Bàrbara Martínez aprendió a montar en bicicleta a sus 60 años y, tres décadas después, sigue reuniendo a un centenar de personas mayores cada mañana para hacer gimnasia en la playa del Bogatell. Verónica Pàmies, después de crecer escuchando que no podría llegar lejos por su discapacidad, ha acabado compitiendo con la sele cción española de boccia en unos Juegos Paralímpicos. Ana Lus Santisteban ha dejado atrás su trabajo administrativo para emprender su propia granja, criar alpacas y convertir su lana en su proyecto profesional y de vida. Y Lorena García ha transformado una necesidad tan concreta como encontrar un veterinario especializado para su perro en una herramienta tecnológica que hoy puede ayudar a otros propietarios de animales.
Son cuatro trayectorias muy diferentes entre sí, pero unidas por una misma determinación: la de cambiar, tomar las riendas de sus propias vidas y marcar su propio rumbo. Y ese es también el punto de partida de GIRA Mujeres, el programa impulsado por Coca-Cola junto a entidades como Dona Activa, AlmaNatura, Nantik Lum o Autónomas por la Igualdad, que durante una década ha apoyado a mujeres en sus procesos de desarrollo profesional, emprendimiento y empleabilidad, también cuando ese camino ha supuesto reinventarse, cambiar de rumbo o empezar de nuevo, ofreciéndoles formación, herramientas, acompañamiento y redes para hacer avanzar sus proyectos.
Diez años después de su puesta en marcha, más de 23.000 mujeres han participado en el programa en España, 1.826 de ellas en Catalunya. Una cifra que permite entender la dimensión del programa, pero que no alcanza a contar aquello que se esconde detrás de los números: las decisiones, los obstáculos, los cambios de rumbo y las historias de cada una de esas mujeres. Porque, como ha reivindicado Carme Portaceli, directora artística del Teatre Nacional de Catalunya (TNC), “las historias que parecen pequeñas son, en realidad, las grandes historias”: las que ocurren cada día, lejos de los grandes titulares, y que, una a una, terminan cambiando el mundo.
Y esas historias, las que ocurren lejos de los grandes titulares, son precisamente las que dan sentido a una cifra como la de GIRA Mujeres. En Catalunya, esa cifra tiene también nombres y proyectos concretos: Gemma Saltó, María Celina Seoane y Anna Riera son tres de las mujeres que han pasado por el programa y que han convertido una inquietud en un proyecto. Saltó lo ha hecho desde la ecología y el urbanismo, llevando los jardines verticales a fachadas y patios; Seoane, desde la inclusión, con un software táctil adaptado para facilitar el aprendizaje digital de estudiantes con discapacidad; y Riera, desde la gastronomía, impulsando un proyecto para avanzar hacia una mayor igualdad de género en el sector.
Son solo algunos ejemplos de un recorrido que GIRA Mujeres ha celebrado este miércoles en el Roca Barcelona Gallery con una jornada bajo el lema 10 años, 10 mujeres, 10 historias. El encuentro no se ha planteado como un balance de lo conseguido, sino como una mirada a diez trayectorias de liderazgo muy distintas, protagonizadas por mujeres que han abierto camino en ámbitos como la cultura, la gastronomía, el deporte, la empresa o la acción socia, pero unidas por una misma idea: la importancia de tomar la palabra y decidir sobre el propio camino. Sor Lucía Caram lo ha resumido así desde el escenario: “No esperemos que nadie nos dé la palabra, tomémosla”. Y es precisamente ese el impulso que da sentido al programa GIRA Mujeres: ofrecer las herramientas, el conocimiento y las redes necesarias para que cada mujer pueda tomar esa palabra y convertirla en decisiones, proyectos y nuevas oportunidades profesionales.

Diez mujeres, diez maneras de abrir camino
Esta jornada de celebración del décimo aniversario de la iniciativa ha dejado sobre el escenario distintas formas de entender el liderazgo. No tanto como una posición de poder, sino como la capacidad de tomar decisiones, asumir riesgos y resistir cuando el camino se complica. Portaceli, directora artística del Teatre Nacional de Catalunya, ha hablado precisamente de lo que significa abrirse camino cuando las reglas no han estado hechas para todos por igual. “Nacer con un sexo femenino te discrimina profundamente desde el nacimiento”, ha afirmado al recordar las dificultades que ha encontrado a lo largo de su trayectoria.
Durante décadas ha ocupado espacios de dirección en los que apenas había mujeres y, en 2016, se convirtió en la primera mujer en dirigir el Teatro Español de Madrid, fundado en 1583. Más de cuatro siglos después de su creación, una mujer llegaba por primera vez a su dirección. En 2021, Portaceli se convirtió también en la primera mujer al frente del TNC. Sin embargo, la directora ha preferido matizar esa condición de “primera”: “No soy la primera mujer, soy la que ha resistido”, ha señalado, antes de advertir de que las mujeres no deberían tener que convertirse en “mulas”, como ella ha hecho a lo largo de toda su carrera, para poder abrirse camino.
Los obstáculos del camino, sin embargo, no siempre son externos. Como ha señalado la periodista gastronómica Carme Gasull, las mujeres también afrontan dudas, inseguridades —como el conocido síndrome de la impostora— y el peso de un entorno que puede hacerles cuestionar su propia voz. En su caso, ha explicado que esos miedos la han llevado en algunos momentos a sentirse pequeña y a esconderse detrás de otros.
En el caso de Verónica Pàmies, los límites llegaron mucho antes que las dudas. Nació con parálisis cerebral a consecuencia de una falta de oxígeno durante el parto y, desde niña, tuvo que escuchar que no podría hacer muchas de las cosas que quería hacer. Lejos de asumir esos límites, Pàmies los ha convertido en un motivo para seguir avanzando, hasta llegar a competir con la selección española de boccia en unos Juegos Paralímpicos. “La discapacidad no está en la falta de capacidad, sino en los prejuicios”, ha recordado.
Pero quizá el liderazgo más alejado de los focos lo ha encarnado Bàrbara Martínez. A sus 90 años continúa reuniendo cada mañana a decenas de personas para hacer gimnasia en el Bogatell. “Yo les doy la mía y ellas me la devuelven”, ha explicado sobre la energía que recibe de quienes acuden a sus clases. Una forma de liderar desde la cercanía que ha encontrado otros reflejos en las historias compartidas durante la jornada. Es el caso de Núria Coll, científica y divulgadora; Elisabeth Font, responsable de aprendizaje y desarrollo en Roca Group, y Silvia Martínez, vicepresidenta de Desarrollo Comercial para España en Coca-Cola Europacific Partners, que han llevado esa conversación al ámbito de la ciencia y la empresa. A ellas se han sumado Alejandra Conto (Dona Activa) y Conce Macías (AlmaNatura), desde el acompañamiento a otras mujeres. Juntas han dibujado un mapa de liderazgos muy distintos, pero unidos por un mismo impulso para ocupar su espacio, alzar la voz y abrir camino, sin necesidad de pedir permiso.
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