Las (in)visibles se pasan el micrófono

Elvira Bisbe, Elma Saiz, Olga Morales, Mar Alarcón, Astrid Altadill y Patricia Ayma. (abajo) Anna Gener, Eva Vila-Massanas, Reichel Delgado, Beatriz de Vicente i Helena Garcia Melero © Cedida
Elvira Bisbe, Elma Saiz, Olga Morales, Mar Alarcón, Astrid Altadill y Patricia Ayma. (abajo) Anna Gener, Eva Vila-Massanas, Reichel Delgado, Beatriz de Vicente i Helena Garcia Melero © Cedida

Juno House impulsa una red de visibilidad compartida para conectar talento femenino y espacios de poder

(Directora de The New Barcelona Post)
15 de mayo de 2026 - 08:49

“El talento no tiene género. Y las oportunidades tampoco deberían tenerlo”. Con esta frase arrancaba este miércoles por la noche el acto de presentación de (in)visibles en Juno House. Y quizá era la mejor manera de empezar una iniciativa que precisamente quiere cuestionar una de las grandes paradojas de nuestro tiempo: la invisibilidad del talento femenino en los espacios de poder. Porque la visibilidad, a diferencia de otros recursos, no se agota cuando se comparte. No se divide. Se multiplica. Cuando una mujer cede su foco a otra, no desaparece: amplía el mapa. Y eso es exactamente lo que ocurrió este miércoles por la noche dentro de Juno House, en una cadena de reconocimiento, admiración y relevo simbólico que convirtió el micrófono en una especie de testigo colectivo de talento femenino.

“Nueva marca, nueva narrativa. Juno evoluciona”, reivindicaba su CEO Beatriz de Vicente durante un acto que servía también para anunciar la nueva etapa del club, que quiere dejar de ser solo una comunidad privada para convertirse en una plataforma de influencia cultural y económica. “Juno nace para transformar y eso significa que tienes que transformarte en ese proceso”. Esta nueva etapa —nos explicaba a The New Barcelona Post unas horas antes del lanzamiento— llega con “un mensaje mucho más abierto: abierto a la comunidad, a los hombres, al ecosistema, a vincular y transformar en red”. Porque, en el fondo, “el reto que tenemos por delante lo tenemos todos y no solo Juno”.

En este contexto nace (in)visibles, una iniciativa impulsada conjuntamente con el tejido empresarial para “identificar, visibilizar y conectar talento femenino” que, pese a tener un impacto real en la economía, la ciencia, la cultura o la empresa, sigue sin ocupar el espacio mediático y público que le corresponde. “No falta talento. Falta acceso. Faltan oportunidades. Faltan mujeres en puestos de liderazgo y decisión”, advertía De Vicente, recordando que, según el informe Women in Business 2026, solo el 18,5% de los cargos de CEO en España están ocupados por mujeres.

Pero la gran virtud de la velada es que la metáfora de “ceder visibilidad” no se quedó en un concepto abstracto. Se convirtió en una dinámica real. Diez mujeres fueron encadenando presentaciones de otras mujeres. De una más visible a una menos visible. Y al revés. Como quien se pasa una pelota. O abre una puerta. Las intervenciones, lejos del networking frío y protocolario, estaban cargadas de afecto, emoción y reconocimiento sincero.

El gesto de pasar el micrófono 

“Hoy mismo haremos este ejercicio de ver mujeres que tienen estos espacios —y que son pocas— y cómo estas mujeres traspasan esa visibilidad a otros perfiles igualmente punteros y que quizá conocemos menos”, avanzaba De Vicente. Por eso, insistía, “la visibilidad entendida dentro de esta acción no es una cuestión de ego, es una responsabilidad”. E incluso de generosidad. Porque “cuando una mujer da este paso, abre puertas a muchas otras mujeres”.

La primera en hacerlo fue la propia Beatriz de Vicente, que cedió el micrófono a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España Elma Saiz. “Juno ya forma parte de una tradición”, ironizó la ministra, en su segunda visita reciente a la casa.

La ministra Elma Saiz pasa el relevo de la dinámica a la directiva Anna Gener, con Eva Vila-Massanas © Cedida

Y Saiz compartió su visibilidad con Anna Gener, de quien destacó la capacidad de “haber construido un diálogo sólido y muy respetado en un entorno tradicionalmente masculino”, así como su habilidad para unir empresa, cultura y humanismo: “Sin humanismo es imposible tener liderazgo”.

En su turno, Gener pasó el relevo a Carla Clarà, una profesional que, según ella, “hace que las cosas pasen, y que salgan bien” dentro de uno de los entornos más masculinizados: el fútbol profesional. “Cercana, profesional y capaz de moverse con naturalidad”, destacaba Anna, en espacios donde “los códigos son duros y los entornos complejos”, resumió.

Clarà presentó —si es que necesita presentación— a la periodista y presentadora de 3Cat Helena Garcia Melero, reivindicando su “credibilidad, empatía y amabilidad” que atraviesa la pantalla. “Hemos crecido contigo”, le dijo, recordando el impacto transversal de la periodista en distintas generaciones.

Helena Garcia Melero en la cena de las (in)visibles © Cedida

Y Garcia Melero dibujó el foco sobre la biocientífica Patricia Ayma, a quien definió como una “entrenadora de bacterias”. Ayma ha desarrollado un sustituto biodegradable del plástico a partir de los residuos de la levadura de cerveza: “Un plástico que, literalmente, podríamos comernos esta noche para cenar”.

Después, Ayma presentó a Elvira Bisbe, médica, investigadora y profesora universitaria, especialista en anestesiología en el Hospital del Mar y primera mujer en presidir el Col·legi de Metges de Barcelona. “Una de las voces más reconocidas en innovación clínica y seguridad del paciente”, remarcó.

Y Bisbe compartió la visibilidad con Mar Alarcón, cofundadora de Moodin Policy, “una de las emprendedoras digitales más reconocidas del ecosistema”, destacando su compromiso con la sostenibilidad, las ciudades del futuro y la innovación con impacto social.

Mar Alarcón en la cena de las (in)visibles © Cedida

Alarcón cedió el protagonismo a la alcaldesa de Viladecans Olga Morales Segura, a quien definió como una “servidora pública por vocación” y acompañó esta definición con una anécdota que lo ejemplifica bien: “mientras otros niños iban en bicicleta, a ella, con 8 años, le gustaba ver el debate del Estado de la Nación con su abuelo”.

Morales presentó a Astrid Altadill, emprendedora y consultora especializada en biohacking, hábitos y rendimiento físico y mental, que en solo cinco años ha convertido su agencia en una empresa millonaria y ha entrado en la lista Forbes de los 100 creativos más influyentes.

Y finalmente, Altadill hizo visible a la directora de casting Reichel Delgado, una mujer que —dijo— “lleva veinte años dando visibilidad a los demás”. Responsable de escoger las caras que ocupan el foco mediático, Delgado cerró la cadena con humor: “Empezamos con una ministra y acabamos con la de casting”, dijo entre las risas del público.

Del focus individual a la red

Más allá de la emotividad del acto, (in)visibles nace con una ambición estructural. El proyecto parte de una idea clara: el problema no es la falta de talento femenino, sino la falta de acceso a los espacios donde se construye influencia.

Cuando el talento se hace visible, el cambio se acelera”, defiende su manifiesto. Y por eso, la plataforma quiere actuar no solo sobre la representación, sino sobre las conexiones reales. Según explica Juno House, el programa identificará a mujeres con largas trayectorias profesionales —mínimo 20 años, o siete en el caso de emprendedoras— que hayan ocupado cargos de responsabilidad pero que no dispongan de un perfil mediático recurrente, y un comité asesor validará los perfiles para garantizar rigor y diversidad.

Así, la iniciativa se alargará durante todo el año con cenas mensuales —las Cenas Invisibles— que reunirán perfiles de sectores distintos para generar conexiones difíciles de producir en los circuitos tradicionales y conectar, así, perfiles con proyección pública con otros menos visibles.

"El proyecto culminará a finales de año con un gran speed dating profesional abierto a toda la comunidad"

Además, Juno impulsará activaciones con empresas y organizaciones colaboradoras para visibilizar talento femenino en ámbitos diversos. “No hablaremos de ‘las mujeres que hacen cosas’, sino de las cosas que hacen las mujeres”, sintetizaba De Vicente. “Pondremos por delante el talento y no el género”. El proyecto culminará a finales de año con un gran speed dating profesional abierto a toda la comunidad. “Queremos abrir las puertas de la casa para que todo aquel que quiera conocer talento —hombres y mujeres— pueda venir aquí, pasar el día y generar conexiones”, explicaba.

Beatriz de Vicente, CEO de Juno House

El proyecto, además, cuenta con el apoyo de Under Armour, Logitech y Andbank, así como con la colaboración de organizaciones clave del ecosistema empresarial, emprendedor e institucional como AED, AIJEC, PIMEC, SpainCap, WA4STEAM, WPO, Barcelona Health Hub, el Col·legi d’Economistes de Catalunya, Foment del Treball, Foment Formació, la Fundació Princesa de Girona, Impact Hub, Norrsken, Instituto Más Mujeres, Más Mujeres Creativas y Lidera. Una red de complicidades que refuerza la voluntad de convertir (in)visibles en algo más que una conversación: en una infraestructura de conexiones, oportunidades e influencia compartida.

Quizá lo más interesante de la noche no era quién tenía el micrófono, sino el gesto de pasarlo. En un momento en que la visibilidad suele funcionar como un espacio de competición, (in)visibles propone exactamente lo contrario: entender el foco como una herramienta colectiva, ser visible para que muchas otras también puedan serlo. Una idea simple que este miércoles empezó a tomar forma con (in)visibles.

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Sobre el autor

Elena Busquets
Elena Busquets

Directora de The New Barcelona Post

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