La exposición Vampiros. La evolución del mito se puede visitar hasta el 31 de enero en el Caixafòrum.
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De expos con un puñado de ajos

Los vampiros toman la agenda cultural de Barcelona con dos muestras en el CaixaFòrum i el Museu de Ciències Naturals del Fòrum

Salvo los clásicos Bela Lugosi y Christopher Lee, he de advertir que el mundo de los vampiros, tan de moda desde hace un tiempo junto a los zombis en la literatura, el cine y la televisión, no me atrae en absoluto. Admito, sin embargo, que la sensual Salma Hayek de Abierto al amanecer estuvo a punto de formar parte de la excepción, pero se me pasó enseguida. Pese a todo, he decidido hacer un paréntesis en mi desinterés vampírico y visitar dos exposiciones sobre el tema que coinciden en Barcelona.

Que conste que me lo tomé muy en serio, pues toda una ciudad las separa. Una está en el CaixaFòrum, y la otra en el extremo contrario, en el Fòrum, en el edificio triangular de Herzog y De Meuron, la sede del Museu de Ciències Naturals. Son muy distintas. Vampiros. La evolución del mito, la exposición del centro cultural de la Fundació la Caixa coorganizada con La Cinémathéque Française, es realmente efectista y consigue envolver al visitante en la atmósfera de los vampiros a través del mundo de las películas principalmente.

Cartel de la primera película de la saga Crepúsculo en Vampiros. La evolución del mito.

Los rostros que en el cine han dado vida a Nosferatu, Drácula y otros mitos del vampirismo son la inquietante bienvenida a un recorrido tétrico y de penumbras. Carteles, libros, cómics, vídeos y vestidos utilizados en el cine sumergen al público en el universo de estos chupasangres de leyenda.

La exposició Vampiros. La evolución del mito te recibe con los terroríficos rostros de algunos de sus protagonistas.

La segunda exposición, Vampirs al Fòrum, es mucho más modesta y ocupa solo un rincón del museo. Pero su gran valor es que revela la importante aportación de Joan Perucho a la literatura fantástica. Se centra en su novela Les històries naturals, un relato de vampiros publicado en 1960 en catalán y que se ha traducido a una decena de idiomas. La imaginación de Perucho sitúa la acción durante la primera guerra carlista. El protagonista es un Drácula catalán, Onofre de Dip, que la toma con el general Ramon Cabrera.

Evitaré spoilers, pero hay que destacar que la exposición, en el marco del Any Perucho, está comisariada por Julià Guillamon, especialista en el escritor y que tiene un libro maravilloso, Joan Perucho i la literatura fantástica, de lectura muy recomendable.

El vampiro Onofre de Dip en Vampirs al Fòrum, que se puede visitar hasta el 14 de marzo.

Me lancé a esta ruta de exposiciones vampíricas porque he decidido convertirme en activista de la cultura como motor de la reactivación pospandémica de Barcelona. La ciudad necesita recuperar la cultura como referente porque se trata de uno de los grandes activos de las urbes globales que compiten en la primera división de los liderazgos metropolitanos.

Está demostrado que las ciudades con una actividad cultural relevante atraen inversiones e impulsan proyectos que consolidan su economía. Diversos estudios así lo corroboran. Uno de ellos concluye que por cada 100 euros invertidos en cultura, se añaden 250 al PIB, y que por cada tres puestos de trabajo creados en el sector, se generan dos más en el conjunto de la industria privada.

La exposición Vampirs al Fòrum está comisariada por Julià Guillamon, especialista en Joan Perucho.

En este sentido, es muy ilustrativo el caso de Detroit. La ciudad norteamericana lo jugó todo en su día a la industria del automóvil. Cuando la producción local del motor entró en crisis, el sueño americano terminó y la ciudad entró en un declive pronunciado. Hoy en Detroit hay barrios abandonados, casi muertos, donde las viviendas se venden por un dólar. La ausencia de un sector cultural potente contribuyó decisivamente a esta crisis.

Barcelona se enfrenta a un reto del que va a depender su futuro. Hay que apostarlo todo a la reactivación económica y social, y la cultura debe ser uno de los ejes. La capital catalana y su área metropolitana deben volver a ser referente en los campos en los que ha demostrado serlo desde los Juegos del 92. No solo en el turismo, que ha dejado ver sus pies de barro cuando se enfrenta a una crisis global como la del coronavirus.

Vayan a ver incluso las de los vampiros aunque no les vaya el rollo. Tampoco hace falta exagerar e ir con una estaca y un crucifijo de plata

Por todo lo anterior, es importante que los barceloneses nos volquemos en la cultura. Cuando las condiciones lo permitan, hay que volver a los conciertos, a la ópera y a todas las manifestaciones culturales que repueblen la agenda. Hay que ser activista de la cultura y romper tabúes visitando exposiciones aunque no sean sobre nuestros temas favoritos. Debe ser una especie de responsabilidad moral. Vayan a ver incluso las de los vampiros aunque no les vaya el rollo. Tampoco hace falta exagerar e ir con una estaca y un crucifijo de plata. En todo caso, un puñado de ajos en el bolsillo por si acaso, que nunca se sabe.

Una estaca para matar a estos personajes alérgicos a la luz en la exposición de Vampiros. La evolución del mito.