"Creado en Barcelona", cartel del Festival Primavera Sound 2018, Parc del Forum, Barcelona

Los festivales de Barcelona, en el punto de mira de los inversores internacionales

Barcelona se ha convertido en un destino deseado por inversores más allá de la industria tecnológica o el mercado inmobiliario. En el último año y medio, las marcas más emblemáticas de la ciudad dedicadas al ocio y los festivales musicales han vendido parte de su capital a fondos de inversión internacionales

Tras 25 años de éxito creciente, compromiso con la vanguardia musical y tecnológica y abanderando la independencia, Sónar ya no es un festival independiente. Al menos, lo es menos que antes. A principios de julio se conocía que un fondo de inversiones estadounidense tomaba el control del accionariado de Advance Music, la empresa que lo organiza desde su creación en 1994. Es el último caso de entrada de capital proveniente de fondos de inversión en la industria local de festivales y empresas dedicadas al ocio, pero no es el único. Los festivales de Barcelona, en el punto de mira de los inversores internacionales.

El año pasado el emporio de Pachá (originado en Sitges, aunque asociado indeleblemente a Ibiza) pasó a manos de Trilantic Capital Partners, un fondo de inversiones estadounidense que también mantiene posiciones en otras empresas españolas, como Talgo o Euskaltel.

A finales de junio también se anunciaba que Primavera Sound, que batió este año su récord de asistencia con más de 220.000 personas, abría su accionariado al fondo de inversión estadounidense The Yucaipa Companies, una gestora de fondos liderada por el multimillonario Ronald Burkle, accionista de referencia de empresas como Golden State Foods, Dominick’s, Fred Meyer o Soho House (la cadena internacional de clubes-hoteles también presente en Barcelona). Aunque las cifras no han trascendido, la organización del festival asegura que la operación ha consistido en una adquisición minoritaria que otorga al inversor dos asientos en el consejo de administración, pero garantiza la identidad y la independencia del festival.

La adquisición de parte del accionariado de Sónar se produjo poco antes de que se celebrara su edición más exitosa, que superó los 126.000 asistentes, aunque la noticia se hizo pública a principios del mes de julio. Ni la dirección del festival (formada por Ricard Robles, Sergi Caballero y Enric Palau) ni la firma inversora Providence Equity Partners (que presume de manejar unos fondos de 57.000 millones de dólares) han querido hacer públicos el importe o el porcentaje de negocio, pero se apunta a que el fondo tendría el control de entre el 60 y el 80% del capital, por un coste que oscilaría entre los 15 y los 20 millones de euros. Este tipo de operaciones casi siempre contemplan un control progresivo de la compañía que se adquiere, con una etapa transitoria en la que los gestores originales mantienen el control y la dirección. El silencio por parte de Sónar respecto a la operación ha sido sepulcral también ante las inquisiciones de The New Barcelona Post. No comment.

El sector del entretenimiento -sobre todo el vinculado a productos que requieren la presencia física del consumidor, y ofrecen una experiencia tanto como un producto- están abordando a toda prisa un proceso de globalización similar al que antes afectó a otros sectores

La operación por parte de Providence se ha materializado a través de la empresa filial Superestruct. El CEO de Superstruct es James Barton, fundador del festival Creamfields, y en el equipo directivo del fondo hay cargos que han estado vinculados a empresas y entidades como Live Nation, Cirque du Soleil, el Manchester United o el Inter de Milán. Unas conexiones que dibujan claramente cómo el sector del entretenimiento -sobre todo el vinculado a productos que requieren la presencia física del consumidor, y ofrecen una experiencia tanto como un producto- están abordando a toda prisa un proceso de globalización similar al que antes afectó a otros sectores. En un sucinto comunicado, Barton confirmaba la entrada en Sónar sin dar detalles, pero afirmando: “Advanced Music tiene una trayectoria envidiable en la industria de los espectáculos en vivo. Admiramos desde hace mucho sus eventos, especialmente Sónar and Sónar+D, y confiamos en que esta colaboración permitirá a nuestra plataforma beneficiarse de sinergias únicas y reforzar nuestro posicionamiento en el mercado. Esperamos trabajar con los fundadores de Advanced Music para desarrollar todo el potencial de esta unión”.

Superstruct Entertainment también adquirió en 2017 el festival húngaro Sziget y ha entrado en la empresa Elrow, dedicada a la organización de fiestas y cuyos cuarteles generales están también en Barcelona. Elrow está ya inmersa en un vertiginoso proceso de crecimiento, y vende fiestas-espectáculo que incluyen animación, decoración y programación musical en prácticamente todo el mundo, con unas cifras de crecimiento que prevén triplicar la facturación en tan solo un año.

De esta manera, Barcelona demuestra que ha sabido crear en las dos últimas décadas un ecosistema de empresas en el sector del ocio y el entretenimiento experiencial de primer nivel, empresas que han creado una oferta dinámica capaz de atraer la atención de inversores internacionales. El siguiente reto es que estas marcas crezcan a escala global sin perder su identidad original ni su vinculación con la ciudad. Para los fundadores, se ha hecho realidad el sueño de cualquier emprendedor: recibir una inyección de capital que permita un crecimiento y expansión incierto por medios propios, además de convertirles, de pequeños empresarios -que en su mayoría empezaron desde la base del negocio- en triunfadores. No sólo en prestigio, sino también monetariamente.