Pared medianera con una placa solar fotovoltaica. © Lídia Carbonell
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La casa por el tejado: sí se puede

Analizamos los grandes cambios que convertirán los edificios en sostenibles, digitales, inteligentes y con muy bajo consumo de energía

Hoy vamos a romper un tópico: ya es posible empezar la casa por el tejado y hasta puede ser una forma de construcción más segura. Esta es una de las conclusiones del libro presentado en Barcelona Edificios del nuevo paradigma energético. Evolución y perspectivas, cuyo autor es Juanjo Catalán y que ha sido publicado por la multinacional del cable Prysmian Group y Schneider Electric, un grupo europeo especializado en soluciones digitales y automatización para la eficiencia energética y la sostenibilidad.

La obra analiza los profundos cambios que experimentará el sector de la edificación como consecuencia de la aplicación de las nuevas tecnologías y las medidas encaminadas a luchar contra el cambio climático. A partir de ahí, avanza cuáles van a ser los principales impactos en este sector tan importante para la economía de nuestro país, desde los métodos de construcción a la generación de nuevas profesiones.


Uno de estos impactos va a ser la industrialización de la edificación. Esto significa que se va a imponer una nueva forma de construir que va a permitir una mayor optimización de una obra trabajando en paralelo diversas partes del edificio. Así, al mismo tiempo se podrán construir los cimientos y en una fábrica el resto de partes del inmueble, incluido el tejado. Hasta se podrían empezar por él y dejar los cimientos para el final.

Este nuevo sistema va a ofrecer muchas ventajas. La más evidente es el ahorro de tiempo de construcción, entre un 30% y un 50%. Además, todos los detalles se podrán controlar en fábrica, lo que redundará en una mayor calidad del edificio y en un incremento de la sostenibilidad de todo el proceso al permitir optimizar la energía y concentrar en un mismo punto los materiales, muchos de ellos reutilizables. Y, por supuesto, habrá una mejora en la seguridad, al no tener que trabajar en altura, con lo que se reduciría, según el Ministerio de Trabajo, un 55% los accidentes.

El libro parte, entre otras, de la premisa de que los edificios son grandes consumidores de energía. En España, entre un 25% y un 35% del consumo total, y representa hasta un 12% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, toda estrategia para reducirlas pasa por una reconversión a fondo del sector de la edificación, desde la construcción a su uso residencial, comercial o industrial.

Según las previsiones de la ONU, el 70% de la población mundial vivirá en 2050 en ciudades, cuyo 15% lo hará en megaciudades de más de 10 millones de habitantes. En España, el 40% vivirá en 2030 en 15 ciudades de más de 300.000 habitantes, y una cuarta parte lo hará en las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona. Por tanto, las ciudades serán clave para combatir el cambio climático, y con ellas, sus edificios.

El 70% de la población mundial vivirá en 2050 en ciudades, cuyo 15% lo hará en megaciudades de más de 10 millones de habitantes. © V. Zambrano

Para descarbonizar este sector, es necesario tender a edificios 4.0, es decir, inteligentes, digitales e hiperconectados. El objetivo se llama nZEB (nearly Zero Energy Building). Se trata de edificios con un alto nivel de eficiencia energética y con un consumo muy bajo que puede ser cubierto por fuentes renovables del propio edificio o de su entorno más próximo. Incluso se dará el caso de que muchos inmuebles pasarán a ser también generadores de energía cuyo sobrante servirá, por ejemplo, para cargar nuestro vehículo eléctrico en el aparcamiento o suministrarla a terceros. Será la economía colaborativa de la energía y ya se habla incluso de centrales de energía virtuales.

El Internet de las cosas y el Big Data, al que algunos denominan el petróleo del siglo XXI, van a entrar de lleno en la construcción y gestión de los edificios modernos. Según un informe de la consultora sueca Berg Insight, se calcula que en 2022 habrá unos 483 millones de dispositivos conectados a nivel mundial para la automatización de edificios.

Los nearly Zero Energy Building son edificios con un alto nivel de eficiencia energética y con un consumo muy bajo que pueda ser cubierto por fuentes renovables del propio edificio o de su entorno más próximo

Uno de los impactos más interesantes que va a tener la nueva edificación será laboral. Se van a crear nuevas profesiones destinadas a la gestión técnica de los edificios, así como nuevas especialidades en los procesos de construcción. Esto va a suponer en muchos casos reciclajes profesionales y la irrupción de nuevas formaciones.

En definitiva, estamos ya a las puertas de una revolución que sin duda va a cambiar nuestra forma de vivir. También habrá que borrar ese proverbio que dice que empezar la casa por el tejado es una mala manera de comenzar algo. Tendremos que buscar otro símil.

El sobrante de energía que generaran los edificios se podrá destinar a cargar nuestro vehículo eléctrico en el aparcamiento o suministrarlo a terceros. © Lídia Carbonell