La economía catalana se encuentra en un buen momento y da pasos hacia un modelo más productivo, pese a los retos pendientes de resolver. Son las conclusiones del Informe Anual de la Economía Catalana 2025, que sirve no sólo para entender la evolución de la economía de Catalunya —especialmente en un contexto internacional incierto—, sino también para analizar los retos y las oportunidades que planea, y cómo abordarlos.
Porque en este abordaje de retos y oportunidades es donde, a menudo, se puede marcar la diferencia. “Hay que mirar a las oportunidades y no solo a los riegos; pesimistas, apártense”, proclama el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, como máxima. Pero, al igual que debe apartarse el pesimismo, “tampoco hay lugar para la autocomplacencia”.
“El optimismo mal entendido cierra lo ojos ante los retos, y eso es peligroso”, y más en un contexto de incertidumbre internacional. Y es que, como destaca el director general de Análisis y Prospectiva Económica, David Lizoain, “la economía catala se encuentra en un buen momento, pero podría ser de otro modo; la buena situación se produce pese al contexto externo, y gracias a la demanda interna”.
Así, pese a un 2025 marcado por aranceles y conflictos internacionales —y un 2026 que sigue la misma estela—, la economía catalana creció un 2,7% en 2025, “casi el doble que la media de la zona euro” (1,4%). También la media del PIB por capita se sitúa por encima de la media europea, y la tasa de paro es la más baja de las últimas décadas.
Todo esto se produce en un momento en que la economía catalana percibe señales de fondo hacia una transición —todavía incipiente— hacia un “mejor modelo productivo”, con puestos de trabajo en sectores con valor añadido. Pero estas señales no están exentas de retos, como los que cita el el decano de estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC y miembro del Consejo Asesor de la Productividad y Liderazgo Económico de Catalunya, Ignasi Beltran de Heredia: “Los retos que tenemos por delante son de una gran complejidad”.

“Algunos los conocemos desde hace tiempo, como el envejecimiento de la población o el acceso de los jóvenes al mercado laboral, y otros han emergido los últimos años, como el cambio climático y la IA”, destaca el también catedrático de derecho del trabajo y de la seguridad social, que cita otro reto: el de la igualdad entre mujeres y hombres en el mercado laboral. La doctora en Economía y miembro del mismo consejo, Jennifer Ruiz-Valenzuela, ha incidido en la importancia de que las muejeres participen en el mercado laboral con igualdad de condiciones y oportunidades, y ha destacado que “el problema no es tanto de desigualdad entre hombres y mujeres, sino con lo que ocurre cuando llegan los hijos”.
Todos estos retos y la forma en que abordan condicionan la competitividad y la productividad de Catalunya y, por lo tanto, su economía, y su capacidad de redistribuirla. Ante estos retos en favor de la productividad, la consellera de Economia, Alícia Romero, plantea una receta, con tres ingredientes; el talento, la innovación y ampliar el tamaño de las empresas.

"El talento es el elemento más importante para que una empresa funcione y para que la productividad aumente", ha enfatizado. La innovación también juega un papel crucial, motivo por el que el Govern ha articulado una nueva estrategia para potenciarla con más ayudas y, sobre todo, con un sistema más coordinado y conectado que mejore la transferencia de conocimiento hasta el mercado. "Para ser más productivos, es imprescindible que seamos más innovadores". Y aquí es relevante también el tercer ingrediente: la dimensión empresarial. Y es que el 90% de las empresas catalanas tienen menos de diez trabajadores, cuando una mayor dimensión facilita avanzar en ámbitos como la innovación, la exportación y la internacionalización.
Son tres elementos capaces de multiplicar la productividad y la competitividad, y de elevar el nivel de la economía catalana y de su PIB. Sin embargo, como ha destacado Lizoain, “no se puede reducir toda la economía al PIB, ni reducir todo el país entero a la economía; el funcionamiento correcto de la economía es una condición necesaria, pero no suficiente, para dar respuesta a los retos que tenemos por delante”. Y es que la buena situación de la economía debe traducirse en una “prosperidad compartida”, en un modelo de redistribución de la riqueza que Illa ha puesto en valor, también a través de los presupuestos catalanes. “Conseguir que la prosperidad que genera Catalunya sea comportida es tanto un impertativo moral como algo necesario para el funcionamiento de la economía”, ha destacado el presidente, que ha ido más allá: “El modelo de prosperidad compartida de Catalunya no estará a la venta por unas décimas de PIB”.
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