empresas con un problema tecnológico de cualquier tipo. No trabajan con ninguna plataforma privada de software y siempre intentan utilizar licencias de software libre, ya que para el CEO de la compañía: "El dinero debe utilizarse para la funcionalidad". Además, como tienen capacidad de ejecución, pueden crear cualquier solución de acuerdo con las necesidades específicas de los clientes.

Un paso más con la IA

La inteligencia artificial avanza mucho más deprisa que el pensamiento humano y, por lo tanto, todavía hay muchas empresas que no saben cómo integrarla. No es ningún secreto que todo el mundo acostumbra a usar la IA para tareas sencillas de búsqueda en el día a día, pero a la hora de trasladar este conocimiento a la empresa se hace complicado. Según recuerda Interficie, una adopción real de la IA necesita objetivos de negocio, una buena base de datos, integración con los sistemas de la empresa, gobernanza, seguridad y control. Si alguna de estas piezas falla, es muy fácil acabar haciendo pilotos que funcionan en una demo, pero que no aportan valor real. Portomeñe expresa en este diario que esta integración sin un objetivo claro que hacen algunas empresas puede ser peligrosa y poco efectiva.

"No necesitas que la IA de tu empresa te diga cómo hacer una tortilla de patatas", Txus Portomeñe, CEO de Interficie

Interficie crea espacios personalizados para las empresas, desde donde pueden crear una base de datos fidedigna y revisitarla con la ayuda de la IA en cualquier momento. De esta manera, se tiene mucho más control de lo que es necesario: "No necesitas que la IA de tu empresa te diga cómo hacer una tortilla de patatas", ejemplifica el CEO de la compañía. Ahora bien, la integración de la IA también tiene otros usos. Por ejemplo, Interficie ha demostrado que, en ecommerce, las empresas con plataformas que facturan millones de euros necesitan una aproximación de la tecnología que les ayude a simplificar, ya que cada mejora de rendimiento, conversión o integración tiene un impacto directo sobre el negocio. Aparte, también ayudan a todas aquellas empresas que no saben por dónde empezar. En estos casos, pueden empezar por formación e identificación de casos de uso, pasar a una fase de consultoría y acabar implementando los proyectos que realmente tienen retorno: "Lo podemos hacer todo", afirma Portomeñe.

De Barcelona al mundo

Interficie lleva 25 años en el mercado y se ha reinventado siempre para poder mantenerse fiel a las necesidades de sus clientes. La compañía se define como una empresa relativamente boutique, que para ellos quiere decir no competir en volumen, sino en capacidad de resolver proyectos tecnológicos complejos. Es evidente, sin embargo, que la compañía ve las grandes oportunidades en la adopción empresarial de la IA, en la transformación de procesos, en la conexión de la IA con los datos corporativos y en la construcción de nuevos productos y servicios. De esta manera, su crecimiento se quiere centrar en combinar la formación, la consultoría y la ingeniería, ya que mientras la tecnología continúa avanzando y las soluciones son más complicadas, se necesita una empresa capaz de todo.

En cuanto a su ubicación, tienen muy claro que se quedan en Barcelona. "Tiene una combinación muy interesante de talento tecnológico, empresa tradicional, start-ups, universidades e instituciones. Tenemos la oportunidad de convertir toda esta capacidad en proyectos de innovación empresarial mucho más tangibles", concretan desde Interficie. Ahora bien, también reconocen que, aunque la capital catalana sea su casa, desde aquí trabajan "para grandes corporaciones y proyectos que operan a escala estatal e internacional".

En definitiva, Interficie es una de esas empresas catalanas que ha sabido reinventarse y mantener su valor añadido. Actualmente, ayudan a otras empresas a aproximarse a esta tecnología que a veces parece tan lejana. Con alrededor de una cincuentena de clientes y todo el mundo por conquistar, esta empresa se alza como el acompañante perfecto para las empresas y mantiene como objetivo principal demostrarles que "la tecnología debe servir a las empresas y no al revés", concluye Portomeñe.

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Júlia Catarineu Pla
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